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Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas

Del cese de Blasco a la renuncia de Rabadán: el legado de inestabilidad de Diana Morant en el CNIO

El centro ha estado marcado por controversias de la gestión, denuncias públicas, investigaciones sobre presuntas irregularidades

La renuncia de Raúl Rabadán a asumir la dirección científica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) supone un nuevo revés para una institución que lleva meses sumida en una crisis de gobernanza, conflictos internos y pérdida de estabilidad. Lo más preocupante es que la marcha de quien había sido presentado como la apuesta para abrir una nueva etapa se produce antes incluso de que llegara a incorporarse oficialmente al cargo, dejando al principal centro español de investigación contra el cáncer nuevamente sin una dirección consolidada.

En apenas año y medio, el CNIO ha vivido una sucesión de salidas sin precedentes que reflejan la profundidad de su crisis institucional. Primero fueron destituidos la directora científica, María Blasco, y el gerente, Juan Arroyo; después abandonaron el Patronato entidades tan relevantes como Asociación Española Contra el Cáncer, Fundación BBVA y CRIS Contra el Cáncer, que decidieron desvincularse del órgano de gobierno del centro; y ahora se suma la renuncia de Raúl Rabadán antes incluso de asumir el cargo para el que había sido elegido.

A ello se añaden despidos y bajas vinculadas a las investigaciones internas abiertas por presuntas irregularidades. La acumulación de ceses, dimisiones y abandonos ha dejado una imagen de inestabilidad permanente en la principal institución española de investigación contra el cáncer, alimentando las críticas hacia la gestión de la crisis por parte del Ministerio de Ciencia dirigido por Diana Morant.

La situación plantea inevitablemente preguntas sobre la gestión política de la crisis. Desde el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, encabezado por Diana Morant, se impulsó un proceso de selección internacional para encontrar un nuevo liderazgo capaz de restaurar la confianza interna y externa en el CNIO. Sin embargo, el resultado final ha sido que el candidato elegido ha renunciado antes de tomar posesión, una circunstancia que refleja que los problemas de fondo continúan sin resolverse.

Durante el último año, el centro ha estado marcado por controversias relacionadas con la gestión, denuncias públicas, investigaciones sobre presuntas irregularidades y una creciente preocupación entre parte de la comunidad científica. En lugar de transmitir una imagen de recuperación institucional, el CNIO ha seguido apareciendo en los titulares por motivos ajenos a sus avances en la lucha contra el cáncer. La incapacidad para cerrar esta etapa de incertidumbre amenaza con erosionar el prestigio acumulado durante décadas por una institución considerada estratégica para la investigación biomédica española.

Así, el pasado mes de marzo, casi 400 trabajadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) se dirigieron al Patronato de esta institución científica para expresar su preocupación por la situación que atraviesa, por el daño a la reputación del centro y la urgencia que requiere la resolución de algunos problemas «importantes e inmediatos» de gestión.

Tras esta protesta, a finales de ese mismo mes, la Comisión de Ciencia, Innovación y Universidades del Senado aprobó una moción impulsada por el PP que propuso un plan de reestructuración y mejora de la gobernanza del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), para incluir la revisión de sus órganos de dirección, la implantación de mecanismos de control interno reforzados y la realización de auditorías externas independientes de carácter periódico.

Señales de desprestigio internacional

La renuncia de Rabadán también envía una señal inquietante al exterior. Si una figura científica de reconocido prestigio internacional decide apartarse antes de asumir la responsabilidad de dirigir el centro, resulta legítimo preguntarse si las condiciones institucionales necesarias para desarrollar un proyecto sólido de futuro están realmente garantizadas. La estabilidad de una organización científica depende tanto de la excelencia investigadora como de la confianza en sus estructuras de gobierno.

Tutela política

El Patronato del CNIO tiene previsto reunirse el 8 de junio para decidir los próximos pasos. Pero más allá de las medidas que puedan adoptarse a corto plazo, el desafío principal sigue siendo recuperar la normalidad institucional. La sucesión de cambios, conflictos y episodios de incertidumbre ha convertido una crisis puntual en un problema estructural que amenaza con prolongarse y de la que es incapaz de cerrar la ministra Morant.

La responsabilidad de resolver esta situación no corresponde únicamente a los gestores del centro. El Ministerio ejerce la tutela política de una institución financiada con recursos públicos y llamada a desempeñar un papel fundamental en la investigación oncológica española. Por ello, cada nuevo episodio de inestabilidad incrementa la presión sobre Diana Morant, que hasta ahora no ha conseguido ofrecer una solución definitiva a una crisis que continúa proyectando dudas sobre el futuro del CNIO.

España necesita un CNIO centrado en descubrir nuevos tratamientos, atraer talento internacional y liderar la investigación contra el cáncer. Mientras la atención siga concentrada en las crisis de dirección y los problemas de gobernanza, ese objetivo seguirá quedando relegado por una inestabilidad que, pese a las promesas de normalización, todavía no ha sido superada.

Cronología de la crisis del CNIO

Año, 2023. El investigador Manuel Barbacid deja su responsabilidad en el Programa de Oncología Experimental del CNIO tras décadas de vinculación, en un contexto de tensiones internas y debate sobre la estrategia científica del centro.

Año, 2024. Se intensifican los conflictos internos en el CNIO, con críticas de parte de la comunidad científica a la gestión de la dirección. Aumenta la presión sobre el modelo organizativo y la estructura de liderazgo del centro.

Enero de 2025. Destitución de la directora científica María Blasco. Cese del gerente Juan Arroyo. El Patronato abre una nueva etapa de transición institucional.

Finales de 2025. Se designa a Raúl Rabadán como nuevo director científico para liderar la reconstrucción del centro.

Primer trimestre de 2026. Salida progresiva de patronos privados del CNIO, entre ellos entidades como Asociación Española Contra el Cáncer, Fundación BBVA y CRIS Contra el Cáncer. Se abren investigaciones internas y judiciales sobre presuntas irregularidades en la gestión económica.

Marzo–mayo de 2026. Se producen nuevos movimientos internos, salidas de personal y tensiones organizativas derivadas de la crisis institucional.
Crece la incertidumbre sobre la estabilidad del centro.

1 de junio de 2026. Raúl Rabadán presenta su renuncia antes de asumir el cargo, alegando motivos personales en un contexto de fuerte inestabilidad institucional.

Junio de 2026. El Patronato del CNIO convoca reunión urgente para el día 8 de junio con el objetivo de definir una nueva hoja de ruta y resolver el vacío de dirección.