Autónomos frente a asalariados: quién se da de baja por dolor lumbar y por qué, según un estudio
Del análisis de los 7.262 trabajadores, con una edad media de 42 años, se observó que el 57 % reportaba molestias lumbares
Un estudio de más de 7.200 trabajadores españoles realizado por un equipo multidisciplinar durante los últimos 17 años ha revelado que el dolor lumbar, aunque frecuente y discapacitante, no es el factor determinante para pedir la baja laboral. Los investigadores analizaron datos clínicos, laborales, psicosociales y económicos, y utilizaron registros oficiales del Instituto Nacional de la Seguridad Social para garantizar la máxima fiabilidad.
Los resultados publicados en Occupational and Environmental Medicine, a través de la publicación especializada en medicina laboral del grupo British Medical Jorunal, que muestran que sólo un 7,4% de los trabajadores tuvo al menos una baja por dolor lumbar durante los 18 meses de seguimiento, y de estos, un 30% permaneció de baja más de 30 días. Lo más llamativo es que los trabajadores autónomos presentaron un riesgo significativamente menor de absentismo, incluso cuando experimentaban dolor similar al de los asalariados. Esto sugiere que factores económicos y la percepción de inseguridad laboral influyen más en la decisión de pedir la baja que la intensidad del dolor en sí.
El estudio subraya la importancia de los factores psicosociales y contextuales, como la percepción del impacto económico de la baja y las expectativas del trabajador. Los hallazgos apuntan a que las medidas preventivas deberían aplicarse a nivel poblacional, promoviendo la actividad física y reduciendo el reposo innecesario, ya que actualmente no es posible predecir con precisión qué individuos tomarán la baja laboral. La investigación es representativa de todos los sectores productivos y de casi todas las provincias españolas, lo que le confiere una validez amplia y robusta.
Probabilidad de absentismo
Por el contrario, otros factores sí aumentaron la probabilidad de absentismo. Entre ellos se encuentran la edad avanzada, antecedentes de episodios prolongados de dolor lumbar, expectativas personales sobre la necesidad futura de una baja y la percepción de un alto impacto económico si se tomara la baja. Curiosamente, una mayor percepción de inseguridad laboral se asoció a menor probabilidad de absentismo, lo que evidencia la complejidad de los factores psicosociales que influyen en estas decisiones.
Los autores subrayan que, aunque se identificaron determinantes estadísticos del absentismo, no es posible predecir con exactitud qué individuos solicitarán baja. Por ello, recomiendan aplicar estrategias preventivas a toda la población activa, priorizando aquellas más eficientes. Entre estas medidas se incluyen fomentar la actividad física, reducir el reposo excesivo, mejorar la ergonomía laboral y coordinar los esfuerzos entre servicios sanitarios, mutuas y programas de prevención laboral.
El trabajo contó con la colaboración de la Universidad de León, la Universidad de Salamanca, la Unidad de Espalda Kovacs del Hospital HLA Universitario Moncloa y otros servicios sanitarios y de salud laboral. Su tamaño, representatividad y combinación de datos clínicos, laborales y psicosociales lo convierten en uno de los análisis más completos sobre el absentismo laboral por dolor lumbar en España.
Dolencias de Espalda
El doctor Francisco Kovacs, de la Unidad de la Espalda Kovacs del Hospital HLA Moncloa y director de la Red Española de Investigaciones en Dolencias de la Espalda (REIDE), subrayó que «en la práctica, este estudio indica que las estrategias de prevención del dolor lumbar y las bajas laborales por esta causa deberían dirigirse a toda la población activa, ya que resulta imposible predecir quiénes tienen mayor riesgo de padecerlas. Esto aconseja priorizar las intervenciones que, además de ser efectivas, hayan demostrado ser las más eficaces». El especialista añadió que la investigación se realizó en prácticamente todas las ciudades de España y que no se observaron diferencias significativas entre ellas, lo que sugiere que los distintos modelos económicos o la ubicación geográfica —lo que algunos conocen como «efecto código postal»— no modifican los resultados.
Por su parte, el profesor Jesús Seco, del Instituto de Biomedicina de la Universidad de León y del País Vasco, y coautor del estudio, destacó “el extraordinario esfuerzo que ha supuesto recabar datos de más de 7.000 trabajadores y seguir sus bajas laborales y sus causas durante 18 meses”. Subrayó además «la colaboración de numerosos médicos del Sistema Nacional de Salud con entidades privadas, como mutuas laborales y grandes empresas, sin la cual esta investigación habría sido inviable».
Del análisis de los 7.262 trabajadores, con una edad media de 42 años, se observó que el 57 % reportaba molestias lumbares y el 60 % había consumido medicación para aliviarlas. Sin embargo, solo el 7,4 % solicitó una baja laboral por lumbalgia durante los 18 meses de seguimiento, y de estos, un 30 % permaneció ausente 30 días o más.
En el mismo contexto, la doctora Ana Royuela, de la Unidad de Bioestadística Clínica del Instituto de Investigación Biomédica en Red, Área Epidemiológica y Salud Pública (CIBERESP), señaló que «es llamativo que la inmensa mayoría de los parámetros analizados resulten irrelevantes para predecir la baja laboral o su duración. Esto refleja que solicitar o mantener una baja es un comportamiento en el que el componente biológico es sólo uno de los aspectos, y no el más determinante. Los datos sugieren que, a igual intensidad de dolor, un autónomo sigue trabajando mientras que un trabajador por cuenta ajena opta por solicitar la baja».
Factores
Ser trabajador por cuenta ajena: la probabilidad de que un autónomo pida una baja laboral por dolor lumbar es un 33% inferior a la de un trabajador por cuenta ajena.
Edad: por cada año adicional, el riesgo de baja laboral por dolor lumbar aumenta un 3%.
Duración de episodios previos: la baja laboral es un 43% más frecuente entre quienes han padecido previamente episodios de dolor lumbar de más de 14 días frente a quienes han tenido episodios más breves o no los han sufrido.
Expectativas personales: la baja laboral es un 44% más probable entre quienes anticipan que es probable que la tengan durante el próximo año.
Impacto económico: la baja laboral es un 48% más probable entre quienes perciben que les supondría un perjuicio económico importante.
Inseguridad laboral: la baja laboral es un 30% menos probable entre quienes sienten que su puesto de trabajo está en peligro.
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