Concretar, no criminalizar
El Código Penal debe ser reformado para endurecer las penas en caso de violación o abusos sexuales. Así lo ha defendido OKDIARIO desde su fundación. Incluso decantándose a favor de la Prisión Permanente Revisable en casos de extrema gravedad como los de Mari Luz Cortés, Diana Quer o Marta del Castillo. Una medida que, resulta conveniente recordarlo, fue rechazada de forma sistemática por parte del Partido Socialista cuando estaba en la oposición y que ahora está en el limbo de los temas por afrontar. No obstante, en el afán gubernamental por perseverar en la política de titulares más que en la de los hechos, la vicepresidenta del Gobierno y ministra de Igualdad, Carmen Calvo, propone una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que cualquier acto sexual sin un ‘sí’ expreso sea delito.
Habría que recordarle a Carmen Calvo que el artículo 181 del Código Penal ya establece que los abusos sexuales también son aquellos que «sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento» atentan contra la libertad sexual de otra persona. Por lo tanto, la norma ya está creada. Otra cuestión, sería redefinir los conceptos y, por supuesto, endurecer las penas para que los jueces tengan un abanico más amplio de herramientas con las que juzgar a los agresores. En ese sentido, proponer que cualquier acto sexual sin un ‘sí’ expreso sea delito puede conllevar unos riesgos de criminalización que incluso haga sospechoso hasta el propio silencio. El Gobierno hace bien en preocuparse por los delitos sexuales y en luchar de manera decidida contra la violencia machista. Así lo están haciendo países tan serios como Alemania, Francia, Reino Unido o Suecia. No obstante, el quid de la cuestión está en endurecer las penas para hacer de nuestra sociedad un lugar más seguro.
Carmen Calvo no puede pretender, por ejemplo, que las reformas acometidas en este sentido por los suecos sean nuestra referencia cuando dicho país tiene unas penas por violación menos punitivas que las nuestras. El ya célebre «si una mujer no dice sí expresamente, es no» de Calvo quedará en mero eslogan y frase de mercadotecnia política —amén de una peligrosa forma de criminalización general— si no se va a la raíz del asunto con un endurecimiento de las penas y una delimitación más clara de lo que es «abuso sexual», «violación» y, en relación con ellos, conceptos como «violencia», «consentimiento» o «intimidación». Claro que eso lleva aparejada la necesidad de postularse con concreción y no dejar sueltas en el aire frases que criminalizan mucho y solución poco ante una lacra que, por otra parte, sufren miles de mujeres todos los días y con la que hay que acabar de raíz, Prisión Permanente Revisable incluida.
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