El pueblo del País Vasco donde veraneaba la realeza española: playas, casco histórico y uno de los puertos más bonitos del Cantábrico
El pueblo de Lekeitio en Vizcaya es uno de los mejores para visitar este verano
El pueblo de Madrid que pasará de 11.000 a 63.000 habitantes en tiempo récord: gracias a una transformación histórica
Ni Hondarribia ni Zarautz: este es el pueblo costero más barato del País Vasco para alquilar una casa este verano
Visitar los pueblos del País Vasco durante el verano, puede ser uno de los mejores planes, sobre todo cuando existen algunos que han sido enclave en el pasado de la realeza, que además tienen playas, un casco histórico que no perderse, y un puerto que es de los más bonitos del Cantábrico.
El pueblo en cuestión no es otro que Lekeitio en Vizcaya, y que a finales del siglo XIX y principios del XX, fue destino de la realeza y parte de la aristocracia donde pasaban largas temporadas. La reina Isabel II o la emperatriz Zita de Austria estuvieron aquí, atraídas por un entorno más discreto que otros puntos del norte que con el tiempo se harían más conocidos. Hoy todo eso queda en segundo plano pero Lekeitio sigue funcionando como un lugar que merece la pena descubrir, con un puerto que marca el ritmo, y un ambiente que hace que muchos regresen siempre que pueden.
El pueblo del País Vasco donde veraneaba la realeza española
En Lekeitio no todo es llegar y tumbarse en la arena como otros pueblos costeros. En su caso, destaca la playa de Isuntza que es la más cercana al núcleo del pueblo pero también permite pasear con vistas al puerto. Otra opción también es la playa de Karraspio, al otro lado, que ofrece una panorámica más abierta. Pero el detalle que marca la diferencia es la isla de San Nicolás también conocida como Garraitz. A ella se puede llegar a pie cuando baja la marea, a través de una lengua de arena que desaparece horas después.
Pero junto a las playas e isla que destacan en Lekeitio, el pueblo en sí es todo un espectáculo. Puede que haya cambiado desde que la realeza veraneaba aquí, pero no se ha convertido en un destino artificial. Sigue teniendo ese punto de pueblo que vive de cara al mar, donde el puerto, las plazas y las calles del casco antiguo siguen siendo el centro de todo. Es el motivo por el que no ha dejado de atraer a turistas y visitantes ya que más allá de la historia, lo que queda es un lugar que se recorre fácil, que no necesita demasiadas explicaciones y al que es sencillo volver.