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Dime qué cantidad de azúcar has tomado durante los dos primeros años de vida y te diré el riesgo de infarto

Las enfermedades cardíacas aparecieron hasta 2,5 años más tarde en aquellos que tuvieron una exposición temprana al azúcar, según un estudio

Reducir el consumo de azúcar durante los primeros mil días de vida, lo que equivale al embarazo y los primeros dos años de vida de un bebé, puede tener efectos protectores duraderos sobre la salud cardiovascular, según se desprende de un estudio publicado en la revista científica The Bristish Medical Journal.

Los investigadores analizaron datos de 63.433 personas del Biobanco del Reino Unido nacidas entre 1951 y 1956. El contexto es que estas personas tenían la edad que buscaban porque fueron coetáneas al final del racionamiento de azúcar en Reino Unido en 1953.

Así, los científicos, mediante este «experimento natural» -según lo definen-, compararon a quienes consumieron menos azúcar en los primeros años de vida con quienes no tuvieron esa restricción y evaluaron enfermedades cardiovasculares como infarto, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular y accidente cerebrovascular en la edad adulta, siendo el resultado que aproximadamente hallaron un 20% menos riesgo de enfermedad cardiovascular, 25% menos riesgo de infarto y 31% menos riesgo de ictus. Además, las enfermedades cardíacas aparecieron hasta 2,5 años más tarde en quienes tuvieron menos exposición temprana al azúcar.

«La exposición a la restricción de azúcar durante los primeros mil días de vida se asoció con menores riesgos cardiovasculares en la edad adulta», ha declarado Jinzhu Zheng, principal investigador del trabajo.

Efectos en la salud de adultos

«Este experimento natural aporta pruebas de que la exposición al racionamiento del azúcar durante los primeros años de vida se asocia con un menor riesgo a largo plazo de padecer enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio y el ictus. Estos hallazgos sugieren que las intervenciones dietéticas durante los primeros mil días tras la concepción pueden tener efectos duraderos en la salud de la edad adulta», ha recalcado Jinzhu Zheng.

Por su parte, Chuang Yang, colaborador en el experimento ha asegurado: «Nuestros resultados subrayan el beneficio cardíaco de las políticas de reducción de azúcar en la primera infancia».

En este sentido, el científico ha valorado que «las políticas de salud pública destinadas a reducir el consumo de azúcar durante la primera infancia y la infancia temprana podrían desempeñar un papel crucial en la prevención de episodios cardiovasculares décadas más tarde». «Nuestro estudio pone de relieve la importancia de la exposición nutricional temprana en la configuración de los resultados cardiovasculares a largo plazo», ha concluido.