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¿Cómo es el protocolo de tormentas en el Mundial 2026?

La FIFA estable un protocolo de tormentas de cara al Mundial 2026 debido a las notorias inclemencias meteorológicas en Estados Unidos

La guía del Mundial 2026: todos los estadios, las sedes, los grupos, el balón, las mascotas

El Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, Canadá y México, contará con medidas específicas para afrontar uno de los factores que más preocupan a organizadores, jugadores y aficionados: un protocolo ante tormentas eléctricas. La cuestión ha cobrado especial relevancia después de lo ocurrido durante el Mundial de Clubes 2025, una competición que sirvió como ensayo para la gran cita mundialista y que estuvo marcada por numerosas interrupciones provocadas por condiciones meteorológicas adversas.

La normativa aplicada en territorio estadounidense es especialmente estricta cuando existe riesgo de descargas eléctricas cerca de un recinto deportivo. De hecho, varios encuentros del Mundial de Clubes sufrieron retrasos prolongados, algunos de ellos superiores incluso a la duración reglamentaria de un partido de fútbol.

Ante la posibilidad de que estas situaciones vuelvan a repetirse durante el Mundial 2026, la FIFA ha trabajado junto a autoridades meteorológicas y organismos locales para establecer un protocolo de actuación orientado a garantizar la seguridad tanto de los futbolistas como de los espectadores ante tormentas eléctricas.

Además de las medidas relacionadas con tormentas eléctricas, el torneo también contempla pausas obligatorias de hidratación y una planificación de horarios condicionada por las temperaturas previstas en las distintas sedes.

Qué pasa si cae un rayo cerca de un estadio en el Mundial 2026

La principal medida prevista para los partidos disputados en estadios al aire libre es la suspensión inmediata de la actividad deportiva cuando se detecte una tormenta eléctrica dentro del perímetro de seguridad establecido.

Una vez activado el protocolo, el encuentro se detiene de forma automática. Los jugadores deben abandonar el terreno de juego y dirigirse a los vestuarios, mientras que los aficionados son trasladados a zonas cubiertas del estadio o a espacios considerados seguros.

La normativa aplicada en Estados Unidos obliga a actuar con rapidez ante cualquier riesgo relacionado con rayos o relámpagos. El objetivo es minimizar la exposición de miles de personas a un fenómeno atmosférico que las autoridades estadounidenses consideran uno de los principales peligros climáticos en eventos deportivos multitudinarios.

Según la información difundida por la FIFA, los estadios deberán mantener protocolos de evacuación adaptados a las legislaciones locales y monitorizar en tiempo real cualquier cambio en las condiciones meteorológicas.

En el caso de los recintos con cubierta retráctil, el reglamento contempla procedimientos específicos. Antes de cada encuentro, el director de partido de la FIFA decidirá si el techo permanece abierto o cerrado. Si las condiciones empeoran durante el desarrollo del juego, el árbitro podrá ordenar su cierre tras consultar con los responsables de competición.

A cuántos kilómetros debe caer un rayo para que se suspenda un partido del Mundial 2026

El protocolo utilizado en Estados Unidos establece que cualquier actividad deportiva debe detenerse si se detecta actividad eléctrica dentro de un radio de ocho millas alrededor del estadio. Esa distancia equivale aproximadamente a 13 kilómetros, aunque algunas referencias sitúan el margen de seguridad en torno a los 16 kilómetros dependiendo de los sistemas de medición empleados.

La regla aplicada por las autoridades meteorológicas estadounidenses se resume en una premisa sencilla: si se escuchan truenos, existe riesgo suficiente para activar las medidas de protección.

Una vez suspendido el encuentro, comienza una cuenta atrás de 30 minutos. Durante ese tiempo no puede registrarse ningún trueno ni relámpago dentro del área de seguridad establecida. Si se produce una nueva descarga eléctrica antes de que finalice ese periodo, el contador vuelve automáticamente a cero y los 30 minutos deben empezar nuevamente. Esto explica por qué algunas interrupciones pueden prolongarse durante horas.

La FIFA no ha fijado un límite máximo de espera para cancelar definitivamente un partido. Por ello, cada situación será evaluada individualmente en función de la evolución meteorológica y de las circunstancias concretas de cada encuentro.