Mundial
Mundial 2026: España-Austria

España, enfadada y «picada»

En la concentración no entienden el giro radical de la opinión pública tras la fase de grupos

Luis de la Fuente, señalado pese a llegar al Mundial con un historial casi impecable

De la Fuente aparca las pruebas

La selección española llega al partido contra Austria con una motivación extra. No nace del rival, ni del escenario, ni siquiera de que el Mundial entre ahora en su fase decisiva. Llega de casa. Del ruido que acompaña al equipo desde el empate contra Cabo Verde. Del pesimismo instalado alrededor de una Selección que aterrizó en Estados Unidos como una de las grandes favoritas al título y que, apenas tres partidos después, parece haber pasado para algunos de candidata al Mundial a equipo lleno de dudas. Esa sensación ha calado dentro del vestuario. Y ha molestado. Mucho.

España está enfadada. Y, sobre todo, «picada». Especialmente con quienes han alimentado un discurso catastrofista que dentro de la concentración nadie comparte. Porque la realidad, recuerdan los internacionales, es que la Selección ha terminado primera de grupo, ha encajado cero goles, ha derrotado con autoridad a Arabia Saudí, ha superado a una Uruguay durísima físicamente y el único tropiezo fue un empate frente a Cabo Verde en un partido en el que simplemente el balón no quiso entrar.

En la concentración nadie niega que el equipo debe mejorar. Serían los primeros en reconocerlo. Tampoco creen que hayan alcanzado el nivel que pueden ofrecer. Pero una cosa es exigir más a una Selección que aspira a ganar el Mundial y otra muy distinta instalar la sensación de que todo está mal cuando los resultados dicen exactamente lo contrario.

Además, dentro del grupo recuerdan que un Mundial no se parece en nada a una Eurocopa. Es una competición mucho más larga, con viajes constantes, cambios de sede, altas temperaturas, poco tiempo de recuperación y jugadores que llegan después de una temporada interminable. España, además, ha tenido que gestionar problemas físicos importantes desde el inicio del torneo. Lamine Yamal, Nico Williams y otros futbolistas han necesitado una planificación específica para llegar en las mejores condiciones posibles a las eliminatorias.

Qué más tiene que hacer De la Fuente

Precisamente por eso tampoco entienden algunas críticas dirigidas a Luis de la Fuente por haber incluido en la convocatoria a jugadores que no estaban al cien por cien. Los mismos nombres que hace unas semanas eran celebrados por todos ahora sirven para cuestionar al seleccionador. A toro pasado siempre resulta sencillo señalar errores. Mucho más difícil es tomar decisiones cuando todavía no se conoce cómo evolucionará cada futbolista.

Y mientras todo eso sucede, también sorprende la velocidad con la que se ha puesto en duda la figura del seleccionador. Luis de la Fuente llegó al Mundial después de conquistar una Eurocopa, una Liga de Naciones y de quedarse a un penalti de levantar una segunda frente a Portugal. Sin embargo, incluso en Chattanooga llegó al cuerpo técnico el eco de debates en los que ya se planteaba si su continuidad dependería del resultado contra Austria.

Ese tipo de extremos son los que más molestan dentro del vestuario. Porque consideran que el análisis ha perdido la perspectiva. Nadie se siente campeón antes de tiempo, pero tampoco entienden que una selección que sigue invicta y ha cumplido todos sus objetivos en la fase de grupos tenga que convivir con un ambiente casi de crisis.

Ahora llega Austria. Y en la Selección existe el convencimiento de que ha llegado el momento de dar un golpe sobre la mesa. La única incógnita es si una victoria convincente será suficiente para cambiar un relato que, dentro del grupo, consideran profundamente injusto.