Opinión

¿Por qué será que sólo en las colas de inmigrantes se aclama a Pedro Sánchez?

El documento que hoy ofrece OKDIARIO es suficientemente explícito como para perderse en grandes disquisiciones. En definitiva, la regularización masiva de inmigrantes que ha aprobado el Gobierno tiene como objetivo convertirse en un caladero de votos para el PSOE. Lo demás, las vacuas apelaciones del Ejecutivo a la solidaridad, no son más que una excusa, porque Sánchez ha abierto de par en par las puertas a más de medio millón de inmigrantes —serán muchos más por el efecto llamada— para garantizarse su apoyo en las urnas. Y es que, entre regularización masiva y la nacionalización derivada de la aplicación de la ley de Memoria, lo que busca el Gobierno es alterar en beneficio propio el censo electoral. Un pucherazo revestido de legalidad.

El vídeo que hoy ofrece este periódico, grabado a la entrada del consulado de Marruecos en Bilbao, es un retrato fidedigno de la situación. Largas colas de jóvenes marroquíes que expresan a voz en grito su apoyo a Pedro Sánchez y muestran su disposición a votarle, mientras los más agradecidos proclaman sin cortarse: «Me dan 1.200 euros para vivir y ahora los papeles para la residencia». Si alguien tenía duda de que estamos ante una gigantesca compra de votos, declaraciones como esta confirman las sospechas, porque los requisitos exigidos para la regularización son mínimos y los beneficios, en cuanto a ayudas sociales, máximos. Que quede claro que este periódico defiende la inmigración legal y ordenada como elemento clave para sustentar y dinamizar el mercado de trabajo, pero lo que pretende el Gobierno es otra cosa. Busca, simple y llanamente, modificar el censo electoral por la vía de ir incorporando al mismo votantes potencialmente afines. Lo de Bilbao no es una anécdota, sino el reflejo de una situación que se repite en otros puntos de España. Y es que lo de Sánchez es muy fácil de entender: está cambiando papeles por votos, un trueque indecente que amenaza con convertirse en una bomba de relojería social.