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Una investigación con drones en Córdoba demuestra cómo afecta el tamaño de la copa del árbol en el riego del almendro

Un estudio realizado en Córdoba sobre el riego del almendro ha demostrado que el tamaño de la copa de cada árbol influye directamente en la eficiencia del agua aplicada. La investigación utilizó drones con tecnología LiDAR para analizar cómo la variabilidad estructural dentro de una misma finca puede alterar el rendimiento productivo del cultivo.

El trabajo, desarrollado por investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), analizó durante varias campañas una explotación comercial de almendros y concluyó que aplicar el mismo volumen de agua a todos los árboles puede generar pérdidas de eficiencia y decisiones de riego poco precisas.

Cómo influye el tamaño de la copa en el riego del almendro

La investigación se llevó a cabo en la finca Cortijo La Reina, en Almodóvar del Río (Córdoba), donde se estudió una plantación comercial de 68,7 hectáreas con distintas combinaciones de variedades y portainjertos de almendro. Los investigadores utilizaron vuelos con drones DJI equipados con sensores LiDAR para obtener mapas tridimensionales de alta precisión sobre el tamaño y estructura de las copas de los árboles.

El estudio partió de una realidad habitual en muchas explotaciones agrícolas: los sistemas de riego suelen aplicar la misma cantidad de agua a todos los árboles de una parcela, aunque existan diferencias importantes en tamaño, vigor o desarrollo.

Según los autores, esta simplificación provoca que los árboles más pequeños reciban más agua de la necesaria, mientras que los de mayor tamaño pueden sufrir déficit hídrico.

Gracias al análisis con LiDAR, el equipo logró medir la cobertura de suelo de cada árbol de forma individual. Este parámetro, conocido como GC, se utiliza para calcular las necesidades hídricas del cultivo y ajustar el coeficiente de riego.

Los resultados revelaron una gran variabilidad dentro de la finca, con árboles que presentaban coberturas de copa desde 0,30 hasta casi 0,70. Las diferencias estaban relacionadas principalmente con las variedades y los portainjertos utilizados.

Los investigadores compararon dos escenarios distintos. El primero representaba el método convencional, basado en el tamaño medio de los árboles de la parcela. El segundo incorporaba la variabilidad real detectada mediante el mapeo LiDAR, agrupando los árboles según su tamaño de copa.

El estudio detectó pérdidas de eficiencia cuando se usa un riego uniforme

Las simulaciones mostraron que el modelo tradicional sobreestima el rendimiento potencial del cultivo cuando se ignoran las diferencias estructurales entre árboles. Según el estudio, el escenario convencional calculaba un rendimiento máximo de 2.103 kg por hectárea con 684 milímetros de agua aplicada.

Sin embargo, cuando se introducía la variabilidad real de tamaños de copa, alcanzar ese mismo rendimiento requería 811 milímetros de agua, es decir, 127 milímetros adicionales respecto al cálculo basado en el árbol promedio.

El trabajo explica que el problema surge porque los árboles pequeños no convierten el exceso de agua en un incremento proporcional de producción, mientras que los árboles más vigorosos sí ven limitado su potencial productivo cuando el riego resulta insuficiente.

Además, el análisis de la productividad marginal del agua mostró que el enfoque tradicional puede llevar a los agricultores a aplicar menos agua de la realmente rentable para los árboles de mayor tamaño.

Los autores también comprobaron que este efecto se amplifica en plantaciones con alta heterogeneidad estructural, especialmente cuando conviven variedades o portainjertos con vigor muy diferente. Según el estudio, situaciones similares pueden aparecer también en otros cultivos leñosos como pistacho, olivo o viñedo.

La investigación destaca que el uso de LiDAR aerotransportado permite caracterizar de forma precisa la estructura de cada árbol y abre la puerta a estrategias de riego de precisión a escala individual.