Cantabria declara la emergencia oficial en 5 municipios durante 2026 para controlar la sobrepoblación de jabalíes
En Cantabria, la sobrepoblación de jabalíes escaló de un simple problema cinegético a inminentes amenazas: accidentes de tráfico cada vez más frecuentes y una cadena de enfermedades transmisibles que pone en jaque tanto al ganado como a las personas. Ante esto, la Consejería de Desarrollo Rural ha respondido con la herramienta más contundente que poseían.
La resolución, publicada en el Boletín Oficial de Cantabria, entró en vigor de forma inmediata y se mantendrá activa al menos hasta el 31 de diciembre de 2026, con posibilidad de prórroga si la situación lo exige. En el texto se identifican cinco municipios afectados y se despliega un paquete de medidas extraordinarias sin precedentes en la región.
Cantabria activa la emergencia cinegética por sobrepoblación de jabalíes: ¿Qué municipios están afectados?
La declaración de emergencia cinegética alcanza a cinco municipios repartidos entre la comarca de Liébana y la costa oriental.
Vega de Liébana, Cabezón de Liébana, Pesaguero, Val de San Vicente y Ribamontán al Mar son los territorios donde el crecimiento de la cabaña de jabalíes ha desbordado lo que la caza ordinaria puede contener.
La consejera de Desarrollo Rural, María Jesús Susinos, lo sintetizó ante el Consejo Regional de Caza: «El jabalí tiene una capacidad reproductiva muy alta, y cuando el aprovechamiento cinegético ordinario no es suficiente para ajustar la población, la normativa permite adoptar medidas extraordinarias».
El Gobierno autonómico subrayó que mantendrá un seguimiento continuo de la evolución de la especie y no descarta ampliar el alcance territorial de la resolución si los datos así lo justifican.
¿Cuáles son las medidas que activan la emergencia cinegética en Cantabria?
La resolución no se limita a un cambio de etiqueta administrativa. Traduce la declaración en un conjunto de herramientas concretas que amplían significativamente el margen de actuación sobre la especie. Las principales medidas que entran en juego son:
- Incremento del 50% de las batidas autorizadas y supresión de los cupos de captura durante la temporada cinegética ordinaria.
- Autorización de controles poblacionales y batidas excepcionales fuera de la temporada de caza cuando persistan los problemas sanitarios o de seguridad vial.
- Habilitación de aguardos o esperas y captura mediante jaulas trampa en condiciones específicas.
- Uso excepcional de dispositivos tecnológicos: visores nocturnos, detectores de presencia y cebaderos controlados.
- Refuerzo de las intervenciones directas de los Agentes del Medio Natural en espacios urbanos o próximos a núcleos de población donde la caza convencional no puede operar.
- Prohibición de tener jabalíes vivos o sus híbridos en los municipios afectados, con obligación de sacrificar los ejemplares previamente autorizados.
Además, se prioriza y simplifica la tramitación de autorizaciones para el control de la especie que soliciten entidades locales y cotos de caza, con el fin de agilizar su puesta en marcha.
Tuberculosis, peste porcina africana y choques en carretera: los tres frentes de la sobrepoblación de jabalíes
La declaración no se aboca únicamente al daño agrícola y a los destrozos en cultivos. Hay que tener en cuenta que detrás de la medida hay un diagnóstico sanitario que alarma a los técnicos de Ganadería y Montes del Gobierno cántabro.
El jabalí y el tejón actúan como reservorios de enfermedades de alta transmisibilidad: tuberculosis bovina, peste porcina africana y enfermedad de Aujeszky. Las tres pueden saltar a animales domésticos y, en el caso de la tuberculosis, también al ser humano.
«Hemos observado una prevalencia elevada de la enfermedad en varios municipios», reconoció Susinos, quien cifró la gravedad del problema como justificación para activar un régimen de medidas especiales.
A esto se suma la siniestralidad vial. La irrupción de jabalíes en carreteras autonómicas ha disparado los accidentes en varias zonas de la región. La propia Dirección General de Tráfico, junto con otras comunidades autónomas, ya había recomendado gestionar con urgencia la densidad de esta especie en los puntos de mayor incidencia.
Por último y en paralelo, el Consejo Regional de Caza también debatió la posible adhesión de Cantabria al convenio LICICAZ (licencia de caza y pesca interautonómica), que el Ministerio de Agricultura y varias comunidades firmaron recientemente.