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Alemania, Suecia, Alemania y otros países de la UE ya piden a sus ciudadanos que guarden dinero en efectivo en casa: se insta a tener para aguantar 72 horas de gastos

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Numerosos países europeos han comenzado a insistir en la importancia de contar con una pequeña cantidad de dinero en efectivo para afrontar situaciones de emergencia, en un mundo que depende cada vez más de las tarjetas, aplicaciones bancarias y pagos electrónicos. Una recomendación que busca garantizar que las familias aborden gastos básicos si durante un periodo concreto dejaran de funcionar los bancos, los cajeros automáticos o los sistemas de pago digitales. Esta medida es relevante ante una posibilidad de que una emergencia afecte al mismo tiempo a la electricidad, las comunicaciones y las infraestructuras financieras. Por eso, un apagón, desastre natural, conflicto armado o un ataque informático impide temporalmente el funcionamiento de tarjetas, aplicaciones bancarias y terminales de pago.

El dinero en efectivo

La idea planteada por las autoridades no consiste en almacenar grandes cantidades de dinero en casa, sino en disponer de una reserva limitada que permita cubrir las necesidades esenciales durante los primeros días de una emergencia. Algunas recomendaciones expuestas por países europeos sitúan la cantidad de referencia entre 70 y 100 euros, para aproximadamente 72 horas de gastos básicos. El importe puede variar en función del país, el número de personas que integren el hogar y sus necesidades. Además, la recomendación busca evitar que las familias tengan que acudir a un cajero automático o intentar realizar un pago electrónico cuando la infraestructura esté afectada.

La caída de los pagos digitales

Las autoridades consideran que existen diferentes escenarios capaces de interrumpir temporalmente los servicios financieros, como los apagones electrónicos, fenómenos meteorológicos extremos, tensiones geopolíticas y ataques cibernéticos. Por lo tanto, el problema no debería relacionarse con la solvencia de los bancos, ya que es suficiente con que falle durante unas horas la electricidad, la conexión a Internet, las comunicaciones o las redes que permiten procesar las operaciones para que una persona no pueda utilizar su tarjeta o acceder a su cuenta bancaria. Por lo tanto, disponer de dinero en efectivo funciona como alternativa temporal mientras se recuperan los sistemas habituales.

El caso de Suecia

Los consejos no son iguales en todos los países. Por ejemplo, en Suecia tienen una preparación nítida ante emergencias que contempla disponer de dinero suficiente para aproximadamente una semana de compras domésticas cuando sea posible, contando con diferentes métodos de pago y reduciendo la dependencia hacia un único sistema. Además, si una tarjeta de aplicación bancaria o red de cajeros deja de estar disponible, tener efectivo facilita la compra de alimentos, medicamentos u otros productos esenciales.

El objetivo de estas medidas

La controversia llega cuando los titulares empiezan a pensar que los gobiernos están pidiendo a su ciudadanía retirar sus ahorros de los bancos. Aunque, el objetivo real de estas medidas de preparación es contar con una cantidad limitada de efectivo para afrontar una emergencia puntual y mantener otras alternativas de pago disponibles. Por ejemplo, el Banco Central de Eslovenia aconseja disponer de efectivo suficiente para cubrir gastos urgentes durante al menos 72 horas, priorizando monedas y billetes de menor denominación.

¿Qué ocurre en España?

Las medidas corresponden sobre todo a las autoridades europeas concretas y no implican que todos los gobiernos europeos establezcan la misma cantidad de dinero que debe guardarse en casa. Las informaciones consultadas resaltan que las recomendaciones pueden variar considerablemente en algunos países y hablan de una reserva para tres días, mientras que otros plantean periodos más largos.

Por lo tanto, lo más importante es cuando se centra en una emergencia que afecta a la electricidad, comunicaciones o sistemas financieros, ya que disponer de una pequeña cantidad de efectivo proporciona una alternativa mientras se restablecen los servicios. Un mensaje que España traduce de la misma manera y que proviene de las autoridades es que los ciudadanos no deben desconfiar de los bancos, sino mantener una pequeña reserva para emergencias, siendo una medida más centrada en la preparación de un hogar ante situaciones excepcionales.