Una década de Auara

Diez años de Auara: agua con alma y un propósito social que transforma comunidades vulnerables

La empresa cumple una década impulsando el acceso a agua potable con un modelo 100% social

Destina el 100% de sus recursos a proyectos de acceso a agua potable, saneamiento y agricultura en comunidades vulnerables

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Hace más de diez años, Antonio y Luis empezaron a hablar de Auara sin ni siquiera imaginar que embotellarían un mensaje social y transformador que cambiaría la vida de 168.000 personas en África, Asia y Latinoamérica.

Hoy, una década después de esa conversación sobre la difícil situación en Etiopía, la falta de agua potable, nos sentamos con los fundadores de la empresa social que se integró en la Corporación Hijos de Rivera en 2022.

El acuerdo llegó justo después de la pandemia del COVID que truncó el ritmo ascendente de ventas, amargando un momento dulce. La entrada insufló esperanza y todo el trabajo previo recobró sentido.

A la compañía gallega le atraía el incorporar un modelo de negocio que no repartiera dividendos, pero que daba vida a muchas personas, y que destina el 100% de sus recursos generados a financiar proyectos de acceso a agua potable, saneamiento y agricultura en comunidades vulnerables.

Una aventura de felicidad y esperanza

En el encuentro están los confundadores de Auara, Antonio Espinosa de los Monteros, Pablo Urbano y Luis de Sande, relajados y con ese brillo en la mirada que denota la satisfacción de haber vivido una aventura a sus espaldas que también ha transformado sus vidas.

Un viaje que quiere seguir dando felicidad y esperanza con algo tan común para nosotros, algo tan poco valorado aquí y que sale del grifo de nuestras casas.

Antonio Espinosa de los Monteros y Pablo Urbano, durante el encuentro.

«La mejor idea del mundo»

Estamos con ellos en una pequeña sala alquilada en la madrileña calle de Alcalá, a miles de kilómetros de los pozos de agua potable que impulsan. Cualquier otra compañía hubiera celebrado sus diez años a lo grande, pero Auara da así muestra de humildad y austeridad, con sus botellas de zumo y algo de comer.

Antonio, Pablo y Luis son los impulsores de llevar a cabo ideas tan disruptivas como el ser los primeros en Europa en utilizar plástico reciclado para el agua que se vende en las tiendas, supermercados y vía online.

Tener la primera botella de plástico reciclado del continente «era una necesidad, teníamos que hacer una botella sostenible, que no tenga impacto, que no se cargara el planeta».

Sin embargo, confiesan que en 2016, con el lanzamiento «a nadie le importó que fuera una botella de plástico reciclado. Teníamos la mejor idea del mundo y nadie le dio valor a una botella reciclada. En esa época, no tan lejana, en España no estaba legislado el fabricar botellas de agua con plástico reciclado. «Tuvimos que importar de Europa», confiesan.

Del atrevimiento a la diferenciación

De Sande recuerda con una sonrisa y cierta socarronería que la competencia le comentaba: «nos ha encantado vuestra botella: os estamos vigilando». Sin embargo, años después ese atrevimiento fue un factor decisivo porque la «gente empezó a tomar conciencia del plástico reciclado y, entre 2018 y 2019, se convirtió en una demanda competitiva. Cuando las cosas están bien hechas, al final el mercado las paga», concluye convencido Antonio.

«Hace diez años era una locura plantear una empresa así», nos confiesa Espinosa de los Monteros. Luis, con una cabeza más fría, se define como el «Doctor no» del trío. No en vano es el director financiero y pone la realidad de los números y de la gestión «en esta locura bonita».

Auara también tiene entre sus objetivos el crear huertos en las comunidades en las que actúa. (Foto: Auara).

Falta de agua potable

Entró en juego la juventud de Antonio y Pablo, su ímpetu y su convencimiento para remediar a miles de kilómetros de España «la necesidad más material que tienen las comunidades: la falta de agua potable, que es el gran problema de fondo». El financiero apunta que juega el papel de frenarlos ante las complejidades del negocio y de la implantación de la idea. «Pero ellos también saben engañarme», confiesa divertido el responsable de los números.

Las cifras que nos aporta la compañía no hacen justicia al esfuerzo realizado para lanzar una empresa social, que no aporta beneficios a quien apuesta por ella, pero que sale adelante a través de la venta de agua y zumos.

Desde el bar a 28 países

Más de 168.000 personas en 28 países acceden hoy a agua limpia gracias al modelo social de Auara. En 2025 puso en marcha más de 45 nuevas infraestructuras, permitiendo que más 23.000 personas accedan a agua limpia. Entre los hitos del año destacan nuevos proyectos en Senegal y Kenia, así como la continuidad del trabajo desarrollado durante estos diez años en países como India y Camboya.

