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DEFENSA

267 aterrizajes en casi 30 horas sobre un buque de asalto: así demostraron los helicópteros de los Marines que podían vivir en el mar

Un informe de la GAO de 1996 recoge que los Marines descartaron un derivado del Black Hawk por costes, con una diferencia de unos 450 millones de dólares en la compra.

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Los helicópteros de los Marines de Estados Unidos son 189 AH-1Z Viper y 160 UH-1Y Venom fabricados por Bell, sin ningún Apache ni Black Hawk en sus escuadrones de ataque y de utilidad, según las fichas del Mando de Sistemas Aéreos Navales (NAVAIR) actualizadas en marzo de 2026. La razón está en el mar: en mayo de 2005, los dos modelos sumaron 267 aterrizajes en casi 30 horas de vuelo sobre un buque de asalto anfibio, el USS Bataan.

El 15 de junio de 2026, en aguas del Pacífico, un UH-1Y Venom del escuadrón VMM-164 voló en formación con un AH-1Z Viper y con un AH-64E Apache del Ejército de Tierra estadounidense desde el buque de asalto anfibio USS Essex, nueve días antes del arranque del ejercicio RIMPAC 2026, según el vídeo publicado por DVIDS, el archivo audiovisual del Departamento de Defensa. Ese Apache no era de los Marines.

Dos helicópteros con las mismas piezas

El AH-1Z Viper sustituyó al AH-1W SuperCobra, de dos palas, y el UH-1Y Venom ocupó el lugar del veterano UH-1N Huey. NAVAIR presenta ambos modelos como la mayor mejora hecha nunca en el helicóptero H-1, con un rotor principal de cuatro palas fabricado por completo en materiales compuestos, motores y transmisiones mejorados, una cabina digital con pantallas multifunción y asientos resistentes a los choques.

Según NAVAIR, los dos helicópteros comparten el 85 % de sus piezas, entre ellas los motores General Electric T700, los rotores y las transmisiones. Esa coincidencia, explica el organismo, reduce los costes de formación y la huella logística.

Pensados para vivir en la cubierta de un barco

En mayo de 2005, el Viper y el Venom aterrizaron por primera vez en un buque, el USS Bataan, frente a la costa de Virginia. Sumaron 267 aterrizajes en casi 30 horas de vuelo, de día y de noche, con el barco cabeceando por el oleaje, según la nota de NAVAIR sobre aquellas pruebas de mar. Los equipos plegaron y desplegaron las palas con vientos de hasta 25 nudos, unos 46 kilómetros por hora.

«Necesitamos saber que, cuando subimos al barco, podemos vivir allí», resumió el teniente coronel David Anderson, del programa H-1.

Un UH-1Y Venom en la cubierta del buque de asalto anfibio USS Bataan y un AH-1Z Viper en aproximación, con luz de crepúsculo, durante las primeras pruebas a bordo en mayo de 2005. (Foto: NAVAIR / Troy Lancaster)

NAVAIR define la marinización como la capacidad de soportar a diario temperaturas extremas, agua salada, grandes cargas estructurales y las duras condiciones de operar desde barcos. Incluye el plegado de palas y de cola, una mejor resistencia a la corrosión y motores que toleran la ingestión de agua salada.

El AH-1Z pliega de forma semiautomática sus palas de material compuesto y es «totalmente compatible con la operación a bordo», según NAVAIR. Alcanzó su capacidad operativa inicial en febrero de 2011.

El Black Hawk se estudió y se descartó por su coste

En octubre de 1996, la Oficina General de Contabilidad del Congreso (GAO) envió al secretario de Defensa, William J. Perry, el informe NSIAD-97-1 sobre la modernización de los helicópteros de utilidad de los Marines. Según ese documento, el Cuerpo evaluó un derivado del Black Hawk y lo consideró «una alternativa deseable al Huey modernizado», pero concluyó que los costes iniciales de compra serían un gran obstáculo y que los de mantenimiento serían demasiado altos.

Los Marines planeaban modernizar unos 100 Huey por 975 millones de dólares de 1996, unos 9,8 millones por aparato. Un modelo nuevo, alegaban, obligaría a sumar 36 personas de mantenimiento por escuadrón.

Un estudio del Departamento de Defensa de mayo de 1996 calculó que, a 20 años, el Black Hawk costaría 3.700 millones de dólares frente a los 3.500 millones del Huey mejorado. Otro de septiembre fijó la diferencia en el precio de compra en unos 450 millones.

Los auditores de la GAO escribieron que comprar el derivado del Blackhawk «puede ser la alternativa más rentable para el Departamento de Defensa», con un ahorro de hasta 717 millones si el Pentágono compraba más unidades al año. Aun así, según la ficha del informe en la web de la GAO, Defensa no encontró ahorros suficientes para compensar el coste de dar a los Marines una variante del H-60. Además, el Huey modernizado compartía componentes con el nuevo Cobra.

Del último Viper en 2022 a la década de 2040

El último de los 160 UH-1Y se entregó en abril de 2018. El último AH-1Z salió de la planta de Bell en Amarillo (Texas), y el coronel Nathan Marvel, jefe del Grupo Aéreo 39 de los Marines, lo llevó en vuelo hasta la base de Camp Pendleton (California) el 4 de noviembre de 2022.

El último AH-1Z Viper fabricado para los Marines, tras aterrizar en la base aérea de Camp Pendleton (California) el 4 de noviembre de 2022. (Foto: Cuerpo de Marines de EEUU / Levi Voss)

En la nota de NAVAIR sobre la entrega, el coronel Vasilios Pappas, director del programa, señaló que los H-1 son clave para el Plan de Aviación del Cuerpo de Marines de 2022 y que, más allá de la producción, quizá sea aún más importante «mantener la flota en vuelo durante las próximas décadas».

La flota mixta superó las 400.000 horas de vuelo en abril de 2021 y los Marines prevén usarla durante la década de 2040, según NAVAIR. Desde los mismos buques anfibios operan ya otros sistemas, como el dron submarino con el que los Marines reconocen las playas de desembarco.

Lo que no aclaran los documentos oficiales

Los documentos consultados no incluyen un estudio oficial que compare el AH-1Z con el Apache. Lo que sí documentan es la exigencia de marinización y la apuesta de 1996 por modernizar a la vez los Cobra y los Huey.

El informe de la GAO se centra en el helicóptero de utilidad y sus cifras están en dólares de 1996. Los propios auditores advertían de que no habían evaluado las necesidades de helicópteros de la Armada ni de los Marines.

El vuelo del USS Essex muestra que un Apache del Ejército de Tierra puede operar desde un buque anfibio durante un ejercicio, igual que las bases de los Marines acogen a veces aparatos ajenos, como los tres helicópteros del Ejército de Tierra español que volcó un golpe de viento.

Crédito de la imagen: Armada de Estados Unidos (Jessica Kibena).