Luto en la zoología española: muere envenenado en Cantabria un quebrantahuesos de 8 años clave para su especie
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Puede vivir 40 años, pero es uno de los animales más amenazados de España
La conservación del quebrantahuesos en la cordillera Cantábrica es uno de los proyectos más complejos y prolongados de la fauna ibérica. Tras décadas de ausencia, distintas administraciones y entidades científicas impulsaron programas de reintroducción con el objetivo de recuperar una población viable en espacios de alta montaña.
Cada ejemplar liberado cumple una función estratégica en términos reproductivos y territoriales. Los sistemas de seguimiento permiten conocer sus movimientos, siendo esto clave para evaluar el éxito del proyecto y detectar posibles amenazas que siguen afectando a esta especie. El pasado 21 de enero de 2026, las entidades tuvieron que comunicar una triste noticia.
Muere envenenado un quebrantahuesos reintroducido en Cantabria
Centenario, un quebrantahuesos liberado en 2017 en la vertiente asturiana del Parque Nacional de los Picos de Europa, ha sido hallado muerto por envenenamiento.
El cadáver apareció en el límite de los municipios cántabros de Peñarrubia y Cillorigo de Liébana, según informó la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ). La causa fue confirmada por el equipo veterinario del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Cantabria.
El ejemplar tenía ocho años y portaba un dispositivo de geolocalización que permitió a los técnicos detectar movimientos anómalos.
A partir de esos datos se localizó el cuerpo y se activó el protocolo para muertes no naturales de fauna protegida, con la recogida de muestras biológicas y el levantamiento oficial del cadáver.
Un duro golpe para el proceso reproductor del quebrantahuesos
La muerte de este quebrantahuesos se produce en plena campaña de reproducción, un periodo clave para la consolidación de la especie en Cantabria. Centenario formaba parte de la primera unidad reproductora establecida en la comunidad tras la desaparición del ave hace aproximadamente 70 años.
Desde la FCQ explican que el vacío dejado por un macho reproductor no se cubre de forma inmediata. Según su director, Gerardo Báguena, pasarán años hasta que otro ejemplar pueda ocupar ese espacio y reconstruir una unidad reproductora funcional.
El ave, procedente de Aragón, ya había tenido descendencia, lo que incrementaba su valor dentro del programa de reintroducción.
Investigación en marcha y análisis toxicológicos
La investigación sobre la muerte del quebrantahuesos continúa abierta. Las muestras recogidas serán analizadas por el Instituto de Recursos Cinegéticos (IREC), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, con el objetivo de identificar la sustancia tóxica empleada y trazar su origen.
Los datos del emisor satelital permiten reconstruir los últimos desplazamientos del animal, delimitando las zonas donde pudo ingerir el veneno. En paralelo, se desplegó un operativo de rastreo en el área para localizar posibles cebos u otros restos peligrosos.
En estas labores participan agentes del Medio Natural, guardas del parque nacional, técnicos de la FCQ, la Unidad Canina de Detección de Venenos y efectivos del SEPRONA de la Guardia Civil.
Además, la aparición de varios perros muertos por envenenamiento en la misma zona podría aportar información relevante para esclarecer los hechos.
Envenenar a un quebrantahuesos es un delito penal: las consecuencias legales
El envenenamiento de un quebrantahuesos constituye un delito tipificado en el Código Penal. El artículo 334 contempla penas de prisión de entre seis meses y un año, además de multas económicas que pueden alcanzar los 600.000 euros en los supuestos más graves, así como la inhabilitación para actividades cinegéticas.
Desde la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos han anunciado que se personarán como acusación particular para depurar responsabilidades.
El caso vuelve a poner de manifiesto el impacto que el uso ilegal de venenos tiene sobre especies protegidas y sobre los esfuerzos de conservación desarrollados durante décadas en espacios naturales del norte de España.
Así, la triste muerte de Centenario supone un nuevo obstáculo para la recuperación del quebrantahuesos en Cantabria y evidencia que, pese a los avances logrados, la supervivencia de especies en peligro de extinción seguirá lamentablemente condicionada por prácticas ilegales difíciles de erradicar.
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