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CARDIOLOGÍA

Tres pequeños cambios de hábitos reducen hasta un 10% el riesgo cardiovascular

La Sociedad Europea de Cardiología actualiza sus recomendaciones con un nuevo estudio

Según los expertos de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) y con los últimos datos analizados, la combinación de pequeños cambios en las rutinas para hacerlas más saludables es suficiente para reducir el riesgo de infarto de miocardio, infarto cerebral (ictus) e insuficiencia cardiaca. Esos pequeños cambios son más fáciles de alcanzar, y sobre todo de mantener, que las recomendaciones más radicales y drásticas sobre lo que hacemos y comemos todos los días.

La valoración tiene su origen en un estudio en el que se ha incluido a más de 53.000 adultos cuyos datos de salud están registrados en el Biobanco de Reino Unido.

Tres sencillos hábitos

¿Cuáles son los cambios en cuestión? Dormir 11 minutos más cada noche, realizar actividad física entre moderada e intensa durante cuatro minutos y medio al día y añadir a la dieta la cuarta parte de una taza de verdura. Con estas medidas se consigue reducir el riesgo cardiovascular un 10%. La actividad física puede incluir subir escaleras, llevar las bolsas de la compra o andar a buen paso.

El estudio que ahora ha dado a conocer la ESC ha comprobado que la mejor combinación posible de hábitos incluye dormir entre ocho y nueve horas, hacer más de 42 minutos de ejercicio y mejorar la calidad de la dieta. Si se consiguen esas tres cosas, la reducción del riesgo es del 57% cuando se compara con el de las personas que tienen peores costumbres en términos de salud. Los resultados se han publicado en la revista científica European Journal of Preventive Cardiology.

El autor principal, Nicholas Koemel, es profesor de la Universidad de Sydney (Australia). Koemel ha explicado la importancia de este trabajo: «Mostramos que una combinación de pequeños cambios en solo tres áreas de nuestra vida puede tener un efecto positivo sorprendentemente grande en la salud cardiovascular. Es una noticia muy alentadora, porque realizar esos cambios siempre es más fácil de lograr y de mantener en el tiempo que los intentos ambiciosos sobre un único hábito».

Incluso esas mejoras modestas en la rutina diaria tienen beneficios cardiovasculares que ofrecen la oportunidad de llevar a cabo cambios más ambiciosos en el futuro. «Yo animaría a la gente a no ignorar la importancia de los cambios pequeños, no importa lo insignificantes que parezcan en principio», ha añadido.

Investigación pionera

Este es el primer trabajo de investigación que ha evaluado las consecuencias de combinaciones de cambios mínimos y cambios amplios en el riesgo cardiovascular, incluyendo las probabilidades de sufrir infarto de miocardio, ictus e insuficiencia cardiaca.

Los sujetos incluidos en el estudio tenían edades comprendidas entre los 40 y los 69 años. Su información se recogió entre 2006 y 2010. Se obtuvo información sobre sus horas de sueño y de actividad física con dispositivos como relojes digitales. La dieta se evaluó en función de sus respuestas a cuestionarios.

Emmanuel Stamatakis, otro de los investigadores, ha declarado que, a partir de los resultados obtenidos, el equipo tiene previsto desarrollar nuevas herramientas digitales que sirvan para ayudar a la gente a tomar las mejores decisiones posibles para su salud. Para ello colaborarán con la comunidad, preguntando cómo pueden diseñarse esas herramientas para ser fáciles de usar en el día a día.

También seguirán investigando las consecuencias de estos cambios para confirmar sus hallazgos con datos en otras poblaciones, más amplias y en circunstancias diferentes.