El 10% de los españoles ya no es carnívoro mientras el flexitarianismo se afianza como opción alimentaria
Naciones Unidas conmemora el Día de la Gastronomía Sostenible el 18 de junio
La producción de alimentos de origen animal emite entre el 15% y el 20% de los gases de efecto invernadero
Alimentos veganos: qué impacto tienen realmente sobre el bienestar animal
Hoy, 18 de junio, se celebra el Día de la Gastronomía Sostenible, efeméride que fue proclamada por Naciones Unidas a finales de 2016 con el propósito de concienciar a la sociedad sobre la importancia de promover unos hábitos alimentarios respetuosos con el medioambiente, la salud de las personas y las formas de vida de los agricultores que producen nuestros alimentos.
Como explica la propia FAO: «la gastronomía sostenible es sinónimo de una cocina que tiene en cuenta el origen de los ingredientes, cómo se cultivan y cómo llegan a nuestros mercados y, finalmente, a nuestros platos». Por tanto, la sostenibilidad debe contemplar toda la cadena de valor, desde el campo hasta la mesa.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura también recuerda que en el año 2050 habrá que alimentar a más de 9.000 millones de personas en todo el mundo. Para ello necesitaremos una industria agroalimentaria capaz de abordar el reto garantizando, al mismo tiempo, la conservación de los recursos naturales de los que depende nuestra dieta.
Consumo sostenible
En nuestro país, ClicKoala y el Grupo de Investigación en Psicología Ambiental de la Universidad de Castilla-La Mancha han publicado en este Día de la Gastronomía Sostenible su informe El consumo sostenible y los productos certificados 2026 en el que, por séptimo año consecutivo, se analizan los resultados de una encuesta centrada en la sostenibilidad del sector cárnico.
Los autores del estudio recuerdan que dicho sector contribuye de una manera significativa a la economía española. «Según la patronal ANICE, en 2023 aportó el 2,7% del PIB y generó 113.000 empleos directos—casi un tercio del total de la industria alimentaria—, datos que lo sitúan como uno de los principales motores industriales del país».
Impacto ambiental
Este peso estratégico en la economía nacional tiene, sin embargo, una contrapartida muy negativa: el notable impacto medioambiental de la industria cárnica.
Los investigadores citan el informe What’s Cooking de la ONU, donde se apunta que la producción de alimentos de origen animal es responsable de la emisión de entre el 15% y el 20% de los gases de efecto invernadero causados a nivel global por el ser humano, convirtiéndose en una de las actividades que más contribuyen al calentamiento global.
Flexitarianos y veganos
La sociedad es cada vez más consciente de la alta huella ambiental de la industria cárnica, motivo por el que están en boga las dietas que prescinden parcial o completamente del consumo de carne.
Según el informe, el 6,5% de los españoles se consideran flexitarianos, término con el que son definidas las personas que únicamente ingieren carne o pescado de manera ocasional.
Otro 3,1% toma un camino más drástico, definiéndose como vegetarianos (no comen carne ni pescado) o veganos (prescinden de cualquier alimento de origen animal). En conjunto, el 10% de la población española ha eliminado la carne de sus hábitos alimentarios.
Derechos animales
La decisión de no comer carne no siempre está motivada por razones medioambientales, sino que puede explicarse por otros argumentos, como la defensa de los derechos y el bienestar de los animales.
«Prueba de ello es el creciente número de consumidores que optan por productos con el sello Welfair, una certificación que garantiza que los animales han sido criados, transportados y sacrificados bajo estándares que aseguran su bienestar», explican los responsables del estudio.
De hecho, desde 2021, el porcentaje de españoles que compra alimentos con este distintivo prácticamente se ha duplicado, hasta alcanzar el 10% en 2025.
Alimentos de proximidad
El origen o la manera de producir los alimentos tienen también grandes implicaciones a nivel medioambiental. Los datos del estudio muestran que el 12% de los españoles suele comprar alimentos ecológicos, mientras que el 18% apuesta por productos de proximidad.
Para Xavier Moraño, autor del informe, reforzar el mercado de proximidad es esencial para reducir la huella ambiental del sistema alimentario. «Consumir productos kilómetro cero disminuye las emisiones asociadas al transporte, reduce residuos al eliminar intermediarios, ahorra energía porque requieren menos refrigeración y favorece las variedades locales y la biodiversidad».
Amplio apoyo
Otro dato relevante es que el consumo de alimentos de proximidad cuenta con un amplio apoyo por parte de la población española. Como señala un trabajo anterior de ClicKoala y el Grupo de Investigación en Psicología Ambiental de la Universidad de Castilla-La Mancha, el 97% de los españoles quiere comprar directamente a pequeños productores.
«Este respaldo no es sólo por obtener un mejor precio o por comodidad: detrás está el deseo de apoyar a quien mantiene vivo el campo, recuperar sabores y acercar la compra a quien la hace posible», insiste Moraño.
Tres ejes
Cuando los españoles explican por qué compran directamente a pequeños productores, aparecen tres ejes claros, según el experto:
- Social: «un 58% de las personas que realizan estas compras quiere que el pago se quede en origen y casi la mitad busca apoyar a los pequeños productores y mantener activa la vida en los pueblos».
- Sensorial: «un 55% afirma que esos productos saben mejor y son más auténticos».
- Económico: «un 46% valora una mejor relación calidad-precio». «En suma, esta es una elección que mezcla justicia, sabor y territorio», afirma Moraño.
Desperdicio alimentario
El informe también dedica un apartado al impacto ambiental causado por el desperdicio alimentario. Según sus datos, un 20% de los españoles suele tirar frutas o verduras porque se estropean antes de consumirlas. Otro 14% admite desechar las sobras que guarda en la nevera.
En este sentido, las prácticas de planificación se revelan como una herramienta eficaz para reducir residuos. Y, según el estudio, están ampliamente extendidas entre los consumidores españoles: el 64% revisa la nevera y la despensa antes de ir a comprar, y un 60% acude a los puntos de venta con una lista preparada.
En definitiva, «el sector alimentario genera un impacto ambiental considerable que va más allá de los métodos de producción: los consumidores también desempeñan un papel decisivo en la gestión de los alimentos que adquieren. Y la sociedad, en su conjunto, afronta el reto de integrar en sus hábitos un equilibrio viable entre sostenibilidad, modelo económico y tradición culinaria», concluyen los autores de este trabajo.
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