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artículo publicado en la revista ScienceLine

La ciencia lo confirma: sí, vapear es menos perjudicial que fumar

Expertos expresan su preocupación por la abundante desinformación sobre este tipo de productos

Según los expertos, «la clave está en la combustión». Es la conclusión de un reciente artículo publicado en la revista ScienceLine, un medio especializado en periodismo científico y vinculado a la Universidad de Nueva York (Estados Unidos). Es este fenómeno el que explica por qué, sin ser inocuos, los vapeadores son menos dañinos que los cigarrillos convencionales.

El tabaco consumido en forma de cigarrillos ‘de toda la vida’ está asociado a la combustión, un fenómeno que no se produce en los productos de vapeo. Los investigadores indican que los vapeadores no son iguales que los cigarrillos, son menos dañinos. Muchos fumadores están convencidos de que son prácticamente lo mismo, «una confusión creada por años de mensajes centrados en evitar el vapeo entre jóvenes que han acabado diluyendo la diferencia de riesgo frente al tabaco».

El análisis que se ha dado a conocer ahora no plantea únicamente la diferencia entre cigarrillos y vapeadores, sino que busca una explicación a la abundante desinformación sobre estos productos.

Los autores indican que las campañas de las autoridades y diversas organizaciones no gubernamentales para prevenir el vapeo entre los jóvenes han tenido éxito, pero se han llevado por delante información relevante para los fumadores a la hora de reducir los daños asociados al tabaquismo.

Entre las campañas que los autores citan están las que puso en marcha la FDA (Food and Drug Administration), el equivalente estadounidense a nuestra Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Aseguran que en la «retórica dominante» en la esfera pública se mantienen mensajes que no son ciertos.

Confusión y desinformación

«A fecha de hoy, muchos ciudadanos fumadores están confundidos respecto a los riesgos relativos que entraña vapear o fumar. Para las personas que ya fuman -un grupo de población muy diferente al de los adolescentes que se acercan directamente a los cigarrillos electrónicos-, los expertos aseguran que las evidencias científicas son claras, y que vapear es menos dañino que fumar», reza el artículo.

El caso es que este tipo de desinformación puede hacer que los fumadores pierdan una oportunidad de reducir el daño provocado por su adicción. Es lo que explica David Abrams, profesor de ciencias sociales y del comportamiento en dicha universidad, quien advierte que «le estás diciendo a millones de adultos fumadores que no cambien a los vapeadores, o lo dejan del todo o se mueren». Dejar de fumar es difícil, pero hay alternativas de consumo que pueden hacer menos daño, explican.

El año pasado, una revisión de la literatura científica respaldó la teoría (basándose en 104 estudios) de que pasar de los cigarrillos convencionales a los electrónicos era la forma más eficaz de dejar de fumar (al menos durante seis meses) cuando se comparaba con otros métodos.

Jamie Brown, profesor de ciencias del comportamiento y director del Grupo de Investigación en Tabaco y Alcohol del University College de Londres, ha afirmado que «vapear funciona para los fumadores con una eficacia que no hemos observado en otros productos pensados para dejar el tabaco».

La semana pasada, la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (ANSES) publicaba una revisión de miles de estudios según la cual aunque el vapeo no está exento de riesgos, es «claramente menos peligroso que el tabaco» y puede recomendarse como herramienta para ayudar a dejar el hábito, sobre todo cuando otros métodos no han dado resultado.