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No es un psicólogo: los expertos advierten de los peligros que puede generar Chat GPT en salud mental

La IA no detecta las señales de alarma, mientras los profesionales de la salud cuentan con la formación y las herramientas

Existe un aumento de publicidad de tratamientos de salud mental a través de herramientas de inteligencia artificial sin supervisión de psicólogos

El pasado año, un joven californiano se suicidó en su habitación. Poco después, sus padres descubrieron sus conversaciones con ChatGPT: mientras el adolescente buscaba la manera de hacer saber a su familia sus deseos de quitarse la vida, el chatbot le animó a no decir nada. Y es que la inteligencia artificial no está creada de manera que pueda detectar señales de alarma. Sin embargo, un profesional de la salud mental sí está formado, y cuenta con las herramientas para anticipar conductas de riesgo por parte de los pacientes.

El Consejo Oficial de Psicólogos de España (COP) ya ha mostrado su preocupación ante la creciente oferta publicitaria de tratamientos relacionados con la salud mental a través de herramientas de inteligencia artificial sin supervisión profesional. Y así se lo trasladó recientemente a Miguel Ángel Máñez Ortiz, director general de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad.

Según los datos del Panel de Hogares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) del segundo trimestre de 2025, más del 35 % de los usuarios de Internet usó habitualmente algún chatbot de inteligencia artificial, siendo Chat GPT la más utilizada, casi un 31%.

Se trata de una situación peligrosa a la que, por ahora, no se ha puesto freno, mientras que los usuarios humanizan cada vez más la Inteligencia Artificial. Jesús Magaña Terrón, psicólogo general sanitario, dueño de Integra Psicología, advierte de que esta herramienta «nunca te va a decir que no sabe, y eso nos aporta una seguridad enorme que, especialmente en personas vulnerables, reconforta, se siente bien», pero matiza: «Que se sienta bien no quiere decir que sea positivo para el paciente».

Limitada e impredecible

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) también ha puesto el foco en estos chatbot, de los que recuerdan “parecen estar fácilmente disponibles para ofrecer apoyo y validación a los usuarios”, sin embargo, “la capacidad de estas herramientas para guiar de forma segura a alguien que atraviesa una crisis es limitada e impredecible”.

La APA emitió recientemente un informe sobre el uso de esta Inteligencia Artificial para personas con problemas de salud mental, algo que «puede ser mortal», y destacan especialmente a los adolescentes, por lo que es necesario, subrayan «que los psicólogos y la ciencia psicológica participen en cada etapa del proceso de desarrollo». Y es que incluso las herramientas de IA generativa desarrolladas con rigor científico psicológico y siguiendo las mejores prácticas «carecen de evidencia suficiente para demostrar su eficacia y seguridad en la atención de la salud mental», alertan.

Humanizar la IA

En conversaciones con OKSALUD, Magaña lanza un aviso sobre el objetivo de la IA, que, asegura, «no es la recuperación de nadie» porque Chat GPT es «un producto», y está diseñado para que «los usuarios paguen, pasen el día con él, dependan de sus respuestas y den sus datos». De hecho, el 8,2 % de los individuos que usa habitualmente IA pagó por ella, según la CNMC. Por otro lado, un psicólogo tiene como objetivo que el paciente «le despida». «No quiero que vuelva a los dos años. Ni que venga a consulta tantas veces como pueda o dependa de mí», matiza.

«Existe un riesgo inmenso» en asumir que la IA dice la verdad, asegura Magaña, quien hace referencia a personas que se han aislado de sus seres queridos «porque la IA les dijo que era buena idea poner esa ‘distancia de seguridad». «Otros que rompieron relaciones con mensajes escritos por ChatGPT, con catastróficas consecuencias», incluso «gente que suspendió fármacos prescritos por su psiquiatra o personas que intentaron dietas con consecuencias tremendas».

Y lanza una reflexión: «Si pasa algo malo, Sam Altman – CEO de OpenAI-, no va a venir a pedirnos perdón. Nadie nos repara el daño. Será el psicólogo, el médico, el nutricionista o el profesional de la salud de turno quien tendrá que ayudar a un paciente doblemente lesionado».