Opinión

Al final, quienes no podrán votar son los españoles de verdad

Un recorrido por la planta 30 del rascacielos donde se sitúa el Consulado Español de Nueva York sirve para hacerse idea del caos administrativo que reina. Y de consecuencias graves, porque el volumen de trámites pendientes a causa, en su mayoría, de la Ley de Memoria Democrática, ha ocasionado un descomunal atasco con los españoles —de verdad— residentes tanto en Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Pensilvania y Delaware, que dependen de esta demarcación.

Un ejemplo, entre muchos: un español que solicitó su alta consular el pasado 27 de julio en el Consulado de Nueva York y cuatro meses después sigue sin obtener resolución, lo que le llevará a no poder votar en las próximas elecciones del 29 de noviembre. O sea, que quienes están pagando en sus carnes el descomunal desconcierto consular son los españoles con todos los papeles en regla que, por culpa del colapso, no podrán ejercer su derecho al sufragio. Y lo peor es que el Consulado le respondió falsamente que el «plazo de tramitación por inscripciones consulares es de un mínimo de 6 meses», cuando la normativa, según el Real Decreto 991/2024, de 1 de octubre, que regula el Registro de Matrícula Consular, fija en diez días el plazo máximo ordinario para resolver las solicitudes de alta como residente.