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Riesgos

Éste el producto que se vende en supermercados y que genera adicción y problemas de corazón

Se usa especialmente en invierno y primavera, pero hacerlo sin control médico durante más tiempo del necesario puede ocasionar taquicardias

Se compra sin receta en las farmacias. Incluso se puede adquirir en los supermercados. Parece que los sprays nasales son inofensivos. Tanto como una tirita. Sin embargo, si se usan supervisión médica y más tiempo del necesario, pueden provocar dos consecuencias nada leves: efecto rebote y dependencia.

Así lo advertía a principios de año la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) ante el aumento del uso de estos medicamentos en invierno y en primavera, cuando se incrementan los resfriados, los procesos gripales y los cuadros de rinitis alérgica.

Los expertos explicaron que los descongestionantes tópicos nasales contienen fármacos vasoconstrictores, que reducen el aporte sanguíneo a la mucosa nasal, lo que produce un alivio rápido de la obstrucción nasal. Sin embargo, si se usan más de los cinco-siete días recomendados, puede provocar una rinitis medicamentosa, es decir, una enfermedad caracterizada por un efecto rebote al terminarse la acción del fármaco, que determina una mayor congestión nasal, y al fenómeno conocido como tolerancia al fármaco, que provoca que el paciente necesite dosis cada vez más elevadas para sentir alivio.

Efectos en la salud cardiovascular

Además de ello, los expertos españoles describen otro tipo de consecuencias del uso de estos sprays sin control: taquicardias, la elevación de la presión arterial y el daño directo a los tejidos nasales por falta de aporte. Unos efectos que, si bien «son muy raros en usos adecuados, pueden llegar a ser graves en un uso fuera de control».

En una publicación de la Asociación Médica Americana (AMA), el doctor John R. Craig, otorrinolaringólogo y jefe de la división de rinología de Henry Ford Health en Detroit, identificaba el problema en que «no está bien establecido con qué frecuencia hay que usar estos aerosoles para desarrollar la afección, y tampoco hay muchos datos publicados sobre los efectos a largo plazo de su uso».

Y es que, la recomendación general es no usarla más de tres días seguidos, pero hay otras que lo aumentan hasta los cinco o incluso siete días. No obstante, el doctor John R. Craig advertía de que no hay una «respuesta perfecta sobre cuánto tiempo es demasiado tiempo para usar aerosoles nasales; varía según cada paciente».

En la misma línea, el presidente de la SEORL-CCC, el doctor Serafín Sánchez, explicó que «la congestión nasal mantenida no debe normalizarse». Por ello, si un paciente requiere un spray de forma continuada para respirar, «es muy probable que exista una causa subyacente que deba ser evaluada».

También ponen énfasis desde la SEORL-CCC en que el uso indiscriminado de este tipo de sprays puede llevar a retrasar un diagnóstico correcto, de modo que se tarda más tiempo en iniciar el tratamiento que el paciente necesita. Y es que, detrás de este síntoma pueden encontrarse procesos muy diversos, como rinitis alérgica, sinusitis, hipertrofia de cornetes, desviación del tabique nasal, entre otros.