Cerveza de agricultura regenerativa: Heineken e InterMalta logran una cebada con un 42% menos de emisiones
El programa abarca casi 10.000 hectáreas en regiones cebaderas clave como Castilla-La Mancha y Navarra
Casi 200 agricultores españoles se suman a la agricultura regenerativa
Heineken referente en descarbonización y sostenibilidad tras lograr el hito de producir cerveza con 100% energía renovable
La cerveza empieza en el campo, y buena parte de su huella de carbono también. Por eso, la cebada se ha convertido en el primer eslabón que las cerveceras quieren transformar para reducir emisiones y proteger los suelos de los que depende su producción.
Heineken España e InterMalta se han aliado para impulsar la agricultura regenerativa en el cultivo de cebada maltera. La iniciativa, lanzada en 2025 y desplegada a lo largo de dos campañas agrícolas, acaba de presentar sus primeros resultados.
Según los datos difundidos por la compañía, las 40 explotaciones que ya han implantado y medido estas prácticas han reducido un 42% sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) por tonelada de cebada, frente a los niveles de referencia del inicio del programa.
Casi 200 agricultores
El proyecto no se queda ahí. Se prevé que hasta finales de año participen cerca de 200 agricultores de las principales regiones cebaderas de España, que irán incorporando de forma progresiva estas prácticas en hasta 10.000 hectáreas de cebada maltera.
La iniciativa, impulsada por InterMalta, busca mejorar la salud del suelo, la calidad del agua, la biodiversidad y la rentabilidad de las explotaciones, al tiempo que reduce la huella de carbono de la cebada que después se convierte en malta y, finalmente, en cerveza.
Todo ello se enmarca en el programa Regenerating Together de la plataforma SAI, un proyecto para acelerar la transición del sector agrícola que reúne a actores como Alpro, Cargill, Danone Ecosystem o la Asociación Española de Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEACSV).
Socios públicos y privados
A ellos se suman socios públicos como EIT Food y la Universidad de Córdoba. El programa se ha desarrollado junto a proveedores agrícolas, entidades privadas y organismos públicos, con un enfoque muy ligado al territorio.
Las actuaciones y el asesoramiento técnico se adaptan a las condiciones específicas de cada zona de producción. El objetivo es medir el impacto de las prácticas regenerativas en cuatro frentes: el clima, el suelo, el agua y la biodiversidad.
El peso del campo en la huella de la compañía explica esta apuesta. Con esta iniciativa, Heineken aborda las emisiones de Alcance 3 vinculadas a la agricultura, que representan el 23% de su huella de carbono, según datos verificados por AENOR.
Impacto medible
El programa de regeneración de la cebada es un proyecto a gran escala que se aplica tanto en cada explotación como en la rotación de cultivos. Involucra a 8 cooperativas y proveedores y abarca casi 10.000 hectáreas en zonas clave de aprovisionamiento.
Entre esas regiones destacan Castilla-La Mancha y Navarra, dos de los grandes territorios productores de cebada cervecera. En total, la iniciativa prevé alcanzar 25.000 toneladas de cebada a lo largo de las campañas de 2025 y 2026, con margen para seguir creciendo.
La formación es otro de sus pilares. Hasta la fecha, 55 agricultores han recibido más de 24 horas de formación sobre agricultura regenerativa, en sesiones adaptadas a los retos agronómicos y medioambientales específicos de cada región.
48 horas de formación
Las cooperativas y los proveedores también han tenido un papel activo. Han recibido una media de 48 horas de formación a lo largo del año, con el objetivo de desarrollar capacidades propias y respaldar la expansión de estas prácticas a largo plazo.
Además de la caída de emisiones, la compañía señala resultados positivos en biodiversidad y salud del suelo. Indicadores como la duración de la cubierta vegetal viva o el número de especies de cultivo incluidas en las rotaciones muestran tendencias prometedoras.
El seguimiento va más allá de las emisiones. La iniciativa monitoriza también la captura de carbono en el suelo, con datos verificados de forma independiente por AENOR, para comprobar el efecto de las nuevas prácticas en las tierras de cultivo.
Cinco pilares
El programa se articula en torno a cinco pilares interconectados: la mejora de la salud del suelo, la protección de los recursos hídricos, el fomento de la biodiversidad, la optimización de la gestión de nutrientes y la contribución a la acción climática.
Con este enfoque colaborativo, la cervecera busca una cadena de suministro de cebada más resiliente y preparada para el futuro, que genere valor duradero para los agricultores y permita extender las prácticas regenerativas a las principales regiones cebaderas del país.
Esta alianza forma parte de la hoja de ruta de Heineken España para alcanzar las cero emisiones netas en toda su cadena de valor global en 2040, con objetivos intermedios alineados con la iniciativa Science Based Targets (SBTi).
Del campo al bar
La agricultura ocupa un lugar central en esa estrategia, ya que es el primer eslabón del proceso cervecero y una parte sustancial de su huella. La compañía ya fue la primera gran cervecera en España en elaborar todas sus cervezas, ciders y tinto de verano con 100% de energía renovable.
En cifras, Heineken España ha reducido un 44% las emisiones en producción (Alcances 1 y 2) y un 32% las de su cadena de valor (Alcance 3) respecto a 2022, según los datos aportados por la propia empresa.
Además, el 99% de los ingredientes clave de sus cervezas procede ya de fuentes sostenibles según el protocolo SAI, y el 82% de las materias primas es de origen local, lo que refuerza su vínculo con el sector agrario nacional.
Agua y residuos
La compañía también retorna a las cuencas que abastecen a sus fábricas un volumen equivalente al agua que contienen sus cervezas y ciders. Sus cuatro fábricas en España, en Sevilla, Madrid, Valencia y Jaén, están certificadas como Cero Residuos a Vertedero.
Con más de un siglo elaborando cerveza en España, Heineken produce más de 9,9 millones de hectolitros al año, lo que equivale a más de 13 millones de cañas diarias. A esa escala, cada cambio en el aprovisionamiento de cebada tiene un efecto directo en el campo.
El siguiente paso será pasar de las 40 explotaciones medidas hasta ahora a cerca de 200 agricultores antes de que acabe el año, y así extender la agricultura regenerativa a miles de hectáreas de cebada maltera en España.
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