En 2013 un ingeniero indio construyó un glaciar artificial en uno de los desiertos más áridos de la Tierra: 13 años después, su invento salva las cosechas de toda la región
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Muchos, tras leer el título, se preguntarán: ¿Qué es un glaciar artificial? Pues, es una estructura de hielo con forma de torre que se construye en pleno invierno y que va derritiéndose durante la primavera, justo cuando los campos más necesitan riego. La idea nació en una región del norte de la India donde la nieve y el hielo son, desde siempre, la única fuente de agua dulce disponible.
El creador de este concepto no es climatólogo ni funcionario público, sino un ingeniero y activista educativo que llevaba años buscando una respuesta al mismo problema: en esa zona nieva y llueve poco, pero cuando lo hace, el agua se pierde antes de que los agricultores puedan aprovecharla.
Sonam Wangchuk, el ingeniero indio que inventó el glaciar artificial en Ladakh
El protagonista de esta historia es Sonam Wangchuk, un ingeniero y reformador educativo de Ladakh, una región del extremo norte de la India, en pleno Himalaya, fronteriza con el Tíbet.
Antes que nada, cabe remarcar que Wangchuk ya era conocido en su país por fundar, en 1988, una escuela alternativa para estudiantes que habían fracasado en el sistema educativo tradicional, mucho antes de convertirse en inventor.
Y muchos años después, en 2013, Wangchuk ideó una manera de mejorar una técnica que ya había ensayado otro ingeniero de la zona, Chewang Norphel, para congelar el agua de deshielo antes de que se perdiera.
¿Qué resultado obtuvo? Pues el ‘ice stupa’, el nombre con el que se conoce a su glaciar artificial: un cono de hielo que se forma cuando el agua de un arroyo cercano se hace brotar como una fuente en pleno invierno.
Ladakh es, en realidad, un desierto frío de alta montaña: un valle de 470 kilómetros de largo situado a una altitud media de 4.000 metros, con unos 300.000 habitantes y una precipitación anual que rara vez supera los 100 milímetros, una cifra similar a la del Sáhara.
Allí, el agua nunca ha faltado del todo, pero durante siglos ha llegado siempre en el momento equivocado.
¿Y cómo funciona este glaciar artificial sin electricidad ni bombas?
Lo más asombroso aquí es el mecanismo, tan sencillo como ingenioso. Desde un punto elevado del arroyo se instala una tubería que desciende por gravedad hasta las afueras del pueblo, sin necesidad de bombas ni electricidad.
Allí, el agua sale disparada hacia arriba como una fuente y, al contacto con el aire helado del invierno (que en Ladakh puede bajar de los 30 grados bajo cero), se congela antes incluso de tocar el suelo.
Capa tras capa, ese chorro congelado va creciendo hasta formar una torre de hielo con forma cónica, que puede superar los veinte metros de altura.
Desde luego, la forma cónica tiene su razón de ser. Y es que, al ser estrecha y puntiaguda, expone muy poca superficie al sol, así que el hielo tarda meses en derretirse por completo, justo lo contrario de lo que ocurre con un glaciar natural extendido sobre una ladera.
¿Cómo es que este invento salva las cosechas en Ladakh?
El primer prototipo, construido en el invierno de 2013 a 2014, apenas almacenó unos 150.000 litros de agua, una cantidad modesta pero suficiente para demostrar que la idea funcionaba.
A posteriori, las versiones siguientes fueron mucho más ambiciosas: algunas superan hoy el millón y medio de litros cada una, y ya hay más de una docena de estas torres repartidas por distintos pueblos de la región.
Así, entre todas, según los últimos cálculos, suman decenas de millones de litros de agua disponibles justo cuando más falta hace: en abril y mayo, antes de que el deshielo natural de los glaciares de verdad llegue a los campos.
Esas semanas de más riego han bastado para alargar la temporada de siembra y evitar que varias aldeas de la zona terminaran despobladas por la falta de cosechas.
La crisis de los glaciares del Himalaya que hizo necesario este invento
El invento de Wangchuk no llegó por casualidad. Un estudio de la Universidad de Aberdeen sobre más de 2.200 glaciares del Himalaya detectó que el 86% de ellos ha visto subir su línea de nieve, un indicador de retroceso, unos 300 metros en los últimos 42 años, con una aceleración de hasta diez metros anuales en las dos últimas décadas.
Recordemos en este sentido que esos glaciares reales son la principal fuente de agua para millones de personas en la región.
Por último, la idea de Wangchuk terminó cruzando fronteras: en 2016 viajó a los Alpes suizos, invitado por el municipio de Pontresina, y allí levantó la primera estructura de este tipo en Europa junto a especialistas locales.
Su historia, además, inspiró de forma no oficial al personaje que interpretó Aamir Khan en la popular película india ‘3 Idiots’, el inventor que prefería resolver problemas reales antes que memorizar teoría.
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