Mundial
Mundial 2026: final

La metamorfosis de Messi a los 39 años: anda la mitad del tiempo que juega y hace menos de 3 sprints por partido

El argentino ha adaptado su posición a medida que avanzaba su edad para potenciar sus aptitudes técnicas

Su mapa del calor en el Mundial le sitúa entre el centro del campo y el balcón del área

Anda el 48% del tiempo que juega y apenas realiza 2,7 sprints por partido

Cuando Leo Messi anotó su hat-trick ante Argelia, Ronaldo Nazario pensó en sí mismo. «Yo a los 38 años llevaba cuatro años retirado y pesaba 120 kilos», reflexionó en L’Equipe. Pocos días después, Messi sopló 39 velas de su tarta de cumpleaños. Y después de que Argentina sellara la remontada sobre Inglaterra, se convierte en el jugador de campo más longevo en disputar la final del Mundial. Sobre Messi se debe dividir el qué y el cómo.

Qué hace y cómo lo hace. Sigue gobernando los partidos de su equipo, aunque ahora, a sus 39 primaveras, lo hace desde otra perspectiva. A lo largo de su carrera ha ido adaptando su posición a su correspondiente edad hasta desembocar en lo que es hoy, un futbolista con libertad de movimiento que se desenvuelve más por la posición de mediapunta que la de delantero como tal. Así lo reflejan sus mapas de calor de cada partido.

En los enfrentamientos en los que anotó más goles –triplete ante Argelia y doblete contra Austria–, el argentino se movió entre el centro del campo y el balcón del área, también con una ligera caída a la banda derecha. Su espacio de desplazamiento no es casual. Con el paso de los años ha ido perdiendo capacidades, ya no es tan veloz como era hace una década. Pero mantiene su aptitud técnica. De hecho, su actual campo de acción potencia sus habilidades con el balón.

Ahora corre menos y mejor. Sin tanta velocidad en las piernas –ha pasado de un ritmo medio entre 32,5 y 33,5 kilómetros por hora de 2009 a 2015 a 30,9 en el actual Mundial– que corra la cabeza. El argentino apenas recorre una media de 8 kilómetros por partido. Lejos de los entre 11 y 13 que se mueven la mayoría de futbolistas. Y únicamente acelera cuando es necesario.

Correr menos, marcar más

En este Mundial ha realizado, según datos de la BBC, 2,7 sprints de media por partido, lejos de los 5,3 de media que llevaba a cabo hace cuatro años. Dosifica esfuerzos. También llama la atención cómo ejecuta esos ocho kilómetros de media. Prácticamente la mitad del tiempo que juega, el 48%, lo pasa caminando. Lo que no se traduce como menos efectividad, al contrario. Acumula 54 acciones ofensivas –33 disparos a puerta y 21 ocasiones de gol generadas–, el récord en un Mundial desde Maradona en México 1986.

Entre las 54 acciones mencionadas, aglutina ocho goles –segundo máximo goleador del Mundial por detrás de Mbappé– y cuatro asistencias. «No me sorprende lo que está haciendo. Mientras él quiera, seguirá siendo el mejor. Es muy resolutivo y el equipo le ayuda mucho. No me quiero ni imaginar lo que era con 23 y 24 años con Guardiola. Esto lo hemos hablado muchas veces con el cuerpo técnico», explicó Scaloni. Messi lleva planificando el Mundial desde el 2025.

«He estado preparándome para este Mundial durante casi un año. En diciembre estuve en Argentina, entrenando mañana y tarde, porque sabía que iba a darlo todo para llegar en la mejor forma posible», manifestó Messi. La carrera de Messi ha sido de adaptaciones. Comenzó en la banda derecha, luego fue falso ‘9’, sin Xavi e Iniesta se involucró más en el juego y fue retrasando su posición hasta que a sus 39 años corre con la cabeza. La última versión de Messi siempre es mejor que las anteriores. Amenaza ahora a España en la final del Mundial, la madre de todos los partidos.