Opinión

¿Y por qué nadie denuncia el odio a España en el Camp Nou?

Los sectores más ultras de la hinchada del Barça —casualmente los más separatistas— han promovido una campaña de acoso contra los seguidores del Atlético de Madrid para disuadirles de que entren en el Camp Nou el próximo miércoles con banderas de España. O sea, un plan orquestado para censurar la simbología española que ha ido tomando cuerpo en las redes sociales y que constituye un ignominioso e intolerable ataque a las libertades más básicas.

Lo que se pretende es requisar las banderas españolas en los aledaños del estadio. Su argumento es una oda al sectarismo bañada de odio: «La seguridad del Metropolitano, como ya es tradición, ha requisado toda bandera que oliera a catalanismo. Mientras, el resto del estadio insultaba una vez más al Barça y a Catalunya. Esperamos que tengan el mismo trato en nuestro estadio. ¡Ninguna estanquera —una forma despectiva entre los grupos separatistas catalanes para referirse a las banderas españolas— en el sector visitante!», dicen. Cuentan con el apoyo de otros grupos ultra que entran habitualmente al Camp Nou, como AlmogàversFront 532 y Supporters Barça.

Ante esta situación, urge que se garantice la seguridad y el derecho de los aficionados del Atlético de Madrid a entrar, si así lo desean, en el estadio azulgrana con la enseña constitucional de España, habida cuenta de que la bandera nacional, definida en el Artículo 4 de la Constitución, es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria en cualquier parte -faltaría más- del territorio español, incluyendo, por supuesto, el estadio del Barça.

Pretender comparar la bandera de España con la estelada —que no es una bandera oficial— es un argumento tan pobre como delirante. En consecuencia, cabe esperar que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado —en este caso los Mossos— garanticen que cualquier aficionado que pretenda entrar en el Camp Nou con una bandera de España pueda hacerlo con plena libertad. Hasta aquí podíamos llegar.