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Los veterinarios coinciden: tu gato no te ve como su dueño, en realidad piensa que estáis en la misma escala en la familia y tú no mandas sobre él

Los veterinarios coinciden: tu gato no te ve como su dueño, en realidad piensa que estáis en la misma escala en la familia y tú no mandas sobre él
Gato
Xabier Vergara
  • Xabier Vergara
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

Si tienes un gato en casa, seguro que te suena esta escena: le compras la comida más cara del supermercado, le consigues un rascador de tres pisos para que esté lo más cómodo posible, y sin embargo, él te mira con una mezcla de indiferencia y superioridad divina mientras duerme plácidamente. Aunque no lo creas, esto tiene una explicación científica, y es que tu gato no te ve como su dueño.

Lejos de la clásica relación de lealtad y fraternalismo que solemos tener con los perros, los felinos tienen una forma muy particular de entender el mundo y, sobre todo, de catalogar a los humanos con los que comparten piso. Para ellos, no existe un líder o alguien a quien obedecer ciegamente.

¿Qué piensa mi gato sobre mí?

Para entender qué pasa por la cabeza de tu minino cuando te mira fijamente, hay que quitarse el prejuicio que tenemos como seres humanos. Los expertos en comportamiento animal aseguran que, en realidad, los gatos nos ven como gatos gigantes, simpáticos, pacíficos y bastante torpes.

Cuando tu gato interactúa contigo, no lo hace desde una posición de inferioridad. Al contrario, utiliza exactamente el mismo lenguaje corporal que usaría con otro felino, de manera amistosa. Una de estas señales de amistad son los mimos, ya que al frotar sus mejillas contra ti, liberan feromonas para marcarte con su olor, para así reconocer que este huele como yo; por tanto, es de los míos.

¿Por qué no nos ven como sus dueños?

La clave de esta actitud tan independiente está en su propia historia evolutiva. A diferencia de los perros, que llevan miles de años siendo criados y seleccionados para cooperar en varias actividades junto a nosotros, como la caza, o para obedecer órdenes y ver al humano como el líder supremo, los gatos se domesticaron a sí mismos.

Hace unos 10.000 años, los felinos salvajes se acercaron a los primeros asentamientos humanos simplemente porque allí abundaban los ratones gracias al grano almacenado. Fue una relación de convivencia mutua y respeto: ellos limpiaban las cosechas de plagas y nosotros los dejábamos tranquilos. Nunca hubo un proceso de adiestramiento para que aprendieran a obedecer.

Así que la próxima vez que tu gato decida tirar un bolígrafo de la mesa mirándote fijamente a los ojos, no te lo tomes como algo personal. Sólo te está recordando, con mucha elegancia, que en vuestra relación las reglas las escribís a medias.

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