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Luto en la zoología mundial: un centro de conservación de EEUU confirma la muerte de 31 perezosos importados

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

La zoología internacional está de luto tras conocerse el fallecimiento masivo de perezosos en un supuesto centro de conservación en Orlando (Florida).

Sloth World, que se promocionaba como un espacio inmersivo único, ha perdido a 31 ejemplares importados en circunstancias extremas. Este suceso destapa las graves carencias en el cuidado de fauna exótica y cuestiona la ética de su comercialización.

Tragedia en Orlando por el fallecimiento masivo de ejemplares de perezosos recién importados

La comunidad científica y los organismos reguladores han mostrado una profunda preocupación tras los informes de la Comisión para la Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida.

Según los documentos oficiales, la empresa Sloth World importó dos cargamentos de perezosos silvestres entre finales de 2024 y principios de 2025.

El primer grupo, compuesto por 21 animales procedentes de Guyana, llegó en diciembre, y el segundo, con 10 ejemplares de Perú, llegó poco después. Ninguno de estos animales logró sobrevivir más de unas pocas semanas en suelo estadounidense.

Según informa Inside Climate News, los responsables alojaron a los animales en una nave industrial que carecía de las condiciones mínimas de habitabilidad.

En el momento de la llegada, el almacén no disponía de agua corriente ni de una conexión eléctrica estable, lo que comprometió gravemente la salud de una especie conocida por su extrema sensibilidad.

Por qué murieron los perezosos en las instalaciones de Sloth World

Las causas de estos fallecimientos apuntan a una combinación letal de negligencia logística y factores biológicos. Los informes de la FWC detallan que los perezosos sufrieron un choque térmico debido a las bajas temperaturas del invierno.

Al no funcionar el sistema de calefacción por fallos en los generadores improvisados, los termómetros bajaron considerablemente.

La doctora Rebecca Cliffe, directora de la Sloth Conservation Foundation, advierte que «a diferencia de la mayoría de los mamíferos, los perezosos carecen de una fuerte respuesta de lucha o huida y, en cambio, dependen del camuflaje para sobrevivir». Por otra parte, destaca que «cuando son manipulados por extraños o colocados en entornos ruidosos y concurridos, no gritan ni se resisten».

Además del frío, las necropsias supervisadas por expertos como Ana María Villada Rosales, miembro del Consejo de Autoridad Científica de Costa Rica y jefa de veterinaria e investigación en The Sloth Institute, confirmaron la presencia de un gammaherpesvirus que se propagó rápidamente entre una población con el sistema inmune deprimido.

El estrés sistémico derivado del transporte internacional, sumado a una dieta deficiente basada en verduras comunes como la col rizada en lugar de hojas tropicales específicas, terminó por sellar el destino de los 31 ejemplares.

Vacíos legales y críticas de los expertos en conservación de vida silvestre

Este desastre ha puesto el foco sobre el «greenwashing» o lavado de imagen ecológico. Aunque Sloth World se presenta como un proyecto educativo que financia la protección ambiental, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó que la empresa no poseía la licencia obligatoria para exhibir animales en el momento de los hechos.

Sam Trull, directora de The Sloth Institute, denuncia que estas entidades utilizan el discurso de la conservación como fachada para actividades puramente comerciales.

A pesar de la gravedad de las cifras, las autoridades de la FWC no han emitido sanciones penales, limitándose a advertencias verbales por el uso de jaulas con dimensiones inferiores a las legales.

Esta falta de contundencia ha llevado a representantes políticos a exigir una reforma urgente en la supervisión de los permisos de importación para evitar que el negocio de la exhibición de fauna exótica siga operando bajo vacíos legales que cuestan las vidas de los animales.