Ni baterías ni electrónica: el satélite LAGEOS lleva 50 años en órbita con 426 prismas y un mensaje de Carl Sagan para dentro de 8,4 millones de años
La NASA lo lanzó el 4 de mayo de 1976 para medir con láser la deriva de los continentes y calcula que no caerá hasta dentro de unos 8,4 millones de años.
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La NASA lanzó el satélite LAGEOS el 4 de mayo de 1976 desde la base de Vandenberg, en California, y la esfera de 60 centímetros y 407 kilos sigue dando vueltas a la Tierra 50 años después, a unos 5.900 kilómetros de altura. La nota de prensa de aquel lanzamiento le calculaba una vida útil de hasta 50 años, aunque advertía de que permanecería en órbita más de 8 millones de años.
Por ese plazo, el satélite lleva dentro dos placas de acero con un mensaje preparado por el astrónomo Carl Sagan para quien lo encuentre cuando vuelva a caer, dentro de unos 8,4 millones de años según la propia NASA.
Latón por dentro, prismas por fuera
Según la descripción técnica de la agencia, LAGEOS está formado por dos hemisferios de aluminio atornillados alrededor de un núcleo de latón, con 426 retrorreflectores en la superficie: prismas en forma de esquina de cubo que devuelven la luz justo hacia el lugar del que viene. De ellos, 422 son de sílice fundida, un cuarzo sintético, y 4 de germanio, para medidas en infrarrojo.
El satélite es pasivo, sin energía propia, sin comunicaciones, sin electrónica y sin piezas móviles. La nota de prensa de 1976 lo comparaba con una pelota de golf gigante, y los ingenieros del Centro Marshall de Huntsville (Alabama) eligieron la mezcla de metales porque el aluminio solo era demasiado ligero y el latón solo pesaba demasiado para que el cohete Delta lo subiera a esa altura.
Un objeto tan pesado para su tamaño apenas nota los restos de atmósfera ni el empuje de la luz solar, así que su órbita es casi perfectamente estable. A diferencia de el observatorio Swift, que la NASA tuvo que apagar cuando su órbita empezó a caer deprisa, LAGEOS se diseñó para que nadie tuviera que mantenerlo.
Del metro al centímetro
El método se llama telemetría láser por satélite: una estación en tierra dispara un pulso de láser, este rebota en uno de los prismas y el tiempo de ida y vuelta, multiplicado por la velocidad de la luz, da la distancia. «LAGEOS es elegantemente simple, una bola cubierta de prismas reflectantes», resumió Stephen Merkowitz, responsable del Proyecto de Geodesia Espacial de la NASA en el Centro Goddard, en el balance que publicó la agencia por los 40 años de la misión.
Antes de LAGEOS, esas medidas tenían un error de alrededor de un metro, y con el satélite bajaron a menos de un centímetro, el nivel necesario para ver moverse las placas tectónicas, según la NASA. «Lo que faltaba era una forma de medir la velocidad y la dirección del movimiento de las placas a lo largo del tiempo», explicó Frank Lemoine, geofísico del Centro Goddard.
En total, 183 estaciones de todo el mundo han medido distancias al satélite, y la ficha de Goddard cuenta más de 35 que lo siguen a diario. Con esos datos se ha medido la deriva de los continentes, se han detectado irregularidades en la rotación de la Tierra y se ha visto rebotar la corteza en la bahía de Hudson, Finlandia y Escandinavia, donde la hundieron los antiguos casquetes de hielo.
Tres mapas grabados en acero
La carpeta de prensa de la NASA de 1976 dedicaba un apartado entero al mensaje. Sagan, entonces en el Laboratorio de Estudios Planetarios de la Universidad Cornell, lo grabó en dos láminas de acero inoxidable de 10 por 18 centímetros, colocadas una en cada extremo del perno que une los dos hemisferios.
Arriba aparecen los números del uno al diez en sistema binario y un dibujo de la Tierra alrededor del Sol, con una flecha hacia la derecha que marca el futuro y un uno binario que fija la unidad de tiempo, un año. Debajo hay tres mapas del planeta con la misma proyección.
El primero muestra los continentes unidos en el supercontinente Pangea, con un número binario que equivale a unos 268 millones de años atrás. El central, marcado con un cero, es el mapa de 1976 con el lanzamiento desde Vandenberg, y el tercero proyecta la Tierra dentro de 8,4 millones de años, con el satélite cayendo y el sur de California desplazado hacia el Pacífico a lo largo de la falla de San Andrés.
Según la carpeta de prensa, quien encuentre la placa solo tendrá que comparar su mapa del mundo con los dos de abajo para calcular el tiempo transcurrido, porque la deriva de unos 2,5 centímetros al año se puede estimar entre ambos. El texto terminaba diciendo que quien habite la Tierra en esa época lejana «quizá aprecie una pequeña tarjeta de saludo del remoto pasado».
Un reloj hecho de continentes
Las placas de las sondas Pioneer y Voyager, también ligadas a Sagan, se dirigen a posibles civilizaciones de fuera del sistema solar y usan púlsares para fechar el envío. LAGEOS nunca saldrá de la órbita terrestre, así que su mensaje mide el tiempo con el movimiento de las placas tectónicas, que es justo lo que el satélite fue a estudiar.
«Hay mucho optimismo en este mensaje al futuro», dijo Merkowitz en el aniversario de 2016, y añadió que representa la visión de quienes lanzaron un satélite pensado para funcionar durante eras. En mayo de 2026, la oficina de historia de la NASA recordó por el 50 aniversario que seguirá dando vueltas al planeta durante millones de años.
Las fechas de la placa no cuadran del todo
Las cifras oficiales no coinciden entre sí. La página del Centro Goddard sobre el mensaje habla de un regreso dentro de unos 10 millones de años y el mapa marca 8,4 millones, mientras que el binario del primer mapa equivale a 268 millones de años aunque el texto sitúa esa Pangea en el Pérmico, hace unos 225 millones. La carpeta de prensa explica que los números se redondearon a propósito para no aparentar una precisión que no existía.
Además, los 8,4 millones de años son una estimación de los años setenta. La NASA explica después que el calor solar que el satélite absorbe y luego emite, el llamado efecto Yarkovsky estacional, junto con otras fuerzas diminutas, rebaja su órbita alrededor de un milímetro al día.
Del mapa del futuro, la carpeta de prensa reconocía que muchos de los cambios dibujados son «poco más que conjeturas». Cómo será la Tierra cuando LAGEOS caiga, y si alguien podrá leer la placa, sigue siendo imposible de saber.
La descripción del satélite y del mensaje de Carl Sagan se publicó en la carpeta de prensa de la NASA de 1976 y en la ficha de la misión del Centro Goddard.
Crédito de la imagen: NASA/Goddard.
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