Naturaleza
Agricultura

Un agricultor de Almería tira toneladas de melones a la basura porque no le pagan más de 30 céntimos el kilo: «Conmigo no van a ganar dinero»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un agricultor almeriense de la empresa productora Calculaagronature ha publicado en TikTok un vídeo en el que tira cientos de melones a un contenedor mientras denuncia los precios que le ofrecen los intermediarios.

«Llevan dos días los compradores de melón mareándome para comprar los melones. Me quieren dar el precio entre 20 y 30 céntimos. ¿Tú crees que esto es normal, que me quieran dar ese precio por los melones y luego en la tienda están a más de dos euros el kilo?», afirma en la grabación.

La decisión es contundente: «Mira lo que hago yo con los melones. A ese precio, los tiro. No le vendo a ninguno un melón. Conmigo no van a ganar dinero. Todo a la basura. Es una pena, pero a esto estamos llegando en el campo en Almería».

El vídeo acumula miles de visualizaciones y cientos de comentarios en los que los usuarios comparan el precio en origen con el que encuentran en supermercados y fruterías.

Por qué está en crisis el precio del melón en Almería y quién gana con ello

La campaña de melón de 2026 ha llegado a la fase de máxima recolección con los precios en origen por debajo de los costes de producción, una combinación que convierte cada kilo recogido en una pérdida garantizada.

El primer factor es el volumen. Almería registró en 2026 un aumento del 4% en la superficie cultivada de melón respecto al año anterior. Cuando todas las plantaciones entran en recolección al mismo tiempo, el mercado se inunda y los intermediarios aprovechan para imponer precios a la baja sabiendo que el melón es perecedero y el agricultor no puede esperar.

El segundo factor es la presión de las importaciones. La llegada de melón desde Brasil o Senegal a los puertos europeos introduce competencia de precio que el productor almeriense no puede igualar: los agricultores de esos países operan con costes laborales y medioambientales mucho más bajos. Organizaciones agrarias como Unión de Uniones llevan años advirtiendo de que esa competencia asimétrica hunde las cotizaciones en origen.

El tercer factor son los costes de producción, que no han dejado de subir. Fertilizantes, agua de regadío, plásticos de invernadero y transporte se han consolidado al alza en los últimos años. Un precio en origen de 20 o 30 céntimos por kilo que hace una década permitía subsistir hoy genera pérdidas directas por hectárea.

La Ley de Cadena Alimentaria prohíbe expresamente la venta a pérdidas, pero los sindicatos agrarios denuncian que las inspecciones son insuficientes y las sanciones prácticamente inexistentes. Mientras el agricultor cobra 20 céntimos por kilo, el consumidor paga más de dos euros en el supermercado. Los agricultores se quejan de que esa diferencia no va a parar al campo.

Qué implica para el campo español que un agricultor tire su cosecha de melones

El debate en redes no se limita a la indignación. Varios usuarios proponen fórmulas de venta directa para evitar los intermediarios. «Vender directamente como antiguamente, poniendo puestos, de lo contrario los que ganan son los intermediarios», escribe uno de los comentarios más apoyados. Otros plantean canales alternativos: «Ojalá hubiese un camión recorriendo las ciudades con fruta de Andalucía, con precios justos para ambas partes».

La situación del melón no es exclusiva de este cultivo. En los comentarios del vídeo aparecen referencias a cebollas, patatas y limones cuyos precios en origen, según denuncian algunos agricultores, tampoco permiten obtener márgenes suficientes. El problema de fondo es estructural, el productor es el eslabón más débil de una cadena en la que el poder de negociación está en manos de intermediarios y grandes superficies.