Opinión

Los Mossos siguen campando a sus anchas

Los Mossos ya no dependen del sedicioso Josep Lluís Trapero y, sin embargo, siguen campando a sus anchas. A pesar de que el Gobierno ha aplicado el artículo 155 de la Constitución y de que la autoridad ahora recae sobre el Ministerio del Interior, algunos agentes autonómicos recaudan dinero para los golpistas entre los compañeros partidarios de una Cataluña independiente. Si Interior, y por lo tanto el titular de esa cartera, Juan Ignacio Zoido, no actúa con mayor determinación difícilmente podrá restituirse el orden constitucional, ya que, como les ofrece en exclusiva OKDIARIO, algunos miembros del cuerpo regional siguen trabajando a favor de los que han quebrantado las leyes hasta el punto de provocar la peor crisis política en España desde el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. 

La Policía Nacional no puede consentir que sus compañeros estén recaudando fondos para esos políticos presos que han incumplido las leyes y a los que llaman de manera falaz «presos políticos». Si no, ¿para qué sirve la aplicación del 155? Resulta pertinente que el Ejecutivo no quiera alimentar el victimismo separatista con acciones radicales. No obstante, una cosa es la proporcionalidad y otra muy distinta hacer de la laxitud el modo de gestionar a los Mossos de Escuadra en esta nueva etapa en la que la responsabilidad ya no se le puede achacar a Trapero. Permitir ese tipo de comportamientos sería igual que mantener vivo el golpe de Estado independentista. Un desafío que puede poner en jaque la economía española hasta el punto de frenar en seco su recuperación. 

El Ministerio del Interior ya ha dado algún signo de preocupante indulgencia con los Mossos en esta nueva etapa. Sólo hay que recordar la huelga que tuvo lugar en Cataluña la semana pasada. A pesar de que sólo una minoría la secundó, fue suficiente para que cortaran autopistas —con niños incluidos— e impidieran el correcto funcionamiento de las redes ferroviarias. Situaciones perjudiciales y que generan un insoportable hastío entre los catalanes, hartos del ambiente que se vive en la comunidad autónoma. Hartos de las veleidades golpistas, hartos de no poder desarrollar sus vidas con normalidad y un tanto escépticos cuando comprueban que, como en este caso, la supervisión del Gobierno no sirve de nada a la hora de conseguir el correcto comportamiento de los Mossos. Por todo ello, Zoido debe tomar cartas en el asunto y erradicar gestos y acciones como las del mosso que aplaudía el asedio a la sede del PP mientas la custodiaba y hacía también el saludo independentista. De obviarlo, la actitud sería irresponsable.