Crisis ambiental en Ceuta

El agua contaminada de las duchas para inmigrantes instaladas por el Gobierno se vierte directamente al mar de Ceuta

Las asociaciones DAUBMA y CECAM han denunciado el vertido ante el Juzgado de Guardia de Ceuta

Supuestamente, la zona de duchas la habilitó la Delegación del Gobierno con conexión a la red de saneamiento

El desalojo de cientos de inmigrantes de Benítez al Guano suma presión al mismo tramo de costa

Más de 40 gaviotas intoxicadas en Ceuta con productos químicos usados por los inmigrantes en las playas

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

El litoral norte de Ceuta, presentado durante años como uno de los tramos de agua más cristalinos de la ciudad, aparece ahora con una mancha oscura y turbia pegada a la orilla. El foco, según denuncian vecinos y asociaciones, se encuentra apenas a unos metros de la propia playa.

Se trata de las duchas instaladas por el Gobierno de España, a través de la Delegación del Gobierno, en la explanada de la antigua fábrica de Guano para el aseo de los inmigrantes asentados en la zona. El agua usada, según la denuncia, corre libre por la arena y desemboca directamente en el mar.

Unas duchas del Gobierno

La zona de aseo y sombra fue habilitada por la Delegación del Gobierno a primeros de agosto, en la explanada donde se levantaba la antigua fábrica del guano, demolida en 2009, en la franja costera situada entre las playas de Benítez y Calamocarro, en el norte de la ciudad.

En el espacio se instalaron duchas, váteres portátiles y una carpa para dar sombra. La empresa municipal Acemsa colocó el contador de agua y, según se anunció entonces, se ejecutaron las conexiones de aguas residuales a la red de saneamiento para dar servicio a la instalación.

Sin embargo, casi dos meses después de aquel acondicionamiento, un vídeo grabado en el lugar muestra el agua de esas mismas duchas bajando en cascada por la playa hasta el mar, una imagen que choca con la conexión al saneamiento que se anunció al habilitar la zona.

El agua, directa al mar

El aviso llegó a OKGREEN a través de ese vídeo, grabado junto a las propias duchas. En las imágenes se aprecia con nitidez el agua descendiendo por la arena hasta el borde del mar, un punto donde el agua se enturbia por completo y pierde su transparencia habitual.

«¿Habéis visto el agua en cascada? Directa al mar Atlántico más puro de todo Ceuta», relata el autor de la grabación, que contrapone esa escena con el agua «cristalina» que, asegura, había hasta hace poco en ese mismo punto de la costa, antes de la instalación de las duchas.

El vecino que graba lamenta que «nadie hace nada» ante un vertido que, dice, «apesta», y cierra el vídeo con una frase que resume el malestar de la zona: «Yo creo que no voy a poder bañarme en años». La grabación se suma a otras similares en el litoral de Calamocarro-Benzu.

Denuncia ante el juzgado

A partir de ese material, las asociaciones DAUBMA y CECAM han llevado el caso al Juzgado de Guardia de Ceuta, donde han presentado una denuncia por un supuesto vertido contaminante en el dominio público marítimo-terrestre, un espacio protegido por la legislación de costas frente a estas descargas.

Según DAUBMA y CECAM, el material gráfico «muestra con claridad» cómo el agua mezclada con gel, champú y productos de aseo personal llega directamente al mar, generando esa mancha oscura y visible sobre la arena mojada y sobre la lámina de agua de la orilla de la playa.

Las dos entidades acudieron al Juzgado para dejar constancia formal de los hechos, aportando como prueba del vertido los vídeos originales cedidos por su autor, unas imágenes que consideran fundamentales para documentar con total claridad lo que ocurre en esa franja del litoral norte.

Momento de la instalación de las duchas el pasado 6 de agosto. (Foto: Europa Press).

Un trámite con trabas

Sin embargo, denuncian que el trato recibido no fue el adecuado. Aseguran que se les entregó «un impreso mínimo», obligándoles a redactar la denuncia a mano y sin posibilidad de incorporar toda la información técnica y ambiental necesaria para sostener el caso con garantías ante la Justicia.

