Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) Meteorología

Riadas e incendios a la vez en España a las puertas del otoño: los meteorólogos explican qué está pasando

La AEMET mantiene avisos naranjas por lluvias torrenciales en Valencia, Alicante y Murcia

Un mar Mediterráneo cerca de 3 °C más caliente de lo normal alimenta las DANA y agrava el fuego

Última hora del temporal en Valencia y Barcelona en directo: inundaciones, rescates y alertas por lluvias torrenciales

Paso inferior inundado en Aldaia Valencia
Paso inferior inundado en Aldaia, Valencia, este jueves. El municipio valenciano de Aldaia. (Foto: EFE).
Antonio Quilis
  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Agua y fuego, casi a la vez. España encara el cambio de estación con una imagen contradictoria: riadas en el litoral mediterráneo mientras siguen ardiendo montes en Galicia, Huelva, Málaga y el interior de Valencia con una cifra provisional de más de 1.200 hectáreas quemadas.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene este jueves avisos naranjas por lluvias torrenciales en el sur de Valencia, Alicante, Murcia y el levante de Almería. En algunos puntos pueden caer hasta 60 litros por metro cuadrado en 60 minutos y cerca de 120 en 12 horas.

El episodio ya deja cifras extraordinarias. La red de Avamet registró el miércoles acumulados próximos a los 95 litros por metro cuadrado en Chiva y Torrent, donde llegaron a caer 71 litros en apenas media hora, una intensidad más que torrencial.

El este, otra vez bajo el agua

Los datos de AEMET confirman la magnitud. El aeropuerto de Valencia sumó 65 litros por metro cuadrado, seguido de Liria con 57 y de la ciudad de Valencia con 54, con registros también relevantes en Gerona y Barcelona.

El temporal se ha cobrado ya una víctima mortal. Un conductor murió atrapado por el agua en Olivella, en Barcelona, mientras la Generalitat valenciana lanzaba alertas a la población por riesgo de inundaciones ante la intensidad prevista.

El meteorólogo Mario Picazo advierte de que lo más duro podía llegar de madrugada. Las tormentas, señala, pueden ir acompañadas de granizo y rachas de viento muy fuertes en Cataluña, Baleares y todo el arco mediterráneo.

Mientras tanto, el monte arde

A la misma hora, el fuego no da respiro. El incendio de Quiroga, en Lugo, ha arrasado más de 300 hectáreas y obligó a activar medidas preventivas por la cercanía a tres aldeas, aunque la Xunta ve una evolución favorable.

En Valencia, el incendio de Tuéjar afecta a casi 900 hectáreas en plena Reserva de la Biosfera. En Huelva, once medios aéreos estabilizaron el fuego de Villanueva de los Castillejos, y en Málaga se controlaron las llamas de Benahavís.

Los vecinos de Tuéjar vivieron una noche en vela. Varios relataron cómo vigilaron el avance de las llamas desde sus balcones y cómo el humo, muy denso, llegó a confundirse con niebla sobre esta localidad valenciana.

Un año de fuego sin freno

No son casos aislados. 2026 apunta a uno de los peores años de incendios de la serie: hasta finales de julio habían ardido más de 141.000 hectáreas y se obligó a evacuar o confinar a más de 90.000 personas en toda España. A fecha de hoy y con datos actualizados en el panel de transparencia de MITECO sobre incendios forestales, en España han ardido 266.421 hectáreas, un aumento del 172,2% frente a la media 2016-2025 (97.879).

¿Por qué coinciden ambos extremos? Los meteorólogos apuntan a un mismo culpable de fondo: un mar Mediterráneo excepcionalmente caliente, que este otoño roza los 3 °C por encima de su media histórica tras un verano de calor sostenido.

Ese calor acumulado actúa como carburante. Cuando una bolsa de aire frío llega en altura y contacta con el mar recalentado, se dispara la conocida DANA, la depresión aislada en niveles altos que anegó Valencia en octubre de 2024.

Un mar convertido en combustible

«El mar es el combustible y se pasa todo el verano acumulando energía», resumen los expertos consultados por medios europeos. Septiembre y octubre son, de hecho, la época de mayor riesgo de inundaciones repentinas en el Mediterráneo.

A ese mar recalentado se suma otro factor. La NOAA sitúa en marcha un fenómeno de El Niño que crece con fuerza, aunque los expertos recuerdan que la causa de fondo de estos extremos es el cambio climático.

El trasfondo es climático. Un estudio de la Universidad de Valencia atribuyó la virulencia de la DANA de 2024 a un calentamiento del Mediterráneo en otoño de 1,44 °C en las últimas cuatro décadas, que disparó la humedad disponible.

La huella del clima

El mismo calor alimenta los incendios. La primavera seca y las olas de calor encadenadas han secado el suelo y la vegetación: 2026 acumula 61 días bajo ola de calor, la cifra más alta registrada, y firmó el julio más cálido de la serie.

Los expertos matizan un punto clave. El cambio climático no provoca directamente los incendios, cuyo origen suele ser humano, pero sí multiplica las condiciones para que el fuego y la lluvia alcancen dimensiones catastróficas.

El calendario añade un matiz llamativo. El otoño astronómico comienza en apenas unos días, pero el calor tarda en remitir: los modelos apuntan a una transición térmica más lenta de lo habitual en septiembre y octubre.

coche riada barcelona
Vehículo de la persona fallecida en Olivella, Barcelona. (Foto: EFE).

Un otoño cálido y húmedo

¿Y qué cabe esperar? La predicción estacional de AEMET dibuja un trimestre de septiembre a noviembre más cálido de lo normal en casi toda España, con la señal más intensa en el norte, el este peninsular, Baleares y Canarias.

Las lluvias también apuntan al alza. La agencia prevé precipitaciones por encima de la media en la vertiente mediterránea durante septiembre, un escenario que, con el mar tan caliente, favorece nuevas DANA de fuerte intensidad.

La propia AEMET pide cautela. La previsión estacional trabaja con probabilidades y no permite anticipar una tormenta concreta en una fecha determinada, pero confirma la tendencia: un otoño que llega tarde y con los extremos disparados.