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La edad mínima para tener móvil en España: lo que dice la ley y lo que hacen realmente los padres

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Millones de familias españolas llevan años haciéndose la misma pregunta: ¿a qué edad le doy el móvil a mi hijo? La respuesta no es sencilla, porque lo que marca la ley, lo que recomienda la ciencia y lo que ocurre en el día a día son tres cosas completamente distintas. Y la brecha entre ellas es cada vez más grande.

Lo que dice la ley: 16 años para las redes sociales

Actualmente, la legislación española no prohíbe que un menor tenga un teléfono móvil. No existe una edad mínima legal para poseer un móvil en España. Lo que sí regula la ley, concretamente la Ley Orgánica de Protección de Datos, es la edad a partir de la cual un menor puede dar su consentimiento para el tratamiento de sus datos personales: hasta ahora, esa edad estaba fijada en los 14 años, lo que en la práctica significaba que un adolescente de esa edad podía registrarse en redes sociales por sí solo.

Pero eso está a punto de cambiar. En febrero de 2026, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez anunció la prohibición en España del acceso a redes sociales a menores de 16 años, dentro de un paquete de cinco medidas dirigidas a las grandes plataformas digitales. Esta medida conlleva reformar el artículo 7 de la Ley de Protección de Datos, elevando la edad del consentimiento de 14 a 16 años, y obliga a implementar sistemas reales de verificación de edad.

¿Cómo se verificará esa edad? Una de las opciones que se barajan es la Cartera de Identidad Digital Europea (EUDI Wallet), que permitiría acreditar que una persona es mayor de 16 años sin revelar su identidad, usando una tecnología llamada Zero Knowledge Proof. Sencillo de explicar, complejo de implementar.

La ley es una cosa, y la realidad otra

Mientras el Gobierno debate verificaciones de edad y sistemas biométricos, los datos sobre lo que ocurre en los hogares españoles son contundentes. El 70% de los niños de entre 10 y 15 años ya tiene un móvil propio en España, y a los 15 años esa cifra alcanza el 96%. Pero lo más llamativo es la edad a la que empieza todo: según datos de Unicef España, la edad media de acceso al primer smartphone se sitúa en los 10,9 años que es antes, incluso, de que muchos niños tengan las llaves de casa.

La posesión de móviles crece de forma drástica entre los 10 y los 13 años, justo en la etapa en la que los menores son más vulnerables a los efectos del uso intensivo de pantallas y redes sociales. Y aquí aparece una paradoja que muchos padres conocen bien: la mayoría sabe que no es el momento ideal, pero acaba cediendo.

Por qué los padres ceden antes de tiempo

Las razones son comprensibles. La presión social entre los propios niños es brutal, si todos los compañeros de clase tienen móvil, el que no lo tiene queda fuera. También pesa la seguridad, poder llamar al hijo o localizarlo, y la comodidad de la comunicación familiar.

Más de 375.000 niños españoles de entre seis y trece años pasan horas del día solos en casa frente a la pantalla de su móvil porque sus padres no pueden acompañarlos. En muchos casos, el dispositivo no es un capricho sino una solución a un problema real de conciliación.

Foto: Unsplash

Lo que dicen los médicos

El debate no es solo legal o social. Diversas sociedades médicas de pediatría, neurología, psicología, psiquiatría y oftalmología han lanzado una advertencia conjunta: el uso excesivo de tecnología está afectando de forma notable la salud mental de los menores, y la edad del primer móvil puede predecir el bienestar psicológico futuro.  Los especialistas no piden que los niños no usen tecnología, sino que el acceso sea progresivo, supervisado y con límites claros.

El modelo australiano es un aviso para España

España parece seguir el modelo australiano, donde la obligación recae en las plataformas, que deben impedir el acceso de menores mediante verificación de edad. Allí la norma afecta a apps como Instagram, TikTok, Snapchat, X, YouTube o Threads. Sin embargo, el sistema australiano ha sido criticado por no funcionar con el éxito esperado y por la prisa con la que se elaboró la ley. España tiene la oportunidad de hacerlo mejor, pero también de cometer los mismos errores.

¿Qué pueden hacer los padres ahora?

Mientras la ley termina de definirse, los expertos recomiendan varias medidas prácticas: