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No es la primera vez que pasa, pero esta vez la magnitud asombra: las playas de las islas Cíes viven una invasión de miles de cangrejos sin precedentes

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Las playas y zonas rocosas de las Islas Cíes han registrado, por tercera vez en lo que va de año, la llegada masiva de miles de cangrejos patudos, un fenómeno natural que ha teñido de rojo los arenales del Parque Nacional de las Islas Atlánticas de Galicia.

Conocidos popularmente como patexos o pateiros, estos crustáceos, cuyo nombre científico es Polybius henslowii, han arribado en oleadas sucesivas a playas emblemáticas como la de Rodas.

El fenómeno responde a varios factores. El agua del mar está más caliente de lo normal, lo que acelera los ciclos biológicos de estos animales. Los vientos del norte, además, empujan hacia la costa los grandes bancos que forman en mar abierto. Y al ser nadadores frágiles y ligeros, la corriente y el viento los arrastran con facilidad hasta la arena.

Por qué llama tanto la atención esta invasión de cangrejos en las Cíes

Este fenómeno no sorprende porque nunca haya ocurrido antes, sino por la frecuencia repetitiva y el volumen desmedido con el que se está produciendo esta vez. Los arribazones de patexos son cíclicos en Galicia, con registros históricos notables en primaveras de años como 2007 en otras zonas de la costa, pero la situación actual en las Cíes rompe todos los esquemas por tres motivos.

El primero es que se han sucedido tres olas masivas en un solo año. Lo habitual es que este fenómeno ocurra de forma aislada una vez cada varios años o décadas, pero las playas ya sufrieron oleadas previas a principios de mayo y en junio, antes de esta tercera invasión, algo que el propio personal científico del Parque Nacional califica de inaudito.

El segundo motivo es la magnitud sin precedentes del volumen de crustáceos que cubre los arenales. Las cofradías y la Organización de Productores de Mejillón de Galicia, Opmega, aseguran no recordar una proliferación de tal calibre en la historia reciente de las Rías Baixas, con bancos tan densos que saturan por completo los ecosistemas marinos locales.

El tercer factor apunta directamente al cambio climático. Las condiciones que provocan estas llegadas se están volviendo extremas: el calentamiento acelerado del agua del mar altera el ciclo de reproducción y muda de los cangrejos, lo que dispara sus poblaciones mar adentro justo antes de que los vientos del norte terminen empujándolos hacia la costa.

Qué impacto tiene esta invasión en el precio del marisco local

La invasión de los cangrejos afecta de forma desigual al mercado. El propio cangrejo sigue sin tener ningún valor comercial, ya que su escasa carne impide su comercialización para consumo humano directo, y su uso histórico se ha limitado a servir de abono agrícola o para aromatizar caldos tradicionales.

Sin embargo, la plaga amenaza con encarecer a medio y largo plazo el precio del mejillón gallego y de otros mariscos tradicionales, debido a los daños que provoca en los cultivos.

El mejillón es el producto más afectado. Los cangrejos alojados en las bateas devoran la mejilla, la cría necesaria para iniciar el ciclo de cultivo, dejando las cuerdas comerciales vacías. Los productores advierten de que esta destrucción se traducirá en escasez de producto en los próximos meses, lo que obligará a subir los precios de venta del mejillón fresco y en conserva.

El impacto se extiende también a otras especies de valor comercial, como la nécora gallega o el buey de mar, con las que los patexos compiten directamente por el alimento. Los marineros reportan además que estos cangrejos saturan y rompen las redes y aparejos tradicionales, lo que reduce la cantidad de marisco selecto capturado y eleva los costes de producción, un incremento que suele trasladarse finalmente al precio en las lonjas.

Qué papel juegan estos cangrejos en el ecosistema marino

A pesar del impacto visual y económico, los expertos insisten en que el valor ecológico de los patexos es muy elevado. Constituyen un recurso trófico fundamental tanto para la fauna marina, ya que forman parte de la dieta de especies como sargos, lubinas o maragotas, como para las aves, que dependen de ellos como recurso clave durante el periodo reproductor.

De hecho, la observación de gaviotas o cormoranes alimentándose en mar abierto suele ser el primer indicio de la presencia de estos bancos.

El nombre científico de esta especie, Polybius henslowii, rinde homenaje al botánico John Stevens Henslow, mentor de Charles Darwin. Las autoridades del Parque Nacional continúan monitorizando estos episodios para comprender mejor su alcance y anticipar el impacto que el cambio climático pueda tener sobre la frecuencia de estas invasiones en los próximos años.