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El horror de la influencer Jessica Goicoechea: se encerró en el baño, pero su ex entró y la abofeteó

OKDIARIO accede a las sentencia que da la victoria judicial a la modelo catalana contra River Viiperi 6 años después

Su ex novio la agarró del cuello, la abofeteó y le arrancó dos uñas postizas de cuajo, dejándole las manos sangrando

La modelo catalana Jessica Goicoechea se encerró en el baño de su domicilio de Barcelona la madrugada del viernes 27 de marzo de 2020 porque tenía miedo. Su entonces pareja, el también modelo River Viiperi, llevaba horas bebiendo y mostraba una actitud iracunda.

Él logró entrar, la insultó, la obligó a sentarse en el suelo contra su voluntad, la agarró por el cuello y la abofeteó. Cuando ella intentaba enviar un mensaje a su padre con el móvil, él se lo arrebató y le arrancó dos uñas postizas de cuajo, dejándole las manos sangrando.

Seis años después, la Audiencia Provincial de Barcelona ha confirmado la condena por violencia de género. «La verdad ha salido a la luz», ha escrito la influencer.

Jessica Goicoechea (Foto EP)

La sentencia, dictada en primera instancia el 20 de mayo de 2025 por el Juzgado de lo Penal número 17 de Barcelona y ratificada en apelación el 24 de noviembre de 2025 por la Sección Vigésima Segunda de la Audiencia Provincial, declara probado que el ibicenco Viiperi agredió a Goicoechea en el domicilio que ambos compartían en la ciudad condal. Así consta en los documentos oficiales que ha recabado OKDIARIO.

La pareja había roto su relación sentimental tres días antes de la agresión. Sin embargo, el confinamiento decretado por el Gobierno a causa de la pandemia de Covid les obligaba a seguir conviviendo bajo el mismo techo.

Según el relato de hechos probados de la sentencia, Viiperi –ex pareja también de Paris Hilton– «acudió al baño en el que la misma se había encerrado por temor a la reacción iracunda y agresiva» de él.

Los Mossos d’Esquadra acudieron al lugar de los hechos y encontraron a Goicoechea «muy alterada, nerviosa, asustada, en shock y con dificultad para hablar», con lesiones visibles en varias partes del cuerpo y «una herida sangrante en las uñas».

El parte médico de urgencias, al que ella acudió esa misma madrugada, y un posterior informe médico forense objetivaron las lesiones: contusión en el codo izquierdo, escoriaciones en espalda y axila izquierda, y laceraciones en la mano derecha. Tardaron cinco días en sanar.

Condena por violencia de género

Viiperi ha sido condenado a 56 días de trabajos en beneficio de la comunidad —o, si no presta su consentimiento, a nueve meses y un día de prisión—, dos años y un día de privación del derecho a tenencia y porte de armas, y prohibición de acercarse a Goicoechea a menos de 500 metros y de comunicarse con ella por cualquier medio durante un año, nueve meses y un día. También deberá indemnizarla con 210 euros.

La defensa de Viiperi recurrió la sentencia alegando error en la valoración de la prueba, estado de embriaguez como eximente y dilaciones indebidas en el procedimiento. Los tres motivos han sido rechazados por la Audiencia.

Sobre la embriaguez, el tribunal ha señalado que el propio acusado reconoció haber consumido únicamente «dos cervezas y una copa de vino», y que los agentes policiales constataron que, pese a los signos de ingesta alcohólica, «fue consciente de la presencia policial» y «pudo entender sus derechos como detenido». Sólo se le ha aplicado una atenuante analógica leve, no la eximente que reclamaba su defensa.

Entre las pruebas que sostienen la condena destaca una grabación aportada por la propia víctima y reproducida en el juicio oral, en la que puede escucharse a Viiperi decir a Goicoechea: «Como no te calles, se van a repartir ostias y te vas a quedar en el suelo.»

La Audiencia subraya que dicha grabación «no fue negada ni impugnada por la defensa» y que «contradice de plano la versión exculpatoria» del acusado.

Seis años de silencio

Goicoechea, que inicialmente no quiso denunciar y tardó una semana en dar el paso, ha explicado que eligió «callar durante todo este tiempo» porque creía «en los tiempos de la justicia y en la importancia de proteger mi paz mientras todo seguía su curso». Con la sentencia ya firme en segunda instancia, ha roto su silencio con un comunicado en redes sociales.

«He ganado el caso de, sin duda, el peor episodio de mi vida», ha escrito la influencer, que ha reconocido haber vivido «seis años largos de silencio público, procesos judiciales, reconstrucción personal y aprendizaje».

También ha hablado del maltrato psicológico sufrido durante la relación, una dimensión que, según ha explicado en varias ocasiones, dejó en ella una huella aún más profunda que la agresión física.

La modelo barcelonesa ha concluido su mensaje con una reflexión que trasciende su caso particular: «Hoy no escribo estas palabras desde el rencor. Las escribo desde el cierre, pero también desde la responsabilidad de dar visibilidad a algo que, por desgracia, muchas mujeres siguen viviendo».

Una madrugada de confinamiento, dos uñas arrancadas, seis años de proceso judicial. Y al final, una frase que lo resume todo con la parsimonia de quien ha esperado mucho tiempo para poder pronunciarla: «La verdad ha salido a la luz».