Una pareja se separa durante 10 semanas para poder adelgazar
Siempre se ha dicho que cuando un hombre se casa tiene más posibilidades de ganar unos kilos de más. Sin embargo, en este caso la damnificada fue una británica de nombre Celena, que durante los tres primeros años de relación con su pareja Pete engordó 32 kilos. Para acabar con este problema esta pareja se separó durante 10 semanas para poder adelgazar.
Reconoce que durante esta etapa de su vida lo paso fatal porque su barriga le “repugnaba” y tenía que emplear camisetas holgadas para disimular su sobrepeso. No se encontraba satisfecha con lo que veía delante del espejo.
Cuenta que cuando conoció a su pareja Pete ya se encontraba con unos cuantos kilos de más. Sin embargo, desde que empezaron a vivir juntos era él el que se ocupaba de cocinar y siempre le servía raciones muy grandes de comida. En cierta manera buscaba demostrarle su cariño de esta forma. Cuando le pedía una tableta de chocolate, él traía cinco. Dos veces a la semana también pedían comida a domicilio, sobre todo china y pizzas. Los fines de semana solían salir a comer fuera en compañía de los hijos que tienen de anteriores relaciones y no les importaba comer todo el dulce que fuera.
El sobrepeso ganado en estos años la empujo a participar en un programa de la BBC, ‘Pierde peso por amor’. Tuvo que separarse durante dos meses y medio de Pete, al tiempo que ponían en orden su vida alimentaria y empezaban a realizar algo de ejercicio. Sabían que no podrían abordar el problema de manera conjunta, ya que acabarían desanimando el uno al otro. E
En esas diez semanas la mujer se quedo en su casa de Warrington (Inglaterra), mientras que el hombre se refugió en el domicilio de su hermana cerca de Liverpool. Después de este tiempo separados Pete consiguió perder 16 kilos de grasa y ganó 6 de músculo. Para ello se quitó el pánico a comer verduras y vegetales, alto que le aterraba desde pequeño. Por su parte, Celena se deshizo de 19 kilos.
Después de adelgazar tanto peso sigue acudiendo con regularidad al gimnasio y al club de adelgazamiento para que le hagan un seguimiento. Ahora parece que han aprendido a comer. Sus menús se componen de un tercio de verduras, un tercio de carbohidratos y otro tercio de proteínas. Siguen comiendo chocolate, pero solo una barra y de vez en cuando, olvidándose por completo de todos los atracones que se daban juntos.
Felicidad por poder conservar su peso
La mujer pesa 112 kilos y ahora ya no tiene tanto pánico a entrar en las tiendas de ropa. Sabe que puede ponerse todo tipo de prendas sin sentirse incómoda con su aspecto. Sin lugar a dudas, son un buen ejemplo para muchas parejas, que piensan que felices comiendo en cantidades muy grandes, pero lo único que consiguen es deteriorar la salud de ambos.
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