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Me quitaron el martes la batería en Pekín y la fabricaron en Shenzhen

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

El martes llegué a China y ocurrió algo a lo que ya venía prácticamente preparado, me iban a quitar la batería externa en el aeropuerto. La escena duró menos de un minuto. Vuelo interno de Pekín a Shenzhen, mochila en la cinta, el agente saca la batería, le da la vuelta, busca algo en la carcasa, no lo encuentra y me la enseña con un gesto que no necesitaba traducción. O la dejaba allí o me quedaba en tierra. Obviamente, elegí volar.

Me quitaron la batería en Pekín y la fabricaron en Shenzhen

La parte que todavía me hace gracia es que el aparato en cuestión es una UGREEN de 165W, y en la serigrafía de la carcasa figura la dirección del fabricante, Shenzhen. Es decir, la batería estaba fabricada a media hora en coche del aeropuerto al que yo intentaba llegar, y precisamente ese vuelo era el que no podía hacer con ella.

Declara 20.000 mAh de capacidad total de celdas y 72 Wh de energía nominal, muy por debajo del tope que aplican las autoridades aéreas en casi todo el mundo. Lleva marcado CE europeo, UKCA británico, FCC estadounidense, PSE japonés, EAC euroasiático y el triángulo australiano. Lleva incluso un icono redondo con un avión y una marca de verificación acompañado del texto Airline Friendly. Todo eso me sirvió exactamente para nada, porque lo único que buscaba el agente era un óvalo con tres letras C superpuestas, y ese no estaba.

Qué es el sello CCC y por qué el marcado CE no sirve de nada

El CCC, también llamado 3C, es la certificación obligatoria china para determinados productos eléctricos y electrónicos. La comparación fácil es decir que es el CE chino, y sirve para entenderlo, pero conviene matizar por qué uno no sustituye al otro. El CE europeo es en buena medida una autodeclaración del fabricante: la empresa afirma que su producto cumple las directivas aplicables y estampa el logotipo. El CCC obliga a ensayar el producto contra normas nacionales chinas en laboratorio acreditado, incluye auditoría de la fábrica y mantiene una vigilancia posterior de esa fábrica. Son dos filosofías distintas de certificación, y por eso las autoridades chinas no aceptan la europea como equivalente.

Aquí está el detalle que arruina el viaje a mucha gente. Una batería puede haber sido fabricada en China y no llevar CCC, porque la certificación solo es obligatoria para las unidades destinadas al mercado interior chino. Las que salen del país para venderse en Europa se producen con el marcado que necesita el mercado de destino. Mi UGREEN llevaba Made in China en la carcasa, y aun así no está certificada para volar dentro de China. La otra pieza del rompecabezas es cronológica: el CCC solo empezó a ser exigible para baterías externas vendidas en China a partir de agosto de 2024, con lo cual prácticamente ninguna batería anterior a esa fecha, comprada en cualquier país del mundo, lo lleva impreso.

La norma solo afecta a los vuelos nacionales dentro de China

La Administración de Aviación Civil de China publicó un aviso urgente que entró en vigor el 28 de junio de 2025 y que prohíbe embarcar en vuelos domésticos con baterías externas sin sello CCC, con este ilegible o pertenecientes a lotes retirados del mercado. El regulador justifica la medida por el aumento de incidentes de humo y fuego a bordo provocados por baterías de litio durante 2025, por las retiradas de producto que varios fabricantes importantes hicieron ese año y por la suspensión o revocación de certificados CCC a algunas fábricas de baterías y de celdas. No es una excusa vaga: hablamos de un problema real de calidad de celdas que afectó a marcas conocidas y de gama alta, no a productos de bazar.

Foto: Nacho Grosso

Es decir, si vuelas desde España a Shanghái y te quedas en Shanghái, tu batería habitual no es problema. Si desde Shanghái conectas con un vuelo interno a Chengdú, ese segundo tramo es doméstico y ahí es donde se pierde el aparato. Fue exactamente mi caso, aunque de Pekin a Shenzen.

Mi batería llevaba un icono de avión y no sirvió de nada

Ese sello Airline Friendly que la marca imprime en la carcasa no es una certificación. Es una afirmación comercial del fabricante que significa, como mucho, que el producto respeta los límites internacionales de energía para equipaje de mano. De hecho, esta me ha acompañado por toda Europa. No lo emite ningún organismo ni lo valida ninguna autoridad aérea.

Unos sellos que no valieron – Foto: Nacho Grosso

Si vas a volar por dentro de China, el gesto útil es coger la batería y mirar la cara trasera bajo buena luz. Buscas un óvalo pequeño con tres C superpuestas. Si no está, o si está tan desgastado que cuesta leerlo, asume que la vas a perder. También conviene que la capacidad en mAh y en Wh se lea con claridad, porque una etiqueta ilegible es motivo de retirada por sí sola.

Los límites de capacidad siguen ahí aunque tengas el sello

El CCC es un requisito que se suma a los de siempre, no los sustituye. Por debajo de 100 Wh, que equivale a unos 20.000 o 27.000 mAh según el voltaje de las celdas, se puede llevar en cabina sin trámite. Entre 100 y 160 Wh hace falta autorización previa de la aerolínea. Por encima de 160 Wh no vuela. Y en cualquier caso la batería va siempre en el equipaje de mano, jamás facturada. Una batería certificada de 200 Wh tampoco embarca.

El tren, Hong Kong y el vuelo de vuelta: dónde nadie mira

La certificación se exige en el filtro de seguridad de los aeropuertos. Fuera de ahí, nadie te va a preguntar nada. En el hotel, en la calle, en el metro y en la alta velocidad puedes usarla sin problema, aunque en las estaciones sí conviene que la etiqueta de capacidad sea legible. Hong Kong y Macao quedan fuera del ámbito de la norma continental, así que un vuelo con origen o destino allí no debería activar la comprobación.

Oficialmente la exigencia solo alcanza a los vuelos domésticos, pero circulan bastantes testimonios de viajeros a los que retiraron la batería en salidas internacionales desde Pekín, Shanghái y Cantón. No es lo que dice la norma escrita, sino lo que cuenta gente que pasó por el control. La lectura prudente es asumir que cualquier vuelo que despegue de un aeropuerto de China continental puede acabar con tu batería en una papelera.

Comprar una allí cuesta menos que perder la tuya

Cuando te la retiran, no te la devuelven. Algunos aeropuertos grandes ofrecen consigna temporal, pero es un servicio irregular que no está en todas partes y en el que yo no confiaría. La mía ya está perdida.

La solución es tan poco épica como comprar otra al llegar. China fabrica la totalidad de las baterías externas del planeta, y encontrar una certificada allí es trivial: tiendas de Xiaomi en cualquier ciudad grande y en muchos aeropuertos, cadenas como Miniso, o pedirla por JD.com o Taobao con entrega en el hotel. Los modelos habituales de 10.000 y 20.000 mAh se mueven en un rango que, al cambio, ronda los 10 a 25 euros. Conseguir una batería con CCC desde España es otra historia. El mercado europeo no lo necesita y por tanto casi nadie lo imprime.

Escribo esto mientras ayer sudé tinta por llegar al final de la jornada con batería en el teléfono, pero son cosas que ocurren. La legislación es implacable, y en China no es una excepción.