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Ni soldaduras ni columnas: el origami de aluminio del MIT da estructuras 3,5 veces más rígidas en simulación y ya cuelga una escultura de 7 metros en Boston

Un equipo del Center for Bits and Atoms (CBA) del MIT ha presentado un método que pliega láminas planas de aluminio como si fueran papel. Las piezas encajan entre sí y forman cubiertas ligeras que soportan carga. Así lo explica la nota que el instituto publicó el 27 de octubre de 2026.

En simulaciones, esas estructuras resultaron unas 3,5 veces más rígidas que las de otras técnicas de origami estructural. El MIT calcula, además, que necesitan solo unos dos tercios del material que emplean esos otros sistemas.

El autor principal es Alfonso Parra Rubio, estudiante de doctorado del CBA. Firman con él Riccardo Foschi, de la Universidad de Bolonia, y Rupert Maleczek, de la Universidad de Innsbruck. Completan el equipo Tomohiro Tachi, de la Universidad de Tokio, y Neil Gershenfeld, director del Center for Bits and Atoms.

Las teselaciones de Ron Resch

El punto de partida son los teselados plegados que el artista y científico Ron Resch desarrolló en los años sesenta. Resch repetía patrones de celdas poligonales para sacar formas tridimensionales de una sola hoja.

El equipo del MIT cambió ese planteamiento. En lugar de plegar una pieza única, fabrica celdas que se doblan por separado y después se unen. Así simplifica la fabricación y consigue formas más complicadas.

Según el resumen del artículo, casi toda la investigación previa sobre Resch se centró en el movimiento de sus pliegues. Los autores estudian, en cambio, su uso en estructuras estáticas, un terreno que consideran poco explorado. Antes, un grupo de la Universidad McGill ya había descrito un patrón de papiroflexia capaz de soportar peso.

Celdas trípode sin grados de libertad

Mientras trabajaba en el laboratorio de Tachi en Tokio, Parra Rubio unió dos celdas con forma de trípode de un teselado de Resch. El bloque resultante tiene cero grados de libertad: es completamente rígido y queda fijo en su sitio.

Al unir esos bloques aparece una red de vigas entrelazadas, una malla hexagonal muy rígida y muy ligera. «Esto nos ayuda a construir estructuras resistentes reduciendo al mínimo el material que usamos», explica Parra Rubio.

Diseñar a mano cada bloque para lograr la forma buscada sería enormemente difícil. Por eso Parra Rubio y Erik Strand, también del CBA, crearon un programa que calcula las celdas de forma automática.

Strand explica que el programa divide el gran problema en muchos subproblemas pequeños. Primero comprueba que cada celda se puede plegar y después monta el conjunto. Los archivos van a una fresadora CNC, una máquina de corte guiada por ordenador, que recorta las piezas de chapa.

Destornilladores en lugar de soldadura

Los operarios pliegan cada celda a mano y montan la estructura con herramientas manuales, como destornilladores. No hacen falta grandes equipos de soldadura. Por eso el MIT cree que el proceso puede ser más sencillo, rápido y barato que algunas otras formas de construir.

Dos miembros del equipo sostienen un tramo de LEXICON durante su fabricación en el MIT. (Foto: Vikram Valluri / City of Boston)

Las celdas, además, adoptan solas su forma correcta a medida que avanza el montaje. «La estructura solo puede existir en una configuración. La unión es la misma en todas partes, aunque cada celda sea distinta», señala el investigador.

El resultado es una cubierta portante sin columnas interiores. El instituto piensa en refugios para catástrofes que viajarían como paneles planos y se levantarían tras un terremoto o una inundación. Es una idea cercana a otras de construcción en pocos días.

También menciona piezas ligeras para aviones y robots modulares, paneles que amortiguan el sonido y fachadas. El MIT ya había presentado un sistema que prometía hasta un 90 % menos de material en puentes y edificios.

Siete metros en Boston

Para demostrar que el método escala, el equipo levantó LEXICON, una escultura de aluminio plegado de unos 7 metros. Cuelga en Deferrari Hall, el atrio de la Biblioteca Central de Boston, en Copley Square. Se presentó en julio, durante la conferencia internacional de Fab Labs, según el Ayuntamiento de Boston.

En la ficha del proyecto, Parra Rubio explica que la forma sale de un nudo tórico modificado. Tiene doble curvatura, una torsión y tres vértices, y la revisión estructural la hizo la ingeniería LeMessurier. Según el MIT, un equipo sin experiencia profesional en construcción la montó en cuestión de días.

David Leonard, presidente de la Biblioteca Pública de Boston, situó la obra en la tradición de las bóvedas del edificio McKim. Esas bóvedas llevan la firma del valenciano Rafael Guastavino y son, para Leonard, «un legado de belleza y de arquitectura e ingeniería guiadas por la geometría». La escultura podrá verse hasta el 1 de noviembre.

Dos visitantes observan LEXICON suspendida en Deferrari Hall, el atrio de la Biblioteca Central de Boston. (Foto: Vikram Valluri / City of Boston)

Sin ensayos a escala de edificio

La cifra de rigidez procede de simulaciones. Compara el sistema con algunas técnicas de origami estructural, no con el acero o el hormigón de una obra convencional. El MIT tampoco da costes por metro cuadrado ni plazos de fabricación.

LEXICON es una escultura colgada del techo, no un edificio expuesto al viento, a la nieve o al uso diario. Parra Rubio cree que el sistema podría servir para algunas aplicaciones arquitectónicas. El siguiente paso del grupo es probarlo en construcciones más grandes.

Los investigadores quieren ensayar también celdas más complejas y crear una interfaz de diseño fácil de usar. «Este trabajo demuestra que plegar metal es un método listo para construir estructuras», afirma Gershenfeld.

Los resultados se han publicado en la revista International Journal of Space Structures y los ha difundido MIT News.

Crédito de la imagen: Vikram Valluri / MIT.