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Cada tarde, cuando cae la noche sobre el centro de Madrid, la fachada de la Real Casa de Correos deja de ser solo la sede del Gobierno regional para convertirse en una especie de escenario vivo. Lo hace gracias al videomapping navideño que, un año más, se ha instalado en la Puerta del Sol y que en esta edición, bajo el título La Fábrica de los Deseos, permanecerá activo hasta el 6 de enero de 2026.
No es un simple juego de luces. Se trata de un espectáculo pensado al detalle, que aprovecha la arquitectura del edificio para contar una historia navideña distinta en cada pase. El público lo sabe y por eso, a partir de las seis de la tarde, empiezan a formarse pequeños corros de gente en la plaza, móviles en mano, esperando a que arranque la proyección.
Un calendario de Adviento que se abre ante miles de personas
La idea central de este año es convertir la fachada en un calendario de Adviento gigante. Cada uno de los huecos que se proyectan sobre las ventanas y balcones se abre como si fuese una pequeña puerta tras la que aparece un mundo propio: engranajes que fabrican deseos, muñecos de juguete, dulces tradicionales o escenas que remiten a la Navidad más clásica.
El recorrido visual no es lineal. Cambia de ritmo, alterna momentos pausados con otros más dinámicos y se apoya en una banda sonora creada expresamente para la ocasión, que va marcando el tono emocional del espectáculo. No es raro ver a niños siguiendo la música con la cabeza o a adultos comentando en voz baja lo que aparece en cada escena.
Horarios amplios y pases continuos
Una de las claves del éxito del videomapping de la Real Casa de Correos es su accesibilidad. No hay que reservar ni pagar entrada. Basta con acercarse a la Puerta del Sol y esperar al siguiente pase, que se repite cada 30 minutos.
De lunes a jueves, las proyecciones comienzan a las 18:00 horas y se suceden hasta las 23:00. Los viernes, fines de semana y festivos, el horario se amplía hasta la medianoche, lo que permite disfrutar del espectáculo incluso después de cenar o de hacer las compras navideñas.
Tecnología que transforma un edificio histórico
El montaje no se limita a proyectar imágenes planas. Utiliza técnicas de videomapping tridimensional que juegan con los volúmenes reales del edificio. Las ventanas parecen profundizarse, los balcones se desplazan y algunos elementos dan la sensación de salirse de la fachada.
Ese efecto de relieve, combinado con la música envolvente, crea una experiencia inmersiva que atrapa incluso a quienes ya han visto el espectáculo en ediciones anteriores. Cada año se renueva el contenido, pero también la manera de contarlo, lo que evita que se convierta en una rutina.
La Navidad como puerta al patrimonio regional
Entre adornos y escenas festivas, el espectáculo reserva un espacio para algo menos evidente: la promoción del patrimonio de la Comunidad de Madrid. A lo largo del recorrido aparecen referencias a los cinco enclaves declarados Patrimonio de la Humanidad, integrados de forma natural en los distintos mundos que se van abriendo en la fachada.
Es un guiño sutil, pero efectivo. Muchos espectadores no esperan encontrarse con estos escenarios en medio de un videomapping navideño, y esa sorpresa funciona como reclamo para redescubrir la región más allá de la capital.
Proyecciones especiales durante el año
El uso del videomapping en la Real Casa de Correos no se limita a las fiestas. En diciembre de 2025, por ejemplo, se proyectó la bandera de España con motivo del Día de la Constitución, y también se ha recurrido a este formato para despedir el año. La fachada se ha convertido así en un lienzo recurrente para celebrar fechas señaladas.
Este enfoque ha reforzado la identidad visual del edificio, que ya no se percibe solo como un punto administrativo, sino como un espacio cultural capaz de dialogar con la ciudad.
Un cierre diario con un deseo compartido
Cada pase termina siempre igual: con el lanzamiento simbólico de un deseo. No hay fuegos artificiales ni grandes artificios, solo una escena final que invita a pensar en lo que uno espera del nuevo año. Es un gesto sencillo, pero efectivo, que explica por qué tantas personas repiten visita a lo largo de las semanas.
Hasta el 6 de enero de 2026, la Real Casa de Correos seguirá funcionando como esa particular Fábrica de los Deseos que, durante unos minutos cada media hora, consigue que el centro de Madrid se pare a mirar hacia arriba y se permita, aunque sea un instante, volver a creer en la magia de la Navidad.
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