Para las asociaciones, ese procedimiento «no garantiza el derecho a la tutela judicial efectiva», sobre todo en denuncias ambientales que, subrayan, requieren rigor, claridad y documentación completa, un déficit que a su juicio dificulta además el seguimiento posterior del expediente.

Por eso sostienen que el protocolo del Juzgado de Guardia «está muy por debajo» del que aplican la Policía Nacional o la Guardia Civil, y reclaman una revisión de los procedimientos de atención al ciudadano para que cualquier persona pueda registrar estos trámites «sin trabas» y con plena transparencia.

Del Benítez al Guano

El foco del vertido, además, no puede desligarse del último gran movimiento de población en esta misma costa. El 27 de septiembre, la Policía Nacional desalojó a cientos de inmigrantes de la playa de Benítez y los trasladó a la explanada del Guano, justo donde se encuentran las duchas.

El operativo movilizó a casi 350 efectivos y respondía a una doble finalidad: proteger la planta desaladora, una infraestructura clave para el abastecimiento de agua de toda la ciudad, y alejar a los asentados de los peligrosos bloques de hormigón del espigón que separa la instalación del mar.

La actuación se ejecutó tras un requerimiento formal de la Consejería de Medio Ambiente, remitido el 11 de septiembre a la Delegación del Gobierno, un escrito en el que se alegaban razones de seguridad y de riesgo inminente para solicitar el levantamiento de las acampadas del entorno de la desaladora.

Más presión sobre el litoral

El traslado, previsto como transitorio hasta habilitar nuevos espacios, concentra ahora en el Guano a buena parte de los grupos que entraron en la ciudad durante la avalancha del 30 y 31 de julio, un asentamiento que se ha cronificado en la franja costera del norte de Ceuta.

Ese desplazamiento añade más presión humana sobre el mismo tramo de costa donde están instaladas las duchas señaladas, uno de los rincones que los propios vecinos describían hasta hace pocas semanas como el más limpio y cuidado de todo el litoral de la ciudad autónoma.

A la carga demográfica se suma la ambiental. La denuncia por las duchas se enmarca en una acampada continuada, en la acumulación de residuos y en vertidos sin tratar que, según los colectivos, están transformando un espacio natural protegido en un vertedero al aire libre.

Operarios trabajan en la instalación de duchas y baños portátiles el pasado 6 de agosto en Ceuta. (Foto: Europa Press).

Una crisis documentada

DAUBMA enmarca el episodio de las duchas en lo que define como una crisis ambiental «profunda, sostenida y documentada», que afecta al arbolado, a la fauna terrestre y marina, a los parques y a todo el litoral, y que su boletín de vigilancia cifra ya en 57 días de ocupación.

El deterioro golpea de forma especial a la fauna marina. La asociación documenta la extracción de especies protegidas, como la lapa ferruginosa (Patella ferruginea), en peligro crítico de extinción, o la caracola tritón (Charonia lampas), catalogada como vulnerable y rescatada esta semana en el Parque del Mediterráneo.

A ello se suman la muerte de una cría de delfín en la playa del Trampolín, que la asociación considera una agresión, y los residuos plásticos: cifra en 4.000 las bolsas repartidas cada día por Cruz Roja, que tardan entre 150 y 400 años en degradarse, además del vertido diario de botellas con orina.

Sólo tres agentes

Frente a este escenario, DAUBMA exige la creación de un cuerpo de Agentes Medioambientales con presencia permanente en montes y litoral, capacidad sancionadora, formación técnica y autoridad para intervenir de manera inmediata ante unas infracciones que, denuncia, se repiten un día tras otro.

La asociación recuerda que la Oferta de Empleo Público de 2026 contempla sólo tres plazas de agente, una de ellas reservada a personas con discapacidad, frente a las 12 que se propusieron en el Consejo Sectorial de Medio Ambiente atendiendo a criterios comparativos de superficie con otras autonomías.

Esa dotación resulta, a su juicio, «manifiestamente insuficiente» y por eso ha pedido formalmente su revisión conforme a la Ley 4/2024 de Agentes Forestales y Medioambientales. Las duchas del Guano y su reguero de agua sucia hasta el mar son, para las asociaciones, el último capítulo visible de esa crisis.