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Si tu gato hace este gesto es porque te está diciendo ‘te quiero’: lo aseguran los expertos

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Los gatos han conquistado millones de hogares en todo el mundo gracias a su personalidad enigmática. A lo largo de los años, se ha extendido la idea de que son animales distantes y solitarios, pero los expertos en etología felina llevan décadas desmontando ese mito. Los gatos sí muestran afecto, aunque de una forma muy distinta a como lo hacen los perros. Su lenguaje corporal es muchísimo más sutil y, por ende, puede pasar completamente desapercibida si no prestamos suficiente atención.

Comprender cómo expresan cariño los gatos no sólo mejora la convivencia, sino que también permite detectar posibles problemas de salud física y mental. Su comunicación se basa en: posturas corporales, miradas, movimientos de orejas y cola y contacto físico. Por supuesto, debemos responder como es debido, y para ello los expertos en comportamiento felino recomiendan respetar sus tiempos, mantener rutinas estables, ofrecer espacios elevados y jugar a diario para estimular su cuerpo y su mente, y proporcionar un entorno tranquilo y sin ruidos excesivos.

Cómo te dice ‘te quiero’ tu gato

El ronroneo es una de las muestras de cariño más evidentes, pero también una de las más complejos. La mayoría de los gatos ronronea cuando se siente cómodo, relajado y seguro. Es la forma felina de decir: «me siento bien contigo y quiero estar cerca».

Un gesto reconocido por todos los dueños experimentados es la cola en posición vertical, a veces con la punta ligeramente curvada. Esta postura aparece cuando el gato se acerca contento hacia una persona en la que confía. Si además frota su cuerpo o su cabeza contra tus piernas, está reforzando ese mensaje afectivo.

El famoso gesto de amasar proviene de su infancia, cuando los cachorros masajean el abdomen de la madre para estimular el flujo de leche. En la edad adulta, lo hacen para expresar bienestar emocional, comodidad y apego. Es una expresión muy tierna del vínculo afectivo.

Entre todas las señales, una de las más fascinantes es el parpadeo lento. Un gato que, mientras te mira, entrecierra los ojos lentamente y los vuelve a abrir, está diciendo que se siente completamente seguro y confía en ti. Muchos expertos comparan este gesto con un beso o un «te quiero».

Cuando un gato lame suavemente tu mano, tu brazo o incluso tu cara, está replicando el comportamiento social que tendría con otros gatos de su grupo. Los mordisquitos suaves también son una forma de mostrar cariño.

Algunos gatos expresan afecto mediante una conducta instintiva: traer pequeñas presas o juguetes. Pueden ser insectos, hojas, peluches o cualquier objeto que encuentren interesante. Es un comportamiento que nace del instinto de supervivencia, pero también de la confianza.

La señal más clara de que tu gato te quiere es cuando se tumba boca arriba y muestra su abdomen. La zona del vientre es la más vulnerable de su anatomía, y protegerla es instintivo. Lo más adecuado es interpretar la postura como una muestra de confianza, no como uQué necesitana invitación obligatoria a acariciar.

Cuándo preocuparse: señales de que algo no va bien

Así como un gato sano y equilibrado demuestra afecto de distintas maneras, también puede dejar de hacerlo cuando le duele algo o está estresado. Los veterinarios señalan que hay ciertos síntomas que no se deben pasar por alto:

Qué necesitan para ser felices

Aunque a menudo se dice que los gatos son animales independientes, la realidad es que su felicidad no depende solo de comida y un lugar donde dormir: necesitan estimulación, seguridad, compañía, rutinas y un entorno que respete sus instintos más profundos.

Los gatos son animales territoriales. Necesitan espacios elevados donde observar su entorno porque esto les permite controlar su territorio y sentirse protegidos. El enriquecimiento también incluye juguetes que simulen su comportamiento cazador: cañas con plumas, pelotas, ratones de tela o juguetes interactivos.

Por otro lado, la felicidad felina está estrechamente relacionada con el movimiento. Dedicar al menos 15–20 minutos al día a juegos activos es fundamental; las cañas imitando presas son perfectas para despertar su instinto cazador, mientras que los juguetes de comida (tipo «puzzle») estimulan su mente y previenen la obesidad.

Rascar es una necesidad natural, no una conducta molesta. Los rascadores ayudan a los gatos a estirarse, limar sus uñas, liberar estrés y marcar su territorio. Lo ideal es ofrecer varios tipos: verticales, horizontales y de diferentes materiales (cartón, sisal, madera). Colocarlos en zonas de paso o cerca de sus lugares favoritos aumenta la probabilidad de que los utilicen.

Finalmente, aunque no todos los gatos necesitan vivir con otro felino, sí requieren compañía. Pasar tiempo con ellos, hablarles, jugar y ofrecerles atención fortalece el vínculo.