Red sísmica

Terremoto Ferran Torres: el gol a Argentina hizo vibrar a la afición y a toda la red sísmica de España

Los sismómetros del IGN, el ICGC y el CSIC detectaron tres picos de vibración durante la final

El fenómeno se repite tras la Eurocopa 2024 con los goles de Nico Williams y Oyarzabal

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El gol de Ferran Torres en la prórroga de la final del Mundial masculino de fútbol 2026 no sólo desató la euforia de millones de aficionados. También quedó registrado, en tiempo real, por los sismómetros repartidos por toda España.

Las vibraciones del suelo, provocadas por la celebración simultánea de miles de personas, fueron captadas por la red sísmica nacional del Instituto Geográfico Nacional (IGN) y por la del Instituto Geológico y Cartográfico de Cataluña (ICGC).

También los aparatos de la Red Sísmica Educativa de Geociencias Barcelona del CSIC (GEO3BCN-CSIC) recogieron la sacudida, sumándose a los registros oficiales de ambas instituciones.

Buenas vibraciones

Los registros del IGN y del ICGC, procesados por el investigador de GEO3BCN-CSIC Jordi Díaz, muestran señales en estaciones diseminadas por toda la geografía española. El gráfico recoge la huella de la celebración en puntos tan distantes como Algeciras, Alcoy, Cádiz, Granada, Elda, Huelva, Granollers, Barcelona y Lérida.

Los registros muestran tres picos bien diferenciados durante el partido: el gol de Torres, un tanto que el VAR acabó anulando y la sacudida más intensa de la noche, la del pitido final.

Gráfica de las vibraciones registradas durante el partido. (Fuente: GEO3BCN-CSIC).

Tres picos en la final

En Cataluña, los datos de la Red Sísmica Educativa, también analizados por Díaz, ofrecen una radiografía más detallada de la celebración. Las señales se registraron con claridad en sensores situados en Sabadell, Mollet del Vallès, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, Banyoles, Olot y Torroella de Montgrí.

Esta cobertura local permite reconstruir con mayor precisión cómo la fiesta se extendió barrio a barrio por las principales ciudades catalanas.

La lectura catalana

Las vibraciones también se registraron en Sabadell durante la semifinal contra Francia, gracias a un sismómetro de la Red Sísmica Educativa de GEO3BCN-CSIC.

Los picos de movimiento en el subsuelo coincidieron con el primer gol de Mikel Oyarzabal, el posterior tanto de Pedro Porro y, además, una vibración menor durante un gol que finalmente fue anulado.

La mayor alteración del terreno se registró tras el pitido final, el momento exacto en que se certificó el pase de España a la final del Mundial 2026.

Temblores en la semifinal

En el partido de octavos de final contra Portugal, un acelerómetro del IGN situado en Algeciras ya había captado las vibraciones generadas por la celebración del gol de Mikel Merino.

No es la primera vez que los sismómetros documentan una gran noche del fútbol español. En la final de la Eurocopa 2024 contra Inglaterra, los registros de Madrid y Barcelona mostraron el mismo patrón.

La multitud congregada en la plaza de Colón y en la plaza Catalunya hizo vibrar ambas ciudades con los goles de Nico Williams, en el minuto 47, y Mikel Oyarzabal, en el 86.

El precedente de la Eurocopa

En Barcelona, los temblores se midieron con el sismómetro del ICGC situado en el Portal de l’Àngel, a menos de cien metros de la concentración de público. En Madrid, con el del IGN en el Real Observatorio, a menos de dos kilómetros de Colón.

Esta sismicidad inducida por actividad humana, imperceptible en el día a día, ya se ha documentado en distintas ciudades del mundo con motivo de grandes eventos deportivos y musicales.

No es la primera vez que los sismómetros documentan una gran noche del fútbol español. En la final de la Eurocopa 2024 contra Inglaterra, los registros de Madrid y Barcelona mostraron el mismo patrón. La multitud congregada en la plaza de Colón y en la plaza Catalunya hizo vibrar ambas ciudades con los goles de Nico Williams en el minuto 47 y Mikel Oyarzabal en el 86.

La particularidad de estos registros es que la señal no procede de los estadios, sino de los barrios y los hogares donde la gente vivió el partido, convirtiendo la fiesta colectiva en un fenómeno medible incluso por la ciencia.