Un arquitecto tiene la solución a la humedad en las paredes en invierno: «Pegue un trozo de papel de aluminio a la pared durante unos días»
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Gran parte del parque inmobiliario español corresponde a edificios construidos antes del año 2000. De hecho, el 43,2 % de las viviendas tiene más de 46 años de antigüedad y alrededor del 30 % necesita algún tipo de reforma. Así lo refleja la «Encuesta de Condiciones en España» del Instituto Nacional de Estadística (INE). Según los datos recogidos, el 13,8 % de los hogares se encuentra en edificios construidos antes de 1960, mientras que el 29 % corresponde a inmuebles levantados entre las décadas de los 60 y los 80. Por su parte, el 30,6 % de las viviendas se construyó entre 1980 y 2000, el 19,3 % hasta 2010 y el 6,9 % restante a partir de 2011. Asimismo, los datos del INE revelan que el 30,9 % de los hogares no ha realizado las reformas que necesita su vivienda, una situación que afecta a un total de 4.418.200 hogares.
Precisamente, la antigüedad de muchas viviendas puede estar relacionada con la aparición de problemas de humedad. Con el paso del tiempo, los materiales de construcción se deterioran y los sistemas de impermeabilización pueden dejar de cumplir su función como es debido. Esto facilita la entrada de agua de lluvia, la aparición de filtraciones y la formación de humedades por capilaridad. A estos problemas se suma la falta de aislamiento térmico de muchos edificios antiguos; durante los meses fríos, las paredes y los techos pueden alcanzar temperaturas bajas, favoreciendo que el vapor de agua del interior de la vivienda se condense sobre las superficies. El resultado son manchas oscuras malos olores e incluso moho en esquinas, ventanas y armarios.
Cómo solucionar el problema de la humedad en las paredes
Con la llegada del frío, es habitual que aparezcan manchas de humedad en paredes, esquinas y techos, aunque en ocasiones pasan desapercibidas. A esto se suma que, durante el invierno, el uso de la calefacción y el cierre de ventanas reducen la renovación del aire. Esta situación favorece la acumulación de vapor de agua y la aparición de condensación, sobre todo en las estancias más frías o en aquellas que tienen una ventilación deficiente.
Según explica el arquitecto español Máximo Caballero a linternaute.com, la humedad que aparece en una vivienda puede tener tres orígenes distintos. El primero es la humedad por condensación, que se genera en el interior de la propia casa. El segundo corresponde a las filtraciones de agua, relacionadas con deficiencias en la impermeabilización, mientras que el tercero es la humedad por capilaridad, un fenómeno por el que las paredes absorben el agua del terreno y la hacen ascender a través de sus materiales.
Diferenciar estos tres tipos de humedad es fundamental, ya que cada uno necesita un tratamiento específico y aplicar una solución equivocada puede hacer que el problema empeore. «Antes de tomar cualquier decisión que pueda afectar nuestras finanzas, es fundamental identificar el tipo de humedad que afecta al hogar para abordar la causa raíz y evitar que se repita», comenta el arquitecto.
Para identificar correctamente el origen recomienda realizar una sencilla comprobación. Se trata de la prueba del papel de aluminio, un método casero que permite comprobar si la humedad procede del interior de la vivienda o si llega desde el exterior. El procedimiento es muy sencillo: «coloca un trozo de papel de aluminio pegado a la pared con celo y déjalo actuar durante 48 horas». Una vez transcurrido el tiempo, sólo hay que observar en qué parte del papel están las gotas de agua.
Según el arquitecto, si las gotas se aparecen en la cara exterior, significa que la humedad procede del interior de la vivienda y no de la pared. En ese caso, lo más habitual es que se trate de condensación. Para solucionar el problema, puede ser necesario mejorar la ventilación, instalar extractores, utilizar deshumidificadores o mejorar el aislamiento térmico.
En cambio, si las gotas aparecen en la cara interior papel, la humedad está entrando desde el exterior, por filtración o capilaridad. «Aquí lo más probable es un problema de filtración o impermeabilización defectuosa», señala. Para solucionar el problema, lo primero es localizar el punto de entrada del agua y reparar los elementos afectados, lo que puede implicar arreglar el tejado, sellar juntas o mejorar la impermeabilización de la fachada.
Soluciones caseras
El carbón vegetal y las tizas son dos elementos que ayudan a absorber parte de la humedad ambiental gracias a sus propiedades absorbentes. Basta con colocar varios trozos de carbón vegetal en un recipiente abierto o unas cuantas tizas en armarios, cajones o estanterías. Eso sí, su capacidad es limitada y no sustituyen a una buena ventilación ni solucionan problemas de filtraciones o condensación importantes.
Secar la ropa dentro de casa es otra de las prácticas que más aumenta la humedad ambiental. Durante el proceso de secado, el agua retenida en los tejidos pasa al aire en forma de vapor, elevando la humedad de las habitaciones y favoreciendo la aparición de condensación y moho. Por eso, siempre que sea posible, es preferible tender la ropa en el exterior. Si no hay más remedio que hacerlo dentro, es fundamental ventilar bien.
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