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Científicos españoles ponen GPS a las águilas y descubren que han cambiado sus hábitos de caza por los senderistas

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

La investigación con GPS ha sido útil para ver cómo la actividad humana ayuda a ciertos animales, pero no siempre trae buenas noticias. En esta ocasión, ha servido para comprobar que el senderismo afecta negativamente a la caza de las águilas.

Según un estudio del Instituto Cavanilles de la Universidad de Valencia, la presencia humana en parques naturales altera el comportamiento de las águilas perdiceras, una de las rapaces más amenazadas de Europa.

Gracias al uso de dispositivos GPS, los investigadores han comprobado que estas aves modifican sus rutas y hábitos de caza cuando aumenta la afluencia de senderistas.

El senderismo afecta negativamente a las águilas en los parques naturales

El trabajo de la Universidad de Valencia, publicado en la revista científica Biological Conservation, se centra en los conflictos crecientes entre la actividad humana y la fauna silvestre.

El aumento de población urbana ha cambiado el patrón de uso de los espacios naturales, que concentran una gran afluencia de visitantes durante fines de semana y festivos. Este fenómeno, conocido como efecto fin de semana, genera molestias graves para muchas especies.

Para evaluar su impacto, el estudio ha seguido a 30 águilas perdiceras en parques naturales de las provincias de Valencia y Castellón. Se trata de una especie muy amenazada en Europa, con una elevada mortalidad asociada a causas humanas.

El objetivo era comprobar si la mayor presencia de personas en esos días influía directamente en su comportamiento. Por desgracia, sí que afecta a sus patrones de caza.

Usan GPS para analizar la caza de las águilas en los parques naturales

Los investigadores equiparon con transmisores GPS vía satélite de última generación a las águilas. Son dispositivos capaces de registrar su posición cada cinco minutos.

Esta tecnología ha permitido calcular la distancia recorrida diariamente por cada ave y comparar su actividad entre días laborables y fines de semana. Hay una diferencia notable.

Los datos del estudio de la Universidad de Valencia muestran que, durante los fines de semana, cuando la presencia humana es mayor, las águilas perdiceras se ven obligadas a desplazarse más y recorrer mayores distancias para encontrar alimento.

Este cambio de comportamiento en la caza no es algo puntual, sino una respuesta sistemática para evitar zonas con alta actividad recreativa.

Al modificar sus rutas habituales de caza, las águilas pierden eficiencia y deben invertir más tiempo y energía en la búsqueda de presas, lo que altera su equilibrio natural.

Consecuencias para las águilas por culpa del cambio en sus patrones de caza

El problema es que este sobreesfuerzo tiene consecuencias para la conservación del águila perdicera.

Al pasar más tiempo alejadas de los nidos durante la época de cría, aumenta el riesgo de fracaso reproductivo. Además, el mayor gasto energético compromete su supervivencia a medio y largo plazo.

Otro efecto indirecto es el aumento de la exposición a infraestructuras humanas peligrosas, como los tendidos eléctricos, una de las principales causas de mortalidad de esta especie.

Al verse obligadas a explorar nuevas zonas durante el fin de semana, las probabilidades de sufrir accidentes se incrementan.