¿Qué será antes, la vuelta de Puigdemont o la salida de Sánchez?

Puigdemont Sánchez

Después de que el Tribunal de la UE haya avalado la amnistía con la que Pedro Sánchez se garantizó los votos de Junts para seguir en la presidencia del Gobierno, la situación puramente procesal entra en una nueva fase que, indefectiblemente, cursará de forma paralela a la situación política. Porque el presidente de Junts, Carles Puigdemont, tendrá todavía que esperar para regresar a España, más o menos dependiendo de la rapidez que se dé el Tribunal Constitucional y la respuesta a este del Tribunal Supremo, por lo que la pregunta no es baladí: ¿Qué será antes, el regreso de Carles Puigdemont o la salida del Gobierno de Pedro Sánchez?

Una cosa está clara: si el Gobierno esperaba que la decisión del Tribunal de la UE ablandara a Junts para poder encarar la recta final de la legislatura sin sobresaltos, se ha equivocado, porque Junts no va a cambiar de posición. Esa vía está muerta y con ella las posibilidades de que Pedro Sánchez recupere la mayoría perdida.

En realidad, los de Carles Puigdemont entienden que no hay motivo alguno —más bien todo lo contrario— para agradecerle nada al Gobierno, por lo que el horizonte penal del político huido y el horizonte político del presidente del Gobierno ya no guardan dependencia alguna, razón por la que Junts va a seguir haciendo lo mismo que venía haciendo desde que dio por rotas las relaciones con Pedro Sánchez. Esto es, no contribuir en absoluto a los intereses del Gobierno.

Los tiempos han querido que pueda producirse la paradoja de que Puigdemont regrese a España cuando Sánchez ya esté haciendo las maletas, pero en todo caso lo que es evidente es que la sentencia del Tribunal de la UE sobre la Ley de Amnistía ha llegado para el Gobierno socialcomunista demasiado tarde. Tarde y mal, porque la legislatura lleva tiempo muerta y Sánchez sobrevive políticamente por inercia.

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