Día Mundial de los Bosques

La ciencia española desmonta la propuesta europea de prohibir la caza de la codorniz

Real Federación Española de Caza, Mutuasport y Fundación Artemisan participan en un desayuno informativo con motivo del Día Mundial de los Bosques

El Proyecto Coturnix acumula seis años de datos que avalan la sostenibilidad de la caza de la especie

Los cazadores financian el mayor estudio científico sobre la codorniz realizado en Europa

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La codorniz, que lleva seis años bajo el escrutinio científico más riguroso realizado en Europa, se ha convertido en el epicentro de un pulso entre la evidencia empírica española y la burocracia comunitaria.

Con motivo del Día Mundial de los Bosques, la Real Federación Española de Caza (RFEC), la Fundación Artemisan y Mutuasport se sentaron en el plató de OKDIARIO para defender, datos en mano, que la especie no está en peligro y que una moratoria de su caza sería tan injusta como contraproducente para su propia conservación.

Este desayuno informativo, impulsado por OKGREEN con motivo de esta efeméride, lleva como título La codorniz no está en peligro: ¿por qué Europa quiere limitar su caza?, un enunciado que ha dado pie a conocer más a fondo una labor en la que han participado miles de cazadores con un apoyo financiero importante.

El proyecto que lo cambió todo

El Proyecto Coturnix nació hace seis años de una certeza y de una urgencia. Para los cazadores, los grupos ecologistas habían puesto la especie en el punto de mira y el sector cinegético comprendió que la mejor defensa era la ciencia.

Más de 300.000 euros invertidos —con otros 300.000 ya comprometidos hasta alcanzar los ocho años de seguimiento— han financiado el estudio más exhaustivo sobre la codorniz que se ha realizado en Europa y que cuenta con un método específico de seguimiento para la especie (SEC) ideado por la Universidad de Barcelona (UAB) que supera las limitaciones de los métodos utilizados hasta el momento.

Los números hablan por sí solos: más de 5.000 cazadores implicados, 55.000 alas analizadas, 12.500 jornadas de campo y más de 375 anillas recuperadas, una cifra calificada de histórica para esta especie en España. El trabajo se estructura en siete líneas de investigación paralelas, desde censos activos y anillamiento hasta ecología espacial con GPS e introgresión genética.

Por qué los datos de Europa no sirven

Luis Fernando Villanueva, director de la Fundación Artemisan y responsable científico del proyecto, explicó en el debate el fallo de base que tiene el análisis europeo.

Los censos pasivos empleados por Bruselas —la única metodología utilizada durante décadas— infravaloran la población real de la codorniz de forma sistemática: «Con los censos activos que nosotros aplicamos, multiplicamos la detección por cuatro o por siete, según el hábitat», detalla Villanueva.

La Comisión Europea, por tanto, trabaja con una imagen empobrecida de la realidad, construida sobre datos de hace 25 o 30 años que no reflejan los cambios en el hábitat, la agricultura o el clima.

Los resultados del Coturnix apuntan en dirección contraria a la preocupación europea. El índice adultos-juveniles de los últimos años ha dado una media de seis, señal de una productividad reproductiva extraordinaria. Y los datos de la última década muestran una población estable, con incrementos registrados incluso en los últimos tres años.

Cómo funciona la maquinaria europea

Josep Escandell, presidente de la RFEC, diseccionó el proceso institucional que amenaza al sector. La Comisión encargó a un consorcio científico, liderado por el IREC, que evaluara el estado de determinadas especies.

Ese consorcio elaboró sus informes con series históricas de tres décadas y los trasladó a la taskforce técnica, señalando que la tendencia decreciente a 30 años podría apuntar a la insostenibilidad de la caza de la codorniz, y recomendando la aplicación de una moratoria o de una reducción drástica de las capturas de la especie.

No obstante, esos mismos informes del consorcio reconocen una tendencia estable de las poblaciones de codorniz en los últimos 10 años, y la propia directora del IREC asumió en el Foro Nacional de la Codorniz, celebrado en Valladolid, que existen muchas limitaciones al estudio. Las principales, la incapacidad de cuantificar un tamaño poblacional y la construcción de un modelo poblacional basado en parámetros demográficos desconocidos.

El siguiente escalón sería el Comité NADEG, formado por los 27 países miembros, la mayoría de los cuales ni siquiera tienen presencia de esta especie en su territorio. «Habrá países que voten sin haber visto una codorniz en su vida», señaló Escandell. «Es una disfuncionalidad del sistema europeo».

Todo el esfuerzo científico y gestor de los cazadores españoles quedará reducido a 1 único voto del Gobierno de España en el foro de 27.

Sin cazadores, desaparece la ciencia

El argumento más contundente de la mesa fue también el más paradójico: una moratoria destruiría el único instrumento capaz de monitorizar la especie. La codorniz es un ave migratoria de altísima movilidad, capaz de desplazarse 60 kilómetros en una semana siguiendo las cosechas. Ese comportamiento la hace prácticamente invisible para cualquier metodología que no cuente con miles de observadores sobre el terreno.

«Sólo podemos hacer su seguimiento a través de la implicación de los cazadores», subrayó Villanueva. José María Mancheño, presidente de Mutuasport, añadió la dimensión anímica del problema: si los datos del Coturnix son despreciados por las instituciones, el colectivo cazador perderá la ilusión de contribuir, con el consiguiente riesgo para la continuidad del proyecto y del conocimiento acumulado.

España, el país más solvente ante Bruselas

Escandell destacó que el Ministerio de Agricultura —a diferencia de otros departamentos del Gobierno— emplea los resultados del Coturnix para defender la posición española en Europa. Gracias a ello, España es reconocida como el país más firme y argumentado a la hora de sostener que la caza es sostenible.

Cazadores de Francia, investigadores de Portugal, Italia y Lituania ya han venido a estudiar el modelo para replicarlo. Los gobiernos autonómicos, por su parte, acaban de hacer suyos formalmente los datos del proyecto y le exigen al Gobierno central más contundencia ante Bruselas.

La ciencia por encima de la ideología

Los tres protagonistas cerraron con mensajes inequívocos. Escandell confió en que los datos serán finalmente reconocidos: «Ese día va a llegar, esperemos que sea pronto». Mancheño reclamó que la ciencia esté por encima de las presiones ideológicas. Y Villanueva lo sintetizó con precisión: «La codorniz es la primera especie en la que la implicación de la caza en el siglo XXI permite su conocimiento y su continuidad».

El debate está abierto y la decisión europea está casi al caer, con el respaldo de las comunidades autónomas españolas implicadas de frenar esta moratoria. La decisión del Comité NADEG determinará si la evidencia científica pesa más que la política cuando está en juego el futuro de una especie que, según todos los datos disponibles, no necesita ser protegida de sus mejores aliados.

No te pierdas el debate completo: reproduce el vídeo íntegro de esta mesa redonda en el inicio de esta noticia y descubre todos los argumentos, cifras y testimonios de quienes están dando la batalla por la caza de la codorniz en Europa.