Confinados con un bebé de 20 días y una madre infectada de COVID-19: “El test lo tuvimos que pagar de nuestro bolsillo”
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Fernando y Ana –nombres ficticios– están viviendo su confinamiento por el COVID-19 con un nerviosismo particular. Acaban de ser padres, su bebé, de apenas 20 días, nació en el Hospital de La Milagrosa de Madrid por medio de una cesárea programada y se fueron felices a casa. Allí les esperaban los padres de Ana y su hija pequeña de 3 años para conocer al nuevo miembro de la familia, pero, desafortunadamente, también les esperaban los primeros síntomas del coronavirus.
A los pocos días de regresar, Ana comenzó a perder el sentido del gusto y del olfato, dos síntomas casi inequívocos de que estaba afectada por el COVID-19, pero en el centro de salud de Las Margaritas, en Getafe (Madrid), “se negaron a hacerle el test, así que teníamos en casa a una persona como posible positivo, pero no lo sabíamos con certeza”, asegura Fernando en declaraciones a OKDIARIO. “No nos hicieron ni caso y, la verdad, es que entramos en pánico y nerviosismo porque tenemos dos niños pequeños, uno de ellos con 20 días y, además, con mis suegros en casa que tienen alrededor de 70 años y son grupo de riesgo”, detalla.
“Entramos en pánico, mis hijos son pequeños y mis suegros tienen 70 años”
Según las indicaciones del centro médico, Ana debía quedarse aislada en la habitación durante 14 días y el bebé entraba con ella sólo en las tomas para que pudiera comer. Eso sí, cualquier contacto debía ser con todas las medidas de seguridad recomendadas por el Ministerio de Sanidad: mascarilla, guantes y total desinfección tras salir de la habitación.
Sin embargo, a toda esta situación se añadió un contratiempo más. “El niño nació un poco amarillo y nos dijeron que lo pusiéramos a la luz y mandáramos vídeos a los pediatras para hacerle un seguimiento. Un día nos mandaron a Urgencias para que lo vieran, afortunadamente todo estaba bien, pero nos expusimos a un foco de riesgo más”, comenta Fernando.
Según afirma, a pesar de la insistencia al centro médico de su localidad, éste seguía negándose a hacer el test a su mujer para confirmar que, efectivamente, era una paciente positivo en COVID-19. “Ante el miedo, decidimos hacernos por nuestra cuenta un test en un laboratorio de Madrid que hemos pagado de nuestro bolsillo. Es un dineral que, además, no todo el mundo podrá pagarse. Nos hicimos todos la prueba y, efectivamente, mi mujer dio positivo y los demás negativo”.
“Ante la negativa decidimos pagar el test de nuestro bolsillo”
Fernando, tras confirmar con el test que Ana era positivo, volvió a llamar al centro de salud. “Fue una llamada que me indignó aún más”, detalla, “porque les llamé para decirles que nos habíamos hecho el test por nuestra cuenta y que mi mujer estaba infectada, por ello, les pedía información sobre la forma de proceder, así como un seguimiento y un nuevo test para saber cuando dejaría de estar infectada porque, aunque se vaya encontrando mejor, no sabemos si el virus ha salido o no y podría contagiarnos y contagiar a los demás”.
Según explica Fernando a este periódico, “el centro de salud nos dijo que ellos no iban a hacer nada porque el protocolo es así y que no le iban a repetir la prueba. Esta semana nos repetimos el test, pagado nuevamente por nosotros, a ver si da negativo porque no nos podemos arriesgar con un niño tan pequeño y personas vulnerables en casa”.
“En el centro de salud se niegan a hacerle un nuevo test, no sabemos si está recuperada”
Cree, y así lo denuncia, que “es una vergüenza que no puedas saber si tienes o no el contagio cuando, además, ya se ha hecho el test y ha dado positivo”. Y añade, además, que “sin duda, no se están poniendo medios para que no haya más contagios porque si no hay una verificación, ¿cómo lo vamos a saber? Llamé al teléfono de atención a los afectados por COVID-19 y lanzaron la pelota hasta el tejado del centro de salud”.
Con aparente indignación, Fernando señala que “así no se frena la propagación de la epidemia, no se preocupan de nada, los test de los que habla el Gobierno no llegan. Estas cosas no deberían ser para mañana porque hay mucha gente sufriendo y también muchas mentiras, si no hacemos el test por nuestra cuenta, no sabríamos el positivo de mi mujer y ella podría haber salido de casa y contagiar a más personas”.
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