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Suena raro, pero la ciencia lo respalda: el sencillo truco del ‘Efecto Chimenea’ para combatir una ola de calor en verano (lo usan en F1)

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hay trucos efectivos para sobrevivir al verano en casa, especialmente cuando llega una ola de calor, pero también cometemos errores. Por ejemplo, abrir todas las ventanas para que entre el aire. Parece lógico, pero la ciencia ha demostrado que hay otra forma mejor de refrescar la vivienda.

Aunque suene poco intuitivo, el truco consiste en elegir bien cuándo ventilar y cómo mover el aire dentro de casa. Ahí entra el llamado efecto chimenea, una idea científica para sacar el aire caliente y favorecer una corriente más rápida por puertas y ventanas.

Lo llamativo es que esta idea conecta con el llamado efecto Venturi, un concepto científico que lleva usándose durante años en la Fórmula 1 (F1), para generar mayor carga aerodinámica.

Cómo usar el truco del efecto chimenea para refrigerar tu casa en verano

Hoy en días hay algunas casas en las que hasta los ladrillos refrigeran la vivienda, pero para el común de los mortales todavía hay que echar mano de otras soluciones para resistir el calor.

Si fuera hace más calor que dentro, abrir las ventanas sólo sirve para meter aire caliente en casa y elevar la temperatura de las habitaciones. Por eso conviene mantener ventanas cerradas en las horas centrales, especialmente cuando el sol golpea con fuerza.

Persianas, toldos y cortinas térmicas ayudan a bloquear la radiación y evitan que los cristales conviertan la vivienda en un pequeño invernadero. El cambio llega cuando baja el sol.

Esquema de como refrigerar tu casa.

A primera hora de la mañana o al anochecer, si la temperatura exterior cae por debajo de la interior, sí interesa abrir. Entonces la vivienda deja de defenderse del calor y empieza a expulsarlo.

Esto es lo que se conoce como efecto chimenea y funciona mejor si hay una entrada y una salida de aire. Es decir, no basta con abrir una sola ventana, conviene crear una corriente cruzada entre huecos opuestos o entre habitaciones comunicadas.

Las puertas entreabiertas refrigeran mejor y tiene una explicación científica

El concepto de efecto chimenea tiene un primo hermano que te puede ser muy útil para ventilar la vivienda. Y es que abrir una puerta de par en par no es la mejor solución, aunque parezca la más lógica.

Dejar la puerta del dormitorio entreabierta, en torno a 45 grados, permite estrechar el paso y favorecer una circulación más rápida del aire que entra por la ventana. Esto es lo que conocemos como efecto Venturi.

Es decir, cuando un fluido pasa por una zona más estrecha, aumenta su velocidad y disminuye su presión. Para que nos entendamos, un paso más reducido puede acelerar el flujo, igual que ocurre en conductos o sistemas diseñados para controlar el aire.

No es que vayas a convertir una habitación a 40 grados en una nevera, pero sí que ayudarás a renovar mejor el aire acumulado durante el día, sobre todo si lo combinas con el efecto chimenea.

Lo más llamativo es que los amantes de la F1 ya están familiarizados con el efecto Venturi, ya que es el concepto que han utilizado los ingenieros para aprovechar las diferencias de presión y conseguir una mayor carga aerodinámica.

El error con las ventanas que convierte tu casa en un horno si hace mucho calor

El truco pierde todo el sentido si se aplica a cualquier hora porque abrir por abrir durante una ola de calor puede ser contraproducente, especialmente entre media mañana y media tarde.

En ese tramo, lo más eficaz es cerrar la casa, bajar las persianas parcialmente y reducir la entrada directa del sol. Las habitaciones que no se usan también pueden permanecer cerradas para compartimentar el calor y evitar que se reparta por toda la vivienda.

Por la noche lo mejor es abrir ventanas opuestas, liberar puertas interiores y usar un ventilador bien colocado puede potenciar la corriente. El ventilador no enfría el aire, pero mueve la capa de aire caliente alrededor del cuerpo y reduce la sensación térmica.