Atrás quedan los momentos de ir haciendo venta del producto en frío, «había días que nos hacíamos 50 bares, puerta a puerta, visitando establecimientos y gestionando los pedidos», relata Espinosa de los Monteros con cierta nostalgia y orgullo.

Hoy su locura traspasa las fronteras con un cariz social indudable. «Esta empresa social es un milagro que exista. Esto es un regalo de Dios y de la vida», sentencia Antonio cuando se le pregunta sobre el pasado y el futuro de Auara.

Un pozo es una fiesta

A la conversación vuelve con fuerza el propósito social de Auara y la importancia de llevar agua potable a lugares en el que este líquido elemento es un factor esencial para la vida.

Pablo Urbano explica que «poner agua, un pozo en el cole es un gesto fundamental. Rompes muchos contagios, enfermedades, ahorras el viaje de recogerla, disminuyes el absentismo escolar… reduces el número de tiempo que emplean para recogerla. Cuando se genera un pozo, es una fiesta. Es una locura».

La alegría de tener un pozo. En la imagen, Pablo Urbano. (Foto: Auara).

Las acciones sobre el terreno de Auara se realizan a través de socios locales. Apuntan que  la necesidad sale de la comunidad, de una solicitud. Siempre hay un compromiso de cofinanciación del proyecto a implantar, el 5% del coste. Son conscientes de que pedir esta aportación en una de las regiones más pobres del planeta es complicado. «Se puede compensar con aportes materiales, con horas de trabajo…» cuando el escenario es complicado. Después se realiza un seguimiento de 5 años.

Proyectos con socios locales

Confiesan que el modelo por el que apuestan en un escenario muy complicado, es difícil de gestionar, pero es el espíritu de la empresa. Lo primero que abordaron era el satisfacer la necesidad de agua, y después se escaló el proyecto a infraestructuras de saneamiento, y también a generar agricultura autosuficiente, para consumo propio o para el trueque con otras comunidades.

Todo ello con dos tipos de pozos, uno manual y otro automático, que funciona con paneles solares muy útiles para conseguir un sistema estable de riego de una huerta, «una implantación que genera una comunidad más potente».

Desde Auara recalcan que estos proyectos contribuyen a reducir enfermedades vinculadas al agua contaminada, mejora la higiene y el saneamiento, aumenta la escolarización infantil y refuerza el empoderamiento de mujeres y niñas. El trabajo se desarrolla junto a 25 socios locales que garantizan la sostenibilidad de cada infraestructura y la formación de las comunidades beneficiarias.

Nueva imagen

Volviendo a la gestión empresarial, desde su incorporación a Corporación Hijos de Rivera en 2022, Auara ha reforzado su presencia en el mercado nacional, superando los 35.000 puntos de venta en el último año. La ampliación de su portfolio, que incluye agua mineral y zumos funcionales, «busca ampliar momentos de consumo para generar más impacto en el día a día».

La nueva imagen de las botellas de Auara.

Hace diez años aprendieron a crear un agua social, comercializando ya 7 millones de litros en total llegando ya a una facturación de 2,5 millones de euros. Nos advierten que no nos dejemos abrumar por los números, porque tras los costes de producción y operativos, consiguieron en 2025 una cifra récord de 220.000 euros para destinar íntegramente a sus proyectos sociales.

Nueva identidad con mensaje propio

Ahora la compañía presenta una nueva identidad visual bajo el concepto Lo hemos hecho a/con propósito, para poner de manifiesto su objetivo. En definitiva, «en este décimo aniversario el objetivo es dar un paso más, hacer visible el propósito de Aura».

Buscan explicar con mayor claridad su modelo empresarial y hacer visible el impacto real detrás de cada botella. Las nuevas etiquetas incorporan imágenes reales de personas y comunidades que hoy tienen acceso a agua potable gracias a los proyectos impulsados por Auara en países como Benín y Chad.

El mensaje del agua

Reparamos que en la nueva etiqueta adquiere protagonismo el mensaje «Be the change» (Sé parte del cambio), dejando la marca más en segundo plano, una opción que dice mucho del mensaje y la filosofía de la Auara en esta nueva etapa.

Además, las botellas de agua, presentadas en dos formatos incorporan el lenguaje Braille describiendo el contenido como «agua mineral natural 100% social» y un código QR que permite al consumidor conocer las infraestructuras activas, los socios locales y el impacto generado, reforzando la transparencia y la trazabilidad del modelo.

A la pregunta de cómo sería Auara dentro de diez años, responden que su aspiración «es tener más portfolio de productos con propósito, con más impacto en el día a día».

Espinosa de los Monteros señala que «queremos impactar en la vida de las personas, tanto en nuestra sociedad desarrollada como en otras en las que existen graves carencias».