Opinión

A este paso Sánchez termina haciendo españoles a los descendientes de Viriato

En su afán por nacionalizar a los descendientes de los exiliados durante la Guerra Civil, el Gobierno impuso en la Ley de Memoria Democrática unos plazos que comenzaban el 18 de julio de 1936. A través de esta vía, la de hacer españoles a los denominados «nietos del exilio», centenares de miles de personas adquieren la nacionalidad española y, en consecuencia, pueden votar. Eso supone una alteración del censo electoral que, en teoría, beneficia a la izquierda, pues el PSOE da por hecho que un alto porcentaje de los nuevos españoles votará socialismo.

OKDIARIO ha venido informando de que en la actualidad ya son medio millón de personas las que han obtenido la nacionalidad y que se están tramitando peticiones a una velocidad de vértigo para que, cuando lleguen las elecciones generales, haya alrededor de un millón de nuevos españoles con derecho a voto. Esos son los cálculos del Gobierno.

Pese a todo, y dado que el PSOE y la izquierda están en franco retroceso electoral, Sánchez necesita más madera. Esto es, más votantes todavía. Y como con los exiliados de la Guerra Civil no tienen suficientes, han decidido que también puedan acogerse a la medida aquellos descendientes de quienes se fueron de España antes del comienzo de la contienda. O sea, antes del 18 de julio de 1936.

OKDIARIO informa hoy que los descendientes de una familia que abandonó España y llegó a Chile en enero de 1936 —seis meses antes de la fratricida guerra que enfrentó a los españoles— han obtenido la nacionalidad española por la vía de la ley de Memoria Democrática. ¿Dónde está el límite? ¿Hasta cuándo llevará hacia atrás el Gobierno la fecha del comienzo del exilio? Porque a este paso, con tal de buscar votos, es capaz de considerar exiliados del franquismo a quienes se fueron de España antes de que naciera Franco. O, ya puestos, a los descendientes de Viriato.