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Adiós al observatorio Swift: la NASA lo apaga tras casi 22 años, cuando iba a durar 2, y después de cazar más de 2.000 estallidos de rayos gamma

El satélite vuela ya a menos de 275 kilómetros, entrará en la atmósfera en las próximas semanas y deja un archivo público de 12 terabytes y unos 7.000 artículos científicos.

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Recreación del observatorio Swift de la NASA en órbita sobre la Tierra, con sus paneles solares desplegados
Recreación del observatorio Swift de la NASA en órbita sobre la Tierra, con sus paneles solares desplegados
Adrián Villellas

La NASA dio por terminada el 23 de octubre de 2026 la misión científica del observatorio Swift. Su última observación fue el día 20, tras casi 22 años en órbita. El satélite estaba diseñado para una misión principal de dos años.

Hoy vuela a menos de 275 kilómetros de altura y entrará en la atmósfera en las próximas semanas, según la agencia. De acuerdo con la nota de despedida de la NASA, a esa altitud el rozamiento atmosférico impide fijar sus telescopios sobre un objetivo.

Su balance incluye más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas. Sus datos han servido para unos 7.000 artículos científicos.

Diez veces más de lo previsto

«Swift dio un rendimiento increíble y duradero a la inversión del país, diseñado para una misión principal de dos años pero productivo durante más de 10 veces ese tiempo», afirmó Shawn Domagal-Goldman. Domagal-Goldman dirige la División de Astrofísica en la sede de la NASA en Washington.

El observatorio despegó el 20 de noviembre de 2004 y empezó a trabajar al mes siguiente. Lo dirigió en sus inicios Neil Gehrels, su primer investigador principal. Tras su muerte, la NASA le puso su nombre en 2018: hoy es oficialmente el Observatorio Neil Gehrels Swift.

Neil Gehrels, con traje de sala limpia, señala los instrumentos del observatorio Swift en el centro Goddard de la NASA
Neil Gehrels, primer investigador principal de la misión, señala los instrumentos de Swift en una sala limpia del centro Goddard el 9 de septiembre de 2003. (Foto: NASA)

Los estallidos de rayos gamma son las explosiones más potentes del cosmos. Aparecen y se apagan tan rápido que los grandes telescopios no llegaban a apuntarlos a tiempo.

Swift se construyó para eso, con un detector de rayos gamma y dos telescopios alineados con él. Uno trabajaba en rayos X y el otro, en óptico y ultravioleta.

Girar en sesenta segundos

«Swift necesitaba detectar y localizar los estallidos de rayos gamma, comunicar su posición a otros observatorios y luego girar sus telescopios para fotografiar el lugar antes de que su resplandor residual se apagara», explicó S. Bradley Cenko, investigador principal de la misión. Cenko trabaja en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, en Greenbelt (Maryland).

Según Cenko, todo aquello le llevaba normalmente alrededor de un minuto. El resplandor residual es la luz más débil que deja la explosión durante horas o días. Se ve en rayos X, luz visible y ultravioleta, y permite saber dónde ocurrió y a qué distancia está.

GRB 050509B, en 0,03 segundos

La rapidez importaba sobre todo en los estallidos cortos, que alcanzan su máximo brillo en menos de dos segundos. Hasta Swift, nadie había conseguido situarlos a tiempo.

En mayo de 2005, el satélite giró hacia GRB 050509B, un estallido que duró 0,03 segundos. Captó 11 fotones de rayos X de su resplandor. Fue el primer estallido corto con resplandor detectado.

Según la NASA, aquellas observaciones respaldaron los modelos teóricos sobre su origen. Estos atribuían los estallidos cortos a la fusión de dos estrellas de neutrones. Son objetos con la masa del Sol comprimida hasta el tamaño de una ciudad.

En estos años también estudió estrellas destrozadas por agujeros negros y vigiló galaxias activas. Hizo un mapa de todo el cielo en rayos X y observó asteroides y cometas.

Sus telescopios participaron además en la confirmación del estallido que envió un fotón de energía extrema hasta la Tierra. También participaron en el seguimiento del estallido GRB 250314A, de una estrella que explotó en el universo primitivo.

75 objetivos al día

Su sistema de planificación permitía a los astrónomos pedir observaciones urgentes, llamadas «de oportunidad». Podían ordenarse desde tierra en solo unos minutos, y también se programaban seguimientos de fuentes concretas de minutos a meses. El sistema llegaba a encajar hasta 75 objetivos independientes en un día.

John Nousek, director de operaciones de la misión, es profesor de Astronomía y Astrofísica en la Universidad Estatal de Pensilvania. Atribuye el éxito a «la rapidez de respuesta única del hardware de Swift». También destaca el trabajo conjunto de los equipos de vuelo y de operaciones científicas.

Cómo recibió su nombre el observatorio Neil Gehrels Swift. Vídeo: NASA Goddard

El archivo que deja recoge casi 22 años de medidas de brillo de todo tipo de estallidos cósmicos. Suma espectros en varias longitudes de onda y más de 1,5 millones de imágenes de su telescopio ultravioleta y óptico.

El conjunto es público y ocupa unos 12 terabytes, según la NASA. Equivale a unas 600 películas en alta definición. Domagal-Goldman cree que ese archivo «alimentará nuevos descubrimientos durante décadas».

Ningún relevo con fecha

La órbita de Swift empezó a caer deprisa por el aumento de la actividad solar. En septiembre de 2025, la NASA contrató a Katalyst Space para que un robot, LINK, lo enganchara y lo subiera. El 19 de agosto de 2026 anunció que LINK no lo capturaría, por un problema en su control de orientación.

La nota de despedida no fija el día ni el lugar de la reentrada. Tampoco dice cuánta parte del satélite podría llegar al suelo, un riesgo que preocupa con las reentradas incontroladas de basura espacial.

La agencia no nombra una misión que lo sustituya, aunque dice que estudia usar y ampliar su flota de telescopios. Baraja desde opciones comerciales de lanzamiento rápido hasta misiones nuevas. Mientras tanto, cubrirá el hueco con las que ya tiene en órbita.

El balance de la misión se ha publicado en la nota de la NASA del 23 de octubre de 2026.

Crédito de la imagen: NASA/GSFC (Laboratorio de Imagen Conceptual).

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