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¿Demasiadas pantallas en clase?: esto dicen los psiquiatras y pediatras sobre la digitalización escolar

Su exceso produce problemas de sueño, falta de atención y una peor salud emocional

Más tecnología no siempre significa un mejor aprendizaje

Móviles, tabletas, ordenadores y videoconsolas forman parte del día a día de millones de familias. Los dispositivos y herramientas digitales conviven en el día a día en las familias; móviles, tablets, ordenadores o videoconsolas están presentes en casi todos los hogares españoles. El Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP) recuerda en un comunicado que el tiempo dedicado a los dispositivos digitales no debe sustituir actividades esenciales como dormir, hacer ejercicio, compartir momentos familiares o mantener relaciones sociales presenciales.

La AEP, tras muchos estudios e investigaciones, ha llegado a la conclusión de que es necesario retrasar la edad de inicio de uso de las nuevas tecnologías. Ahora, su recomendación para preservar la salud de los más pequeños es evitar que usen pantallas entre los 2 y los 6 años. Consideran que antes de los 6 años no se ha podido determinar la cantidad de tiempo «segura» de exposición a las pantallas, por lo que es mejor no recurrir a ellas.

A partir de los 6 y hasta los 12 años, la duración máxima de utilización de estos dispositivos debería ser de una hora al día. Advierten que el uso excesivo se relaciona con alteraciones del sueño, la mala alimentación, favorece la irritabilidad, aumenta el riesgo cardiovascular y dificulta el desarrollo cerebral. Además, los expertos de la AEP explican que puede afectar a la salud emocional y a la convivencia familiar. Por eso solicitan medidas dirigidas tanto a las familias como al sistema educativo para minimizar los efectos nocivos de las pantallas en los menores.

También desde la AEP proponen la limitación de pantallas en las aulas como una medida responsable para proteger a los niños y reclaman una intervención más activa de las instituciones y los centros educativos para limitar la exposición digital excesiva.

Por su parte, la UNESCO ha sido una de las instituciones internacionales que más claramente ha cuestionado la digitalización sin límites en las aulas y ha defendido en sus comunicados al respecto que «la tecnología debe estar al servicio del aprendizaje y no al revés». Además, algunas de las conclusiones de su último informe GEM sobre la digitalización escolar son: la tecnología debe utilizarse únicamente cuando mejore realmente el aprendizaje; el uso excesivo de dispositivos puede perjudicar el rendimiento académico; los teléfonos móviles son una fuente demostrada de distracción en el aula y que los países deberían regular el uso de la tecnología educativa y garantizar que nunca sustituya la enseñanza presencial dirigida por docentes.

Los expertos de la AEP y la UNESCO ofrecen una serie de recomendaciones para limitar el uso de los dispositivos electrónicos en los menores y utilizarlos correctamente:

En las aulas:

En casa: