Cloacas: van cayendo en grupo y uno a uno

Opinión Palomo
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Mientras Pedro Sánchez, huido y aislado por su corrupción, hacía el ridículo Jen la cumbre de la OTAN (una organización finiquitada, obsoleta e incapaz), la UCO afilaba datos incontestables acerca de la «gran cloaca» monclovita, ideada y mandada ejecutar por el gran beneficiado de la misma. Los datos de la UCO, en oficio de Policía Judicial, son cada vez más concluyentes. Ahora le ha tocado el turno a Juan Manuel Serrano, el hombre para todo de Sánchez.

A estas alturas del escándalo, nadie en su sano juicio cuestiona que detrás de los presuntos delincuentes, léase Cerdán, Leire, Mercedes González, los de la SEPI y ahora el íntimo amigo del presidente y ex jefe de gabinete en Moncloa, está quien el sentido común dice que siempre estuvo, el mismísimo Pedro Sánchez. No eran los malandrines quienes iban en su búsqueda, no. Era Sánchez quien cooptaba a los malandrines.

Sucede, en este como en otros casos, es decir, que una cosa es la «verdad de la calle», y otra que esa verdad necesita pruebas fehacientes para que en sede judicial se tomen las medidas acordes a derecho. Lo del pícnico e inquietante personaje, Juanma Serrano, el hombre que destrozó para siempre una de las empresas públicas señeras de larga historia en España (Correos), estaba hace ya mucho tiempo en boca de todos. Sólo faltaba que los oficiales de la UCO tabularan sus pesquisas. Este fue el mismo hombre que, eufórico, llegó a decir un día que sin un duro había conseguido hacer de Sánchez presidente del Gobierno; qué no podré hacer desde una empresa como Correos. ¡Vaya si hizo! Sin ir más lejos, asociarse presuntamente para perpetrar fechorías con la inefable Leire.

Soy de la tesis de que, aun con ser muy graves las acusaciones que jueces realizan ya contra la mafia instalada en el poder, mucho me temo que nos quedamos en la epidermis. Sólo cuando abandonen el poder podremos hacernos cabal idea de lo que han sido capaces de perpetrar contra los intereses del contribuyente.

Aun así, hay un hecho incuestionable: nada de lo que sabemos se hubiera podido realizar sin el conocimiento y apoyo del «one» del que tanto ha presumido y todavía presume la «fontanera» jefa que entraba en las esferas del poder político con el pase que alguien le había firmado. Y todo el mundo sabía de quién era la firma.

Lo esencial para el juez: Serrano utilizó el dinero de Correos para perpetrar presuntamente delitos (casi 300.000 euros) y contratar semiilegalmente a la «fontanera» de la ética podrida.

Punto.